jueves, 31 de diciembre de 2020

This will be our year - The Zombies




Teoría de los buenos deseos


Que no te falte tiempo
para comer con los amigos,
partir el pan,
reconocerse en las miradas.
Deseo, que la noche
se te transforme en música,
y la mesa en un largo
sonido de campanas.
Que nada te desvíe,
que nada te disturbe,
que siempre tengas algo
de hoy para mañana.
Y que lo sepas dar
para regar las plantas,
para cortar la leña,
para encender el fuego,
para ganar la lucha,
para que tengas paz.
Que es la grave tarea
que me he impuesto esta noche,
hermano mío.

Hamlet Lima Quintana (Argentina, 1923-2002)


Mirando hacia atrás, el año que termina solo puede ser calificado como aciago y catastrófico en el más amplio sentido de ambos términos.

La vacuna, nos hace abrigar esperanzas de que el siguiente será mejor y de que poco a poco, sumando la responsabilidad de todos y de cada uno de nosotros, iremos retornando a la tan ansiada normalidad, un poquito mejorada, a ser posible.

Me considero una persona optimista y, sin negar la realidad, creo que una actitud positiva ante la vida ayuda a sortear los inconvenientes que esta nos pone en el camino.

The Zombies, en el año 1968, nos decían que este será nuestro año, ¿y por qué no puede ser éste el nuestro? Pues eso, como decía mi admirado Mario Benedetti, contra el optimismo no hay vacunas, vamos a ser optimistas y pensar que el año que empieza será el nuestro, el año de toda la raza humana y de todo el planeta Tierra.

Con mis mejores deseos para todos, ¡salud y que nada ni nadie haga que dejéis de ser optimistas!


lunes, 28 de diciembre de 2020

Dirty paws - Of monsters and men




«Era la peste del insomnio.

Cataure, el indio, no amaneció en la casa. Su hermana se quedó, porque su corazón fatalista le indicaba que la dolencia letal había de perseguirla de todos modos hasta el último rincón de la tierra. Nadie entendió la alarma de Visitación. «Si no volvemos a dormir, mejor», decía José Arcadio Buendía, de buen humor. «Así nos rendirá más la vida». Pero la india les explicó que lo más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido.

Quería decir que cuando el enfermo se acostumbraba a su estado de vigilia, empezaban a borrarse de su memoria los recuerdos de la infancia, luego el nombre y la noción de las cosas, y por último la identidad de las personas y aun la conciencia del propio ser, hasta hundirse en una especie de idiotez sin pasado. José Arcadio Buendía, muerto de risa, consideró que se trataba de una de tantas dolencias inventadas por la superstición de los indígenas. Pero Úrsula, por si acaso, tomó la precaución de separar a Rebeca de los otros niños.

Al cabo de varias semanas, cuando el terror de Visitación parecía aplacado, José Arcadio Buendía se encontró una noche dando vueltas en la cama sin poder dormir. Úrsula, que también había despertado, le preguntó qué le pasaba, y él le contestó: «Estoy pensando otra vez en Prudencio Aguilar». No durmieron un minuto, pero al día siguiente se sentían tan descansados que se olvidaron de la mala noche. Aureliano comentó asombrado a la hora del almuerzo que se sentía muy bien a pesar de que había pasado toda la noche en el laboratorio dorando un prendedor que pensaba regalarle a Úrsula el día de su cumpleaños. No se alarmaron hasta el tercer día, cuando a la hora de acostarse se sintieron sin sueño, y cayeron en la cuenta de que llevaban más de cincuenta horas sin dormir.

—Los niños también están despiertos —dijo la india con su convicción fatalista—. Una vez que entra en la casa, nadie escapa a la peste.

Habían contraído, en efecto, la enfermedad del insomnio. Úrsula, que había aprendido de su madre el valor medicinal de las plantas, preparó e hizo beber a todos un brebaje de atónito, pero no consiguieron dormir, sino que estuvieron todo el día soñando despiertos. En ese estado de alucinada lucidez no solo veían las imágenes de sus propios sueños, sino que los unos veían las imágenes soñadas por los otros.»

