Gasta sombrero de castor y viejas botas, luce un bigote menos Groucho que Chaplin, sin él mi vida hubiera sido más idiota, dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Rasca el piano y la guitarra a su manera, sopla una armónica, canta con la nariz, she’s like a woman me tiró por la escalera, dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Los de la Expo lo han sacado en rogativas, claro que sé quién me ha robado el mes de abril, no hay mejor musa que un amor a la deriva, dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Look talibán de trovador de Minnesota, del Greenwich Village al Olimpo de París, atina más si desafina cualquier nota, dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Aunque un mal día le besó el anillo al papa se lo perdono porque blowing in the wind porque sacude el corazón por la solapa dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Hace unos años nos cruzamos por la calle, llevaba puesta su camisa de arlequín, no me atreví a balbucear nunca te calles, dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Por su diván cruza la noche una autopista, brilla en su cuello una medalla de carmín, el escenario es el hogar del trapecista, dicen que Dylan anda suelto por aquí.
No esperes nunca que vomite o finja un hola, genio y figura, Kansas City es Chamberí, si muere el cielo, si es agosto y estás sola, dicen que Dylan anda suelto por aquí. Joaquín Sabina
Corría el año 1977, en Londres los hermanos escoceses Knopfler, Mark y David, comparten un piso con John Illsey.
Mark trabajaba como maestro de escuela, David era asistente social y John tenía un empleo en una tienda de discos.
Su situación económica no era para tirar cohetes ni permitirse excesivas alegrías.
Junto con un amigo común, Pick Whiters, que tenía buena reputación como músico de estudio,deciden formar un grupo de música.
Sus apuros económicos los reflejan en el nombre de la recién formada banda.
Tras diversos avatares llegaron a actuar como teloneros de Talking Heads y en 1978 publican su primer disco que se llama igual que el grupo.
La canción que suena en la entrada de hoy es la primera canción de ese primer disco de Dire Straits, por tanto, podríamos decir que nos encontramos ante el origen de todo, ante el principio de la leyenda.
¡Salud y a disfrutar de la guitarra del genio de Glasgow!
«Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes.
La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?
Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.
Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes.»
Recientemente los alumnos de Orquesta del Conservatorio Oficial de Música "Hermanos Berzosa" de Cáceres, han participado en un intercambio con el Conservatori de Música "Isaac Albéniz" de la Diputació de Girona.
Nuestros chicos viajaron a Girona a finales de Enero y los alumnos catalanes nos visitaron el pasado fin de semana.
En ambos casos los alumnos, tanto cacereños como gerundeses, convivían con una familia de un alumno del otro Conservatorio. Me parece que la experiencia, a priori, resultaba interesante y sumamente enriquecedora, por que conocer y convivir con personas distintas y, en este caso, con el nexo común de la música, siempre lo es. Tras finalizar la experiencia puedo afirmar que, efectivamente, así ha sido.
El hecho de que los otros alumnos fueran catalanes, añadía un componente morboso (tal vez no sea la palabra más adecuada pero creo que refleja lo que quiero expresar) ante los acontecimientos que se están produciendo en Cataluña en los últimos tiempos y constituía una ocasión de constatar de primera mano si lo que nos enseñan desde los medios de comunicación, se corresponde con la realidad.
Al tratarse de sólo un fin de semana y un grupo reducido de personas, no creo que se puedan sacar conclusiones a nivel general, pero creo que sí nos da un indicio de la situación.
Cabe destacar que en ambas ciudades se celebró un concierto conjunto y benéfico, de ambas orquestas, en favor de los refugiados de Siria y Líbano.
Al acabar el concierto de Cáceres observé que una chica de Girona portaba en la funda de su violonchelo una estelada y me sirvió para animarme a poner esta entrada en mi blog , para hacer notar que, pese a que nos separan algunas cosas, creo que nos unen muchas más.
Esta entrada no es, en absoluto una reivindicación de ningun tipo, simplemente me gustaría poner de manifiesto que, en este caso, a través de la música y de la solidaridad, personas distintas que piensan distinto se unen por una buena causa, utilizando como puentela música que, una vez más, pone de manifiesto su poder y su fuerza.
Ambienta la entrada todo un himno que debería representar a la raza humana. Pongo la versión del disco y la de la gira de Rock and Rios del año 1982.
Por último me gustaría compartir con vosotros unos ripios que abundan en esta idea y que he titulado ¿qué me importa una estelada?
