Si sobrevives, si persistes, canta sueña, emborráchate.
Es el tiempo del frío: ama, apresúrate. El viento de las horas
barre las calles, los caminos.
Los arboles esperan: tú no esperes, éste es el tiempo de vivir, el único.
Jaime Sabines (México, 1926-1999)
El amor después del amor
Un tiempo vendrá en el que, con gran alegría, te saludarás a ti mismo, al tú que llega a tu puerta, al que ves en tu espejo y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro, y dirá, siéntate aquí. Come. Seguirás amando al extraño que fuiste tú mismo. Ofrece vino, Ofrece pan. Devuelve tu amor a ti mismo, al extraño que te amó toda tu vida, a quien no has conocido para conocer a otro corazón que te conoce de memoria. Recoge las cartas del escritorio, las fotografías, las desesperadas líneas, despega tu imagen del espejo. Siéntate. Celebra tu vida.
Viejos piratas, sí, ellos me robaron y me vendieron a barcos mercantes minutos después me sacaron del agujero más cruel Pero mis manos se hicieron fuertes por la mano del todopoderoso
nos levantamos triunfalmente en esta generación Todo lo que siempre he tenido son canciones de libertad ¿No nos ayudarás a cantar estas canciones de libertad? Porque es todo lo que tengo, canciones de redención.
Emancípate de tu esclavitud mental nadie salvo nosotros mismos podemos liberar nuestras mentes No tengas miedo de la energía atómica porque ninguno de ellos puede detener el tiempo Cuánto tiempo más mataran nuestros profetas mientras nos quedamos mirando a otro lado Alguien dijo esto es sólo una parte debemos llenar el libro
¿No nos ayudarás a cantar estas canciones de libertad? Porque es todo lo que tengo, canciones de redención canciones de redención, canciones de redención.
Emancípate de tu esclavitud mental nadie salvo nosotros mismos podemos liberar nuestras mentes No tengas miedo de la energía atómica porque ninguno de ellos puede detener el tiempo Cuánto tiempo más mataran nuestros profetas mientras nos quedamos mirando a otro lado Alguien dijo esto es sólo una parte debemos llenar el libro
¿No nos ayudarás a cantar estas canciones de libertad? Porque es todo lo que tengo, canciones de redención Todo lo que tengo, canciones de redención estas canciones de libertad, canciones de libertad.
Redemption song (Bob Marley)
El pasado día 6 hubiese cumplido 77 años. Lo imagino con sus rastas blancas, su rasta tam con los colores de la bandera de Jamaica y, por supuesto, con su canuto entre los dedos, inundando el mundo con su humo y su música, llenándolo todo de ansias de igualdad y de justicia social.
La felicidad cuelga de un clavo invisible hundido en la pared del aire, débil flojo, la felicidad pesa cien mil toneladas
y el clavo dos o tres gramos, la alegría es de plomo puro, se transforma en oro y tiende a caer hasta el centro de la Tierra con toda su masa de luz, el clavito la sujeta la cuelga de una nube, la toma de la mano y le hace cosquillas. Es un sistema inestable, si, en peligro de derrumbe de hecatombe, de desastre fiero, terrible, sí. Pero mientras tanto que nos quiten lo bailado. Aguante el clavo.
jugueteando como animalillo en la arena o iracundo como órgano impetuoso;
te lo he dicho con el sol, que dora desnudos cuerpos juveniles y sonríe en todas las cosas inocentes;
te lo he dicho con las nubes, frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitivas;
te lo he dicho con las plantas, leves criaturas transparentes que se cubren de rubor repentino;
te lo he dicho con el agua, vida luminosa que vela un fondo de sombra; te lo he dicho con el miedo, te lo he dicho con la alegría, con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta: más allá de la vida, quiero decírtelo con la muerte; más allá del amor, quiero decírtelo con el olvido.
que no recuerda que tú y yo fuimos ellos no hace mucho?
¿Has visto los pies y los omóplatos
de quien oye el ruido de las bombas a su espalda?
¿Y el lujo en las tiendas de campaña?
¿Lo has visto? ¿De verdad?
¿Has visto a los gobiernos sortearse el porvenir de los más tristes del mundo? ¿Y la realidad reducida a sucias cifras, la inhumanidad de la burocracia?
¿Y viste a este planeta
permitiendo la carnicería que trajo estos lodos, el doble rasero que hay en cada guerra?
¿Has visto eso?
¿Todo ese dolor?
¿Y no has visto a tus hijos en los ojos de esos niños?