Gabriel García Márquez (Cien años de soledad)

jueves, 24 de diciembre de 2020

Oh come all ye faithful -Twisted Sister




Curioso cuento de Navidad (basado en una historia real)

Joan Bescará había enviudado hacía ya unos cuantos años y vivía en compañía de su único hijo. Era una persona austera que después de trabajar toda la vida, en una pequeña finca heredada de sus padres, consiguió amasar una considerable fortuna en tierras, valores y otras posesiones destinadas a su hijo Joanet, para que siendo como él, trabajador y competente, la aumentara aún más.

Pero Joan no había previsto, y quién lo hubiera hecho, que un par de años después un militar fascista organizara un golpe de estado contra la república legalmente instituida que abocó a la población a una guerra civil cruenta e injusta a la que Joanet, su hijo se presentó para combatir en el ejército republicano.
Mayor y enfermo como estaba, la incorporación a filas de su único hijo le sumió en una depresión que iba minando aún más su frágil salud. Entonces decidió hacer testamento para legar todos sus bienes a su hijo y evitar problemas futuros. Alguien le comentó que si Joanet no podía hacerse cargo de la herencia, por cualquier motivo, toda ella iría a parar al Estado, un Estado que estaba pendiente de definir en la vorágine de la contienda pero que cada vez más, parecía que iba a ser fascista.

No era hombre religioso, aunque tampoco se manifestaba en contra de nada. Sólo se había dedicado a trabajar y no le preocupaba en absoluto el futuro después de la muerte, sino la vida anterior a ella. Algo sí tenía claro no obstante, que el párroco de la iglesia del pueblo no era de fiar; de derechas a ultranza y de pensamientos radicalmente conservadores y contrarios a los suyos, siempre habían tenido una inexistente mala relación. Por ello, saltándose su autoridad, después de consultar con el notario, decidió añadir a su testamento una cláusula mediante la cual si a su muerte, su hijo no podía hacerse cargo de la herencia en el periodo legal señalado, ésta pasaría a manos de la iglesia.

Un año después, sin haber vuelto a ver a su hijo, Joan Bescará falleció. Todos los bienes quedaron en espera legal, aunque las tierras, la masía, los animales y la explotación global, con el fin de no sufrir deterioro, fueron asignados temporalmente a la iglesia que nombró administrador de los mismos, por proximidad y conocimiento del terreno, al párroco del pueblo.

La guerra acabó. El golpista la ganó y empezaron las represalias contra los que habían participado en el bando contrario. Los republicanos huían, se exiliaban o se escondían de toda relación. En este contexto el párroco, beneficiado por sus acciones afectas al régimen ganador, se permitió ordenar que como administrador y dado por desaparecido el heredero, todos sus bienes le fueran adjudicados. Ni siquiera en el obispado se atrevieron a contradecir su postura para no ser tachados de desafectos.

El tiempo siguió pasando. Cinco años más tarde, con las primeras nieves del mes de Diciembre, Joanet Bescará se presentó en el pueblo. Sin delitos de sangre probados, después de un doloroso periplo por campos de concentración y cárceles, fue indultado y aunque con la etiqueta de rojo, se le permitió la libertad. Se presentó al párroco en reclamación de los bienes que legalmente le pertenecían ofreciendo que sólo le devolvieran las tierras y la masía para poder trabajar en ella y seguir los pasos de su padre. A todo el resto de la abundante fortuna, renunciaba. No fue aceptado. Con sorna, el párroco le negó todas sus solicitudes y para agrandar aún más su venganza, le ofreció trabajo como peón en las mismas tierras que reclamaba, para que trabajara para él. Aceptó. ¿Qué otra opción tenía?

