sábado, 30 de noviembre de 2019

What's love got to do with it - Tina Turner




El pasado 26 de Noviembre cumplió 80 años Anna Mae Bullock, más conocida como Tina Turner.

Con su marido Ike formó una pareja de éxito en lo musical y de auténtico infierno en lo personal. El ínclito Ike resultó ser una auténtica "joya" como ser humano y le hizo pasar a la buena de Tina un auténtico infierno de drogas, malos tratos y vejaciones y agresiones físicas continuas.

Por fin, en 1976, Tina se hartó y mandó a la mierda a Ike y a todo lo que representaba y sola y sin dinero comenzó una nueva vida.

No le resultó sencillo pero al final logró remontar el vuelo tanto en lo personal como en lo profesional y en la década de los ochenta y primeros noventa alcanzó el cénit de su carrera con grandes éxitos en la música e incluso alguna incursión en el séptimo arte.

Resulta curioso que en esa década de éxito cada vez que tenía ocasión de escuchar, pero sobre todo de ver, a Tina Turner, ignorante de su trayectoria como persona y llevado en volandas por la ignorancia y la inconsciencia propias de la edad y las hormonas, me quedaba hipnotizado por el movimiento de sus caderas y de sus infinitas piernas.

Hoy, conocedor de su terrible trayectoria vital, sigo disfrutando de su música y del movimiento de sus caderas y sus interminables piernas pero la miro como un ejemplo de lucha contra la violencia contra la mujer y de que cuando más terrible parece una situación, siempre hay que conservar la esperanza, pues si se quiere y con el apoyo de algún amigo, se puede salir y mirar al mundo, de nuevo, a la cara y a los ojos sin vergüenza y sin miedo.

Tina Turner en este tema del año 1984, incluido en su disco de gran éxito "Private dancer", en cierta manera nos habla de las situaciones vividas por ella y se pregunta ¿qué tiene que ver eso con el amor?

Pues eso, ¡salud, que disfrutéis del amor verdadero y de la música de esta diosa de ébano y que su lucha os inspire y os ayude!

martes, 26 de noviembre de 2019

You're the inspiration - Chicago





Por suerte,
existes.

Y por suerte, también,
no solo existes,
sino que te colocas aquí,
justo al lado de todo lo que está lejos
para estar cerca.

Y por suerte, aún más,
no solo existes
y te colocas aquí,
sino que es en ese exacto lugar
en el que me haces pensar
que merezco habitarlo,
conocer los rincones que lo atajan
y saber mirarte también
cuando cierro los ojos.

Como un sueño. Como el sueño que aparece
en el momento preciso
en el lugar que tú ocupas.


Elvira Sastre (El lugar que tú ocupas)

viernes, 22 de noviembre de 2019

I’m sorry – Brenda Lee




Por si acaso te llegan mi palabras un día
cuando vengas a un mundo desnudo y asfaltado,
aunque no te conozca ni te deba una excusa,
hoy, en este poema, quiero que sepas algo.
Yo usé también la tierra como si fuera mía,
yo también monté en coche y ensucié las estrellas,
yo también tiré al suelo una lata vacía,
abriéndole una herida a nuestro ecosistema.
Yo también fui culpable del deshielo en los polos
en este mundo estéril que te encuentras ahora.
Por mi culpa no cantan las ranas y los grillos,
siento que no conozcas el brillo de la aurora.
No quedarán panteras cuando vengas al mundo,
quédate con mi cara, yo también fui culpable
de que no haya cigüeñas en ningún campanario,
de que todos los ríos se salieran del cauce.