No te importe la bandera que decora el violonchelo,
lo que cuenta es lo que suena cuando habla el instrumento.
No te importe el tatuaje de la funda del violín,
lo importante es lo de dentro y lo que provoca en tí.
Arranca la melodía, te conmueves, te emocionas,
las banderas ya no importan, sólo importan las personas.
Beethoven, Mozart, Chopin, Los Rolling, Sultans of swing,
Deep Purple, Highway to hell, Aida y Carmen de Bizet.
Bob Dylan con su poesía y Haendel con el Mesías,
tocan el alma y la empapan de penas o de alegría;
ya no importa lo que eres, ni tampoco lo que soy
cuando retumba la Quinta o cuando atruena Pink Floyd.
La música tiende puentes, salva fronteras e idiomas,
invita a la convivencia, deja a un lado las creencias,
nos humaniza y eleva, nos saca de la manada,
es por eso que al final ¿qué me importa una estelada?
«¿No sabes quién es Bob Marley? No, eso es inaceptable. Él tenía una idea, era una especie de idea de virólogo. El creía que podía curar el racismo y el odio, literalmente curarlo, inyectándo música y amor en la vida de las personas. Un día, cuando iba a tocar en un concierto por la paz, unos matones se presentaron en su casa y le pegaron un tiro. Dos días después, él salió al escenario y cantó. Alguien le preguntó ¿por qué?, él dijo: "Las personas que tratan de hacer que este mundo sea un lugar peor no se toman un día libre, ¿cómo podría tomármelo yo? Hay que iluminar la oscuridad»
Teniente Coronel Robert Neville (Will Smith en "Soy leyenda")
La canción que ambienta la
entrada de hoy pertenece a la extraordinaria banda sonora de una muy buena
película de 1992, “Los amigos de Peter”.
Dirigida por Kenneth Brannagh,
cuenta con la intervención, entre otros de Hugh Laurie, Emma Thompson, Stephen
Fry y el propio director y, básicamente, es un film que trata sobre la amistad.
Con motivo de la celebración de
fin de año, Peter decide invitar a sus mejores amigos a una mansión familiar
que ha quedado a su cargo tras la muerte de su padre. Estos amigos han
permanecido separados desde hace más de 10 años y la película nos presenta
la historia vital de cada uno, con sus alegrías y sus tristezas, con sus ilusiones y sus decepciones.
Me viene a la mente esta película,
porque el pasado fin de semana tuve la ocasión de reencontrarme con dos viejos
amigos a los que hacía más de 20 años que no veía.
Rudyard Kipling escribió una vez:
“No hay placer comparable al de encontrar un viejo amigo excepto el de lograr
uno nuevo” y, hasta ahora, me parecía una frase bastante acertada, pero desde
el otro día y, tras comprobar el placer que supone encontrar a dos viejos
amigos, no sé si sigo tan de acuerdo con el señor Kipling.
He de decir que cuando llegué al
lugar del encuentro, me pareció haber realizado un viaje en el tiempo pues a la
primera persona que ví, fue al hijo de uno de mis amigos y el parecido físico
con el colega de juventud es extraordinario. Pensé que en los 140 Kms. recorridos
había atravesado alguna ventana temporal y el chaval que me tendía la mano era
mi amigo de hace 25 años.
Fue un día cargado de emociones,
de reencuentros, de anécdotas, de cerveza, de música (de la buena, por
supuesto) y de descubrimientos.
Descubrí, en realidad más que un
descubrimiento fue una confirmación y se produjo al levantarme al día siguiente,
que éramos más viejos; pero sobre todo descubrí que podíamos seguir llamándonos
amigos, a pesar del tiempo transcurrido.
Espero que volvamos a
encontrarnos mucho antes de que se cumplan otros 20 años y espero también que
disfrutéis de la canción, al menos la cuarta parte de lo que disfruté yo el
pasado sábado.
Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
La entrada de hoy trae un tema que forma parte del aclamado disco de los Eagles "Hotel California" y que fué lanzado como el primer single del album en Diciembre de 1976.Posiblemente sea el tema más conocido de la banda estadounidense si exceptuamos la archiconocida pieza que da nombre al disco.
El tema fué escrito por la banda en respuesta a los críticos musicales que, en su mayoría, afirmaban que el "country-rock" estaba pasado de moda, toda vez que sus más genuinos representantes, entre ellos The Byrds, estaban evolucionando hacía un rock más potente.