Como era tradicional cada año a las 12 de la noche del día 24, se oficiaba la misa del gallo que siempre había tenido asistencia, pero que en esos tiempos el párroco la declaró obligatoria y a la que nadie faltaba en evitación de males peores. Por eso a ella también se presentó Joanet, el cual no había vuelto a manifestar ninguna opinión desde la entrevista con el párroco. En el momento de la eucaristía el mosén, bajando los escalones del altar, se situó junto al nacimiento que con figuras de tamaño real se mostraba con orgullo cada año en la iglesia por esas fechas. Joanet hacía cola de manera sentida, manos a la espalda y mirada baja en espera de su turno. Cuando llegó a la altura del párroco, levantó la cabeza, miró a los ojos del cura y con gesto rápido y limpio sacó la hoz que llevaba con disimulo en la faja y de un certero y único golpe rebañó la cabeza del mosén que fue a parar sangrando a la bandeja de la figura que representaba a un rey mago como si fuera una ofrenda al niño Rey. Joanet Bescará salió huyendo a grandes pasos cuando aún la gente no se había repuesto de su sorpresa y entre las sombras de la noche se perdió.

Nunca nadie supo nada más de él. De todas maneras si se pasan alguna Navidad por el pueblo, podrán comprobar que en el pesebre de cada año hay una figura que representa a un rey mago que ofrece una cabeza humana al niño Jesús.

José Luis Trujillo


martes, 22 de diciembre de 2020

A winter's tale - Queen





Siempre hace frío en este poema

el viajero baja en una estación donde no baja nadie
donde no le espera nadie
es de noche en este poema
y hace frío
siempre hace frío
nieva
la nieve y la luna llena
dan algo de calor y luz al poema
y al viajero
el viajero va como unos versos de Antonio Machado
«ligero de equipaje/casi desnudo»
y sin rumbo
el pueblo está a varios kilómetros
y el camino se ha perdido
pero el viajero sabe de atajos y veredas y malas hierbas
lo aprendió de los cabreros los pastores y las ovejas negras
el pueblo está vacío abandonado olvidado
el viajero cree oír a lo lejos los ladridos de unos perros
pero todo está vacío y en silencio
las calles las casas los establos los campos la vida
el viajero entra en una casa
la luz de la luna llena
se cuela por la puerta abierta las ventanas los rotos
y alumbra la estancia
tal vez el poema
los muebles de la casa están cubiertos por sábanas blancas
como los cadáveres en una morgue
el viajero curiosea
la curiosidad el viaje
tal vez la poesía
le han salvado
de la soledad y la locura
hay alacenas llenas de tarros de conservas caseras y platos de cerámica azul
hay periódicos viejos y publicidad de abonos y de maquinaria agrícola
hay velas y cajas de cerillas
botellas vacías y unas botas rotas
en la mesa del comedor un cenicero de cinzano con una solitaria colilla
en un armario de una habitación
una caja metálica de dulce de membrillo «Los Apóstoles»
llena de fotografías
el viajero en esas fotografías
cree reconocer su vida
y los recuerdos olvidados:
tardes de verano, amigos, amores, juegos
reuniones, pandillas, fiestas, bodas, bautizos…
cuando todavía es de noche
y sigue haciendo frío
el viajero vuelve al camino
sigue nevando
el viajero es una mancha negra
sobre un paisaje blanco
como un poema
sus huellas en la nieve
duran lo que dura
el mensaje escrito en el vaho de un espejo
solo queda el silencio
y el frío
y el viajero
y el poema
que se funden en la memoria de la tierra
tiritando
en silencio

        José Pastor González (Barcelona, 1967)


sábado, 19 de diciembre de 2020

Yellow - Coldplay




El extranjero

Allá donde encontramos lo perdido
Allá donde se va lo que se tuvo
Allá donde los muertos están muertos
y hay días en que renacen y repiten
los actos anteriores a su muerte
Allá donde lloradas lágrimas se vuelven
a llorar sin llanto
y en donde labios intangibles se buscan
y se encuentran ya sin cuerpo
Allá donde pronto somos niños
y tenemos casa
y en donde las ciudades son fotografías
y sus monumentos residen en el aire
y hay pedazos de jardines atados a unos ojos
Allá donde los árboles están en el vacío
donde hay amores y parientes mezclados
con objetos familiares
Allá donde las fiestas suceden a los duelos
los nacimientos a las muertes
los días de lluvia
a los días de sol
Allá, solitario, sin tiempo, sin infancia,
cometa sin orígenes, extranjero al paisaje
paseándote entre extraños
Allá resides tú,
donde reside la memoria.