Yo también puse un poco mi granito de arena
para expulsar del globo a los osos polares.
Cuando mires al cielo, échame a mí la culpa
de que no sobrevuelen las águilas reales.
Yo también prendí un fuego y ennegrecí la luna,
quédate con mi cara, yo también fui culpable
por beber en botellas de plástico nocivo,
por enturbiar con cremas el agua de los mares.
Yo jamás planté un árbol, porque no tuve tiempo,
yo te robé la sombra de camino a tu casa.
Ya no quedan abejas porque no quedan flores,
Las arranqué una tarde y adorné mi solapa.
Por si acaso te llegan mis palabras un día
cuando no quede agua ni en tus ojos siquiera,
has de saber que el tiempo que anduve por la vida
yo también tuve culpa de la sed que te quema.
Quédate con mi cara, y aunque ya me haya ido,
hazme a mí responsable de la ausencia de selvas.
Yo asfalté la explanada de mi trozo de mundo
y te dejo una bola de cemento en herencia.
Hoy te mando un mensaje sin saber ni quién eres,
pero cuando me escuches, ya estarás en la tierra,
y aunque yo me haya ido, esta carta era un poco
una forma de oírme para sentir vergüenza.
Aquí te entrego un mundo que exuda pesticidas,
yo insuflé sus arterias de laca y detergente.
Yo no salí a las calles para manifestarme,
pensé que eso era propio de tribus emergentes.
Y heme aquí, recitando, ahora que ya no existo,
que soy solo un capricho de la tecnología,
pidiéndote disculpas por no cuidar el mundo,
a ti, querido alguien que nacerás un día.


Magdalena S. Blesa


lunes, 18 de noviembre de 2019

Man of the hour - Pearl Jam




Mi padre, luego de una vida de trabajo y sacrificio murió desocupado. Nada material dejó para dividir. Sin embargo, jamás me he cruzado con alguien que lo hubiera conocido sin que dijera: "Que buen tipo era tu viejo".

Guardo en mi corazón esa herencia benevolente que me ha dejado y, desde la admiración más profunda, fijo allí mi norte intentando dejar a mis hijos la misma huella.

Por eso cuando me pregunto "¿qué es ser un hombre?", no dudo.

Un hombre es, antes que nada, un buen tipo.

Gabriel Rolón ("Cara a cara")

jueves, 14 de noviembre de 2019

La muralla - Ana Belén y Victor Manuel




Promulgación de la ley del embudo



Ellos se declararon patriotas.
En los clubs se condecoraron
y fueron escribiendo la historia.
Los Parlamentos se llenaron
de pompa, se repartieron
después la tierra, la ley,
las mejores calles, el aire,
la Universidad, los zapatos.



Su extraordinaria iniciativa
fue el Estado erigido en esa
forma, la rígida impostura.
Lo debatieron, como siempre,
con solemnidad y banquetes,
primero en círculos agrícolas,
con militares y abogados.
Y al fin llevaron al Congreso
la Ley suprema, la famosa,
la respetada, la intocable
Ley del Embudo.
Fue aprobada.


Para el rico la buena mesa.


La basura para los pobres.


El dinero para los ricos.


Para los pobres el trabajo.


Para los ricos la casa grande.


El tugurio para los pobres.


El fuero para el gran ladrón.


La cárcel al que roba un pan.


París, París para los señoritos.


El pobre a la mina, al desierto.



El señor Rodríguez de la Crota
habló en el Senado con voz
meliflua y elegante.
«Esta ley, al fin, establece
la jerarquía obligatoria
y sobre todo los principios
de la cristiandad.
Era tan necesaria como el agua.
Sólo los comunistas, venidos
del infierno, como se sabe,
pueden discutir este código
del Embudo, sabio y severo.
Pero esta oposición asiática,
venida del sub-hombre, es sencillo
refrenarla: a la cárcel todos,

al campo de concentración,
así quedaremos sólo
los caballeros distinguidos
y los amables yanaconas
del Partido Radical.»

Estallaron los aplausos
de los bancos aristocráticos:
qué elocuencia, qué espiritual,
qué filósofo, qué lumbrera!
Y corrió cada uno a llenarse
los bolsillos en su negocio,
uno acaparando la leche,
otro estafando en el alambre,
otro robando en el azúcar
y todos llamándose a voces
patriotas, con el monopolio
del patriotismo, consultado
también en la Ley del Embudo.

Pablo Neruda (Canto General)


Sirva esta entrada como homenaje al pueblo de Chile y a todos los pueblos latinoamericanos que se ven obligados a salir a la calle, donde es pisoteado y torturado, para exigir la justicia social que no le proporcionan sus gobiernos corruptos.


domingo, 10 de noviembre de 2019

Dreamer - Supertramp




INSTRUCCIONES PARA CAMBIAR EL MUNDO

I. Constrúyase un cielo más bien cóncavo. Píntese de verde o de café, colores terrestres y hermosos.

Salpíquese de nubes a discreción.