La voz de Glen Frey, con los coros de Don Henley, forman una combinación perfecta que sostienen la melodía y ayudan al espíritu de la canción.
A pesar de que los miembros de la banda siempre han sostenido que la letra no tiene más significado que el de cualquier canción de nostalgia y amor, hay quien dice que el tema cuenta el camino profesional de toda banda de rock, en que sólo cuenta lo último que grabas para mantener el estatus de estrella y mantenerte en lo más alto. Si no lo haces, cualquier grupo que saque algo nuevo y exitoso te desplaza y la gente te olvida facilmente.
La metáfora que usa es la de un nuevo chico que llega a la ciudad y capta la atención de la gente que facilmente se olvida de tí, y pone al nuevo como centro de todo su día a día.
De la misma forma el público consume lo nuevo, pegadizo y con una imagen a la moda, y se olvida de todo lo anterior sin tener en cuenta el éxito cosechado en otros tiempos.
Sea como fuere, lo cierto es que con este disco los Eagles prolongaron un poco más su sitio en la cumbre y pasaron a ocupar un puesto influyente en la historia de la música del siglo XX.
Sirva este tema como homenaje a todos ellos y, en especial, al recientemente fallecido Glen Frey, miembro fundador, cantante y guitarrista de una banda que, salvo un parón entre 1980 y 1994, han estado dando conciertos hasta, casi, ayer.
¡Salud y a disfrutar, que no sólo de Hotel California vive el hombre!
Corría el año 1963 cuando The Kingsmen grabaron esta versión de la canción que en 1956 había compuesto Richard Berry.
Tuvo un gran éxito en Estados Unidos, incluso en el Reino Unido sonó con bastante asiduidad, aunque la fama le llegó cuando fué prohibida por el gobernador del estado de Indiana, llegando a ser investigada por el FBI alegando que la letra contenía mensajes obscenos y de carácter sexual que podrían llegar a pervertir a la juventud norteamericana (¿¡).
La grabación de la canción había sido realizada en condiciones bastante precarias, con un micrófono colgando del techo y la calidad de sonido dejaba bastante que desear. Si a ello unimos la particular forma de cantar del vocalista del grupo, Jack Ely, lo cierto es que había bastantes frases que no se entendían, la letra resultaba bastante confusa y comenzó a circular la leyenda de que el tema contenía auténticos disparates y obscenidades.
La gente empezó a dar por cierto, cualquier versión que alguien inventaba, aprovechando la mala calidad del sonido y todas las versiones tenían claras connotaciones sexuales. Esta leyenda urbana y la preocupación que creó a todos los padres de EEUU, provocó la intervención de las autoridades federales.
Numerosos artistas han realizado versiones del tema entre los que podíamos destacar a gente tan distinta entre sí como Motörhead, The Beach Boys, Barry White o Patti Smith.
Lo cierto es que la canción relata la historia de un pescador jamaicano que vuelve a su isla y ansía volver a ver a su amada.
El cine y la televisión la ha utilizado como banda sonora de infinidad de películas y series, asociándose casi siempre a juerga y diversión, pues transmite buen rollo.
¡Salud, que la disfrutéis y espero que no pervierta vuestras inocentes almas!
El nuevo año comienza llevándose por delante a uno de los grandes, a un extraterrestre, David Bowie.
Nos ha visitado en varias ocasiones y a buen seguro que nos volverá a visitar con alguna de sus canciones más representativas.
Para rendirle homenaje, y para huir de los temas más icónicos que sonarán sin parar en los próximos días, el blog publica este fantástico himno que une las voces de Freddie Mercury y Ziggy Stardust.
En una clínica suiza de desintoxicación se conocieron Roger Taylor, baterista de Queen y David Bowie y ahí arranca la historia de esta canción. A raiz de esa relación se ponen a colaborar y, en un principio, Bowie iba a hacer los coros en "Cool cat " de Queen, pero el resultado no terminó de convencer a nadie y finalmente pasaron de la idea original y grabaron el temazo que suena hoy.
Corría el año 1981 y la canción fué incluida en el album "Hot space" de la banda británica (una vez más el espacio se convierte en un tema recurrente en la carrera de Bowie) y que en su momento supuso la unión de dos auténticos pilares de la historia de la música moderna. Donde quiera que se encuentren, Freddie y David, seguro que unirán sus voces en un fantástico duo cuyo espíritu sobrevolará la tierra, flotará en el espacio y nos hará mirar de forma distinta las estrellas.