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miércoles, 16 de septiembre de 2020

You know my name - Chris Cornell




Cuando hace casi once años empecé con el blog, lo único que tenía claro era el nombre. Comandante Ternura me acompaña desde los tiempos de instituto. No era yo, en realidad no fue nunca nadie, sería el líder de un grupo armado, que un puñado de soñadores pensábamos fundar para acabar con la injusticia en el mundo y quitar el poder y el dinero a los que rigen el destino de las masas oprimidas.

Aquello, no sé si afortunada o desgraciadamente, quedó solo en eso, en un proyecto cargado de sueños imposibles.

Lo considerábamos un gesto noble y en favor de la justicia social y la felicidad de los más desfavorecidos por el sistema capitalista; hoy, y muy posiblemente también entonces, hubiésemos sido considerados terroristas.

La frase que aparece bajo el título del blog me costó más trabajo escogerla. En un principio pensé en poner "Mil canciones para una revolución" pero además de resultar bastante pretencioso, creía que no conseguiría llegar a mil entradas ni en un millón de años.

Si consideramos que aún quedan muchas revoluciones pendientes y combinando algunas palabras de Salvador Allende, llegué  a la conclusión de que teniendo en cuenta el poder de evocación de la música y los sentimientos que puede provocar en el alma, la frase "más temprano que tarde surgirá la revolución pendiente" reflejaba, si no el resultado de este humilde blog (ojalá), sí el deseo anclado en mi corazón desde mis remotos tiempos adolescentes.

Así debe entenderse esta especie de neura que dura ya más de una década y que con la entrada de hoy llega a la que parecía inalcanzable cifra de mil entradas. 

Gracias a todos por leerme y soportarme, por escuchar la música que suena y sobre todo por comprender que es sólo eso, una válvula de escape a las frustraciones de un antiguo guerrillero (aunque sólo sea en sueños) buscando la ansiada revolución que nos devuelva un mundo más justo, donde las personas sean más importante que el dinero y que el objetivo último de la humanidad sea la preservación del planeta; una utopía en toda regla.

Alguien dijo alguna vez que la vida no sería nada sin utopías y teniendo en cuenta la frase de Salvador Allende que acompaña la entrada, sigamos siendo revolucionarios para ser jóvenes para siempre, o al revés... o viceversa...

Pues eso, ¡gracias, salud y utopías!


jueves, 14 de noviembre de 2019

La muralla - Ana Belén y Victor Manuel




Promulgación de la ley del embudo



Ellos se declararon patriotas.
En los clubs se condecoraron
y fueron escribiendo la historia.
Los Parlamentos se llenaron
de pompa, se repartieron
después la tierra, la ley,
las mejores calles, el aire,
la Universidad, los zapatos.



Su extraordinaria iniciativa
fue el Estado erigido en esa
forma, la rígida impostura.
Lo debatieron, como siempre,
con solemnidad y banquetes,
primero en círculos agrícolas,
con militares y abogados.
Y al fin llevaron al Congreso
la Ley suprema, la famosa,
la respetada, la intocable
Ley del Embudo.
Fue aprobada.


Para el rico la buena mesa.


La basura para los pobres.


El dinero para los ricos.


Para los pobres el trabajo.


Para los ricos la casa grande.


El tugurio para los pobres.


El fuero para el gran ladrón.


La cárcel al que roba un pan.


París, París para los señoritos.


El pobre a la mina, al desierto.



El señor Rodríguez de la Crota
habló en el Senado con voz
meliflua y elegante.
«Esta ley, al fin, establece
la jerarquía obligatoria
y sobre todo los principios
de la cristiandad.
Era tan necesaria como el agua.
Sólo los comunistas, venidos
del infierno, como se sabe,
pueden discutir este código
del Embudo, sabio y severo.
Pero esta oposición asiática,
venida del sub-hombre, es sencillo
refrenarla: a la cárcel todos,

al campo de concentración,
así quedaremos sólo
los caballeros distinguidos
y los amables yanaconas
del Partido Radical.»

Estallaron los aplausos
de los bancos aristocráticos:
qué elocuencia, qué espiritual,
qué filósofo, qué lumbrera!
Y corrió cada uno a llenarse
los bolsillos en su negocio,
uno acaparando la leche,
otro estafando en el alambre,
otro robando en el azúcar
y todos llamándose a voces
patriotas, con el monopolio
del patriotismo, consultado
también en la Ley del Embudo.

Pablo Neruda (Canto General)


Sirva esta entrada como homenaje al pueblo de Chile y a todos los pueblos latinoamericanos que se ven obligados a salir a la calle, donde es pisoteado y torturado, para exigir la justicia social que no le proporcionan sus gobiernos corruptos.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Days like this - Van Morrison





En días como hoy conviene recordar la historia, para que nunca vuelvan a ocurrir algunos hechos y para que se repitan, insistentemente, otros muchos, para que se abran definitivamente las grandes alamedas por las que pueda pasear el hombre libre. 

Cada uno desde nuestro puesto, y con ardiente paciencia, debemos luchar para que las palabras no sean sólo palabras, porque muchos pequeños gestos, unidos, pueden cambiar el mundo...

                         



 Artículo de Ricardo Lagos publicado en El Pais


sábado, 27 de febrero de 2010

Yo pisare las calles nuevamente - Pablo Milanés & Joan M. Serrat




"Trabajadores de mi Patria: Tengo fe en Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán de nuevo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!"

Salvador Allende Gossens (Chile, 1908-1973)

"Yo no canto por cantar ni por tener buena voz, canto porque la guitarra tiene sentido y razón.Tiene corazón de tierra y alas de palomita, es como el agua bendita santigua glorias y penas.Aquí se encajó mi canto como dijera Violeta guitarra trabajadora con olor a primavera.Que no es guitarra de ricos ni cosa que se parezca mi canto es de los andamios para alcanzar las estrellas, que el canto tiene sentido cuando palpita en las venas del que morirá cantando las verdades verdaderas, no las lisonjas fugaces ni las famas extranjeras sino el canto de una lonja hasta el fondo de la tierra. Ahí donde llega todo y donde todo comienza canto que ha sido valiente siempre será canción nueva"

Victor Lidio Jara Martínez (Chile, 1932-1973)