Cuelgue con cuidado una luna llena en occidente, digamos a tres cuartas sobre el horizonte respectivo. Sobre oriente inicie, lentamente, el ascenso de un sol brillante y poderoso. Reúna hombres y mujeres, hábleles despacio y con cariño, ellos empezarán a andar por sí solos. Contemple con amor el mar. Descanse el séptimo día.

II. Reúna los silencios necesarios.

Fórjelos con sol y mar y lluvia y polvo y noche. Con paciencia vaya afilando uno de sus extremos. Elija un traje marrón y un pañuelo rojo. Espere el amanecer y, con la lluvia por irse, marche a la gran ciudad.

Al verlo, los tiranos huirán aterrorizados, atropellándose unos a otros. Pero… ¡no se detenga!… la lucha apenas se inicia.


LAS DEFINICIONES 

El Mar: Es ancho y húmedo, salado. Se mira siempre de frente y con entereza. Al final uno sale limpio e invencible.

Amar sigue siendo difícil… andar también. En el mar hay muchas cosas, pero sobre todo hay agua, agua, siempre agua. Recuerde: no hay sed que se la beba…



El poeta: Sus primeros poemas son siempre maldiciones (los que siguen también). Se enamora seguido y cae con la misma frecuencia. Se levanta despacio sobre papel y tinta. Por reír mejor llora.

Está en peligro de extinción.

El viento: El verdadero capitán del mundo. Dirigiendo polvo y caminos se divierte con nosotros y, dicen, no lo pasa tan mal.


Selva Lacandona, Chiapas, México. 1984-1989.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.


miércoles, 6 de noviembre de 2019

Mr. Jones - Counting Crows




Iluminar el mundo

Hay caricias que duran incluso después del roce. Hay, a veces, personas a las que la distancia no puede separar. Y escalofríos provocados por el calor de un abrazo.

 Aún hay sonrisas de esas que parecen cualquier otro amanecer. Algunas noches tengo la sensación de que el camino corto también puede ser el correcto. Que, por una vez, la felicidad no depende de llegar a ningún sitio, sino de disfrutar del lugar en el que estamos. Solo hay que cerrar los ojos. Cerrarlos con fuerza y acordarse de lo bonito. De la brevedad, del detalle, del momento.

No se puede vivir como aquel que no recordó darse una oportunidad para ser feliz. Y agarrarse a la esperanza. Agarrarse con fuerza a las ilusiones. Y seguir. Seguir, parar, tomar aire. Respirar. Mojarnos bajo la lluvia. Y nunca, nunca creer que las cosas que se derrumban no puedan levantarse de nuevo. Nunca creer que lo triste durará más que nuestras fuerzas. 

Quizá el problema sea que miramos el cielo por la noche y nos parece que ya no hay demasiadas estrellas. Que algo se apagó hace tiempo y que nada luce igual. Pero no lo olvidéis. No olvidéis hacer brillar vuestros ojos. Que nadie nos quite, nunca, el derecho de iluminar un poquito el mundo.

                            Sergio Carrión (En un mundo de grises)


sábado, 2 de noviembre de 2019

Black hole sun - Soundgarden




2059

He imaginado siempre el día de mi muerte.
Incluso en la niñez, cuando no existe.

Soñaba un fin heroico de planetas en línea.

Cambiar por Rick mi puesto, quedarme en Casablanca
sumergirme en un lago junto a mi amante enfermo
caer como miliciana en una guerra
cuyo idioma no hablo.
Siempre quise una muerte a la altura de la vida.

Dos mil cincuenta y nueve.
Las flores nacen con la mitad de pétalos
ejércitos de zombis ocupan las aceras.
Los viejos somos muchos
somos tantos
que nuestro peso arquea la palabra futuro.
Cuentan que olemos mal, que somos egoístas
que abrazamos
con la presión exacta de un grillete.

Estoy sola en el cuarto.
Tengo ojos sepultados y movimientos lentos
como una tarde fría de domingo.
Dientes muy blancos adornan a estos hombres.
No sonríen ni amenazan: son estatuas.
Aprisionan mis húmeros quebradizos de anciana.
No va a doler, tranquila.
Igual que un animal acorralado
muerdo el aire, me opongo, forcejeo,
grito mil veces el nombre de mi madre.
Mi resistencia choca contra un silencio higiénico.
Hay excesiva luz y una jeringa llena.

Tenéis suerte, -mi extenuación aúlla-,
si estuviera mi madre
jamás permitiría que me hicierais esto.

Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973)