comprueba una vez más que no hay salida, que no hay
para dónde tomar, que todo está perdido
Entonces uno echa a un lado sus armas
y muestra en alto una bandera blanca
o un sábana blanca
o una hoja de papel blanco
o una toalla blanca
o un cartón blanco o una baraja blanca o un paño de cocina blanco,
lo que pueda
Y uno apaga las luces y sale con las manos en alto diciendo:
“No puedo más, amor de mi vida, me entrego”.