               Elena Garro (México, 1916-1998)

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Can't you see - The Swamp Riders Band




Sí, soy uno de ellos.

Creo firmemente en la República y odio la monarquía y defiendo que nadie puede estar por encima de nadie por su lugar de nacimiento.

Creo que la ley debe ser la misma para todos y que todos debemos ser iguales ante la ley, acabando de una vez con los privilegios de la clase dirigente ( entiéndase no sólo políticos, sino grandes multinacionales y esa entelequia a la que, eufemísticamente, llamáis mercado).

No es posible que en cada crisis los ricos se hagan más ricos y los pobres se hagan más pobres.

No comparto que cuando hay que recortar siempre se haga por la parte más débil y nunca se le quiten privilegios a las clases dominantes.

No me creo que cuando murió el dictador, murieran con él todos los franquistas que había en España. Lamentablemente siguen mandando los de siempre y siguen pisoteando a los de siempre.

Apoyo firmemente a los que tratan de cambiar todo este entramado y , aunque a veces, pueda parecer que el cambio va muy lento, quiero creer que este es ya imparable.

Creo firmemente que deben ser removidas todas las cunetas de este país y dar sepultura digna y con honores a las víctimas del golpe de Estado de 1936 y de la posterior dictadura cruel y sanguinaria. Hay que restituir la memoria y la dignidad de los luchadores por la República y la libertad. 

No creo que esto sea reabrir viejas heridas, pues no se puede reabrir lo que nunca se ha cerrado.

Creo que es necesario cambiar la Constitución Española de 1978 y adaptarla a la nueva realidad de nuestro país y no creo que haya que considerarla una especie de documento sagrado que no puede ser modificado (de hecho cuando ha interesado se ha cambiado de forma sibilina y exprés).

Odio profundamente a los patriotas de pulserita y cinturón que se les llena la boca de España y que llevan su dinero a paraísos fiscales para no pagar impuestos en su amada patria. 

Patriotas que acuden a  manifestaciones montados en sus coches de lujo para defender, no sus derechos sino sus privilegios, que piensan que sus beneficios son para ellos y sus pérdidas hemos de pagarlas entre todos.

Patriotas que se creen con derecho de pernada y que consideran que su estatus le viene otorgado por la gracia de dios, y que considera ilegítimo a todo gobierno que cuestione siquiera el orden establecido.

Me resisto a aceptar que los que salen de su tierra, huyendo de la guerra y la miseria en busca de un futuro digno poniendo en peligro sus vidas, deban ser tratados como animales o abandonados a su suerte pereciendo en el intento, ante nuestra desidia e inacción.

Me alegra enormemente encontrarme ideológicamente tan lejos de vosotros como vosotros lo estáis de los conceptos solidaridad y justicia social.

Sí, soy uno de esos de hijos de puta a los que os gustaría fusilar, pero tened cuidado porque somos millones y os estaremos esperando, nuestros votos y nuestras razones podrán con vuestro odio y vuestro fascismo.

¡Salud para esos millones de hijos de puta y República para todos!


domingo, 13 de diciembre de 2020

Honky tonk women - The Rolling Stones




Cuando Keith Richards caiga sobre el escenario

Cuando Keith Richards
caiga sobre el escenario.
Sus manos garras muertas
sujetando el mástil de su guitarra,
como a su rifle aquel actor fascista y olvidado,
ese día sabremos que podremos marcharnos.
Recogeremos los bártulos,
las ínfimas agonizantes revoluciones.
Ya no nos quedará nada y lo que quedaba
tampoco era demasiado.
Cuando Keith Richards
caiga sobre el escenario.
Condesa de Bathory travestida en pirata satánico
arrodillado ante benditas majestades de barro.
Regresaremos a casa como viudas eléctricas.
Reconoceremos tras el cercado
los ojos de caballos dóciles extinguiéndose.
Esquivaremos los pies bamboleantes de los ahorcados
con el hilo musical de los supermercados.
Veremos brillar los ojos pringosos
de las chicas como arco iris
comiendo un  bocadillo en el polígono
sin tener la menor idea de quien es aquel tipo
que ha caído sobre el escenario.
Mientras Brian Jones flota en nuestra piscina mental
burbujeando el crepúsculo de los dioses
echando de menos los martes de rubí.
Cuando Keith Richards 
caiga sobre el escenario
dejándolo todo perdido de civilización y sordera.
Y grises empleados de la multinacional
con manos manchadas de discos de oro
metan su cadáver en la funda de su guitarra,
mortaja de terciopelo pintada en negro,
y los viejos buenos tiempos solo sean
ni buenos ni tiempo solo
viejos muertos sobre el escenario
esbozando carcajadas de ultratumba
al escuchar:
encantado de conocerte, espero que sepas mi nombre.