Lluvia hoy llueve mucho, mucho, y pareciera que están lavando el mundo mi vecino de al lado mira la lluvia y piensa escribir una carta de amor/ una carta a la mujer que vive con él y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/ mi vecino nunca le dice palabras de amor a la mujer/ entra a la casa por la ventana y no por la puerta/ por una puerta se entra a muchos sitios/ al trabajo, al cuartel, a la cárcel, a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/ ni a una mujer/ni al alma/ es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/ como hoy/que llueve mucho/ y me cuesta escribir la palabra amor/ porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/ y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/ y cuándo/y cómo/ pero el alma qué puede explicar/ por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/ palabras que naufragan/ palabras que no saben que hay sol porque nacen y mueren la misma noche en que amó/ y dejan cartas en el pensamiento que él nunca escribirá/ como el silencio que hay entre dos rosas/ o como yo/que escribo palabras para volver a mi vecino que mira la lluvia/ a la lluvia/ a mi corazón desterrado/
Y dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer. Con curvas y pliegues y suaves hondonadas
y me cavó por dentro, me hizo un taller de seres humanos. Tejió delicadamente mis nervios y balanceó con cuidado el número de mis hormonas. Compuso mi sangre y me inyectó con ella para que irrigara todo mi cuerpo; nacieron así las ideas, los sueños, el instinto. Todo lo creó suavemente a martillazos de soplidos y taladrazos de amor, las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días por las que me levanto orgullosa todas las mañanas y bendigo mi sexo.
Gioconda Belli
Con este temazo de los galeses Badfinger, quiero felicitar a todas esas mujeres anónimas que con su actitud y sus acciones fueron capaces de cambiar su destino y, con él, el de generaciones de mujeres futuras.
«¿No sabes quién es Bob Marley? No, eso es inaceptable. Él tenía una idea, era una especie de idea de virólogo. El creía que podía curar el racismo y el odio, literalmente curarlo, inyectándo música y amor en la vida de las personas. Un día, cuando iba a tocar en un concierto por la paz, unos matones se presentaron en su casa y le pegaron un tiro. Dos días después, él salió al escenario y cantó. Alguien le preguntó ¿por qué?, él dijo: "Las personas que tratan de hacer que este mundo sea un lugar peor no se toman un día libre, ¿cómo podría tomármelo yo? Hay que iluminar la oscuridad»
Teniente Coronel Robert Neville (Will Smith en "Soy leyenda")
«Puedes no ser su primero, su ultimo o su único. Ella amo antes y puede amar de nuevo. Pero si ella te ama ahora, ¿qué otra cosa importa? Ella no es perfecta, tú tampoco lo eres, y ustedes dos nunca serán perfectos. Pero si ella puede hacerte reír al menos una vez, te hace pensar dos veces, si admite ser humana y cometer errores, no la dejes ir y dale lo mejor de ti. Ella no va a recitarte poesía, no está pensando en ti en todo momento, pero te dará una parte de ella que sabe que podrías romper, su corazón.. No la lastimes, no la cambies, y no esperes de ella más de lo que puede darte. No analices. Sonríe cuando te haga feliz, grita cuando te haga enojar y extráñala cuando no esté. Ama con todo tu ser cuando recibas su amor. Porque no existen las chicas perfectas, pero siempre habrá una chica que es perfecta para ti...»
"Eso no va a poder ser, no podrás llevarte a tu hermana Tensi, porque en esta
nueva España, tus muertos ya no te pertenecen, no podrás encargar una misa ni
habrá responsos por tus muertos; rezarás, pero sin que nadie sepa por quien
rezas, y llorarás, pero a escondidas, en tu casa, sin que nadie te vea. Lo
único que no podrán quitarte es su recuerdo, y el dolor de su ausencia" ...
"Mi tía Pepita, que también es mi madre, siempre decía que el dolor de las
guerras debe acabarse cuando acaban las guerras, pero eso no fue así.
La nueva España de Franco se llenó de silencio y de luto, y también de
espera. Mi tía Pepita aprendió a vivir en la espera. Jaime Salas (Paulino
González) fue condenado a treinta años y un día, se salvó de la pena de muerte,
nunca pudieron demostrar que era el Chaqueta Negra. Quizás fue la suerte o
quizás, por primera vez, las plegarias de mi tía fueron escuchadas.