                             Javier Vayá Albert (Valencia, 1973)

jueves, 10 de diciembre de 2020

Unchain my heart - Joe Cocker




IDA y VUELTA

Cuando nos dirigimos al amor
todos vamos ardiendo.
Llevamos amapolas en los labios
y una chispa de fuego en la mirada.
Sentimos que la sangre
nos golpea las sienes, las ingles, las muñecas.
Damos y recibimos rosas rojas
y rojo es el espejo de la alcoba en penumbra.

Cuando volvemos del amor, marchitos,
rechazados, culpables
o simplemente absurdos,
regresamos muy pálidos, muy fríos.
Con los ojos en blanco, más canas y la cifra
de leucocitos por las nubes,
somos un esqueleto y su derrota.

Pero seguimos yendo.
 
                                                            Amalia Bautista (Madrid, 1962)

lunes, 7 de diciembre de 2020

Fire lake - Bob Seger & The Silver Bullet Band





No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca

no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

                                Mario Benedetti


viernes, 4 de diciembre de 2020

Mama said - Metallica





La tristeza

El profe me ha dado una nota para mi madre. La he leído. Dice que necesita hablar con ella porque yo estoy mal. Se la he puesto en la mesilla, debajo del tazón lleno de leche que le dejé por la mañana. He metido en el microondas la tortilla congelada que compré en el supermercado y me he comido la mitad. La otra mitad la puse en un plato en la mesilla, al lado del tazón de leche. Mi madre sigue igual, con los ojos rojos que miran sin ver y el pelo, que ya no brilla, desparramado sobre la almohada. Huele a sudor la habitación, pero cuando abrí la persiana ella me gritó. Dice que si no se ve el sol es como si no corriesen los días, pero eso no es cierto. Yo sé que los días corren porque la lavadora está llena de ropa sucia y en el lavavajillas no cabe nada más, pero sobre todo lo sé por la tristeza que está encima de los muebles. La tristeza es un polvo blanco que lo llena todo. Al principio es divertida. Se puede escribir sobre ella, “tonto el que lo lea”, pero, al día siguiente, las palabras no se ven porque hay más tristeza sobre ellas. El profesor dice que estoy mal porque en clase me distraigo y es que no puedo dejar de pensar que un día ese polvo blanco cubrirá del todo a mi madre y lo hará conmigo. Y cuando mi padre vuelva, la tristeza habrá borrado el “te quiero” que le escribo cada noche sobre la mesa del comedor.

Rosario Barros Peña  (Valencia, 1935)


martes, 1 de diciembre de 2020

Hair of the dog - Nazareth





POBRES CAPITALISTAS

Porqué celebráis la derrota de los que intentan cambiar las cosas,
porqué os apuntáis el tanto mientras saboreáis vuestro yoyadije,
qué clase de dignidad hay en vuestra fiesta del conformismo,
qué vergüenza os queda después de los vítores de la humillación,
tan tristes sois que os corréis del gusto cuando gana el no se puede,
tan necios que os alimentáis de matar los sueños de otros
para igualarnos a todos en vuestra nada
para ver cómo agachamos la cabeza
para demostrar qué exactamente
salís en miedos
y mierdas
enarbolando la bandera de la resignación
con vuestras trompetas sin utopía
riéndoos de quien intenta la música
del futuro,

qué pena da vuestra alegría
de verdad
qué pena da vuestra alegría

y qué pena dais vosotros, joder.


                             Scandar Algeet  (Palencia, 1984)