Ella le prometió que le esperaría el
tiempo que fuera necesario, y 19 años le estuvo esperando. Sólo le permitieron
verse una vez al año y una carta cada quince días. Cuando mi tío Jaime salió de
la cárcel, lo primero que hicieron fue casarse, y esa misma noche cogieron el
tren nocturno dirección Córdoba. Mi tía cumplía otro deseo largamente
postergado, volver a su casita de Córdoba. Ella tenía 39 años y el novio,
apenas la había besado tres veces.
Yo decidí quedarme en
Madrid, para seguir llevando flores a la tumba de mi madre, y para cumplir una
promesa que me hice a mí misma, encontrar el cadáver de mi padre y enterrarlos
juntos, para que juntos estuviesen en la eternidad de los enamorados.
Cada vez que veo las
fotos de mi madre y mi tía, que también es mi madre, sonrientes y felices antes
de la guerra, es cuando más lloro de dolor y rabia, porque aquella maldita
guerra y todo lo que vino después, nunca debió haber sucedido"
La voz dormida (Benito Zambrano, 2011) basada en la novela del mismo
título de Dulce Chacón (Zafra, 1954-Brunete,2003)
"El miedo se acaba, pero el recuerdo no" Pepita Patiño (Córdoba, 1924)
Recientemente he tenido ocasión de ver nuevamente el film de Benito Zambrano y me gustaría darle las gracias por su fantástica y sobrecogedora película, que plasma en imágenes, con bastante acierto para mi gusto, la emocionante novela de nuestra paisana Dulce Chacón. En este día internacional de la mujer, me gustaría dedicar este himno de Bob Marley a la memoria de Dulce, a Pepita Patiño, a todas las mujeres, y muy especialmente a toda una generación de Hortensias y Pepitas, que dieron su vida por la libertad. Unas lo hicieron literalmente, murieron en defensa de sus ideas, de la democracia, de la república. Otras no murieron pero consumieron su vida en la espera, hablando en voz baja, tragándose su miedo, llorando sus muertos en silencio, invisibles en su luto eterno y luchando para sacar adelante a su familia, a su pais; un pais que sólo les había dado sufrimiento, dolor y miseria. Ellas le devolvieron trabajo, dignidad, seguir adelante, su perdón.... , en definitiva, esperanza.
"Creo que las mujeres sostienen el mundo en vilo, para que no se
desbarate mientras los hombres tratan de empujar la historia. Al final,
uno se pregunta cuál de las dos cosas será la menos sensata" Gabriel García Márquez
Fuera de la noche que me cubre,
negra como el abismo de polo a polo,
agradezco a cualquier dios que pudiera existir
por mi alma inconquistable.
En las feroces garras de las circunstancias
ni me he lamentado ni he dado gritos.
Bajo los golpes del azar
mi cabeza sangra, pero no se inclina.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
es inminente el Horror de la sombra, y sin embargo la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley (Gloucester,1849-Woking,1903)
"La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad".
Nelson Rolihlahla Mandela in memorian (18 de julio de 1918, Mvezo-5 de diciembre de 2013,Johannesburgo)
Las
tierras, las tierras, las tierras de España, las grandes, las
solas, desiertas llanuras. Galopa, caballo cuatralbo, jinete
del pueblo, al sol y a la luna.
¡A
galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!
A
corazón suenan, resuenan, resuenan las tierras de España, en
las herraduras. Galopa, jinete del pueblo, caballo cuatralbo,
caballo de espuma.
¡A
galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!
Nadie,
nadie, nadie, que enfrente no hay nadie; que es nadie la muerte
si va en tu montura. Galopa, caballo cuatralbo, jinete del
pueblo, que la tierra es tuya.
¡A
galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!
Rafael Alberti
¡Despierta, levantate por tus derechos! ¡Despierta, levántate, no abandones la lucha! ¡A galopar hasta enterrarlos en el mar!
El corazón que ríe Tu vida es tu vida no dejes que sea golpeada contra la húmeda sumisión mantente alerta hay salidas hay una luz en algún lugar puede que no sea mucha luz pero vence a la oscuridad mantente alerta los dioses te ofrecerán oportunidades conócelas tómalas no puedes vencer a la muerte pero puedes vencer a la muerte en la vida, a veces y mientras más a menudo aprendas a hacerlo más luz habrá tu vida es tu vida conócela mientras la tengas tú eres maravilloso los dioses esperan para deleitarse en ti. Charles Bukowski (1920-1994)
Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos. Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho: dan espuma a mis venas, y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas. Para la libertad me desprendo a balazos de los que han revolcado su estatua por el lodo. Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada. Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida. Miguel Hernández (1910 - 1942)