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viernes, 19 de febrero de 2021

Keep me in your heart - Warren Zevon





CANCIÓN DE CUNA

Duerme, Joana.
Y que este Loverman oscuro y trágico
del saxo de tu hermano en Montjuïc
te pueda acompañar
toda la eternidad por los caminos
que son bien conocidos por la música.
Duerme, Joana, duerme.
Y a poder ser no olvides
tus años en el nido
que dentro de nosotros has dejado.
Mientras envejecemos,
conservaremos todos los colores
que han brillado en tus ojos.
Duerme, Joana. Esta es nuestra casa,
y todo lo ilumina tu sonrisa.
Un tranquilo silencio: aquí esperamos
redondear estas piedras del dolor
para que cuanto fuiste sea música,
la música que llene nuestro invierno.

         Joan Margarit i Consarnau (1938-2021)


Hoy en el blog, como en la vida, la muerte proyecta su inquietante y perturbadora sombra.

El pasado martes murió Joan Margarit, premio Cervantes 2019, arquitecto de oficio y  poeta magistral tanto en catalán como en castellano.

En 2002 perdió a su hija Joana y escribió un libro de poemas que tituló con el nombre de la joven. Apasionado y al mismo tiempo reflexivo, confesó, en una entrevista, que es la única vez que escribió en caliente, sin meditar lo que  escribía, volcando en sus versos su dolor y su rabia.

La música de Warren Zevon pone la banda sonora perfecta a un poema tan triste como bello y que forma parte de ese libro.

La canción que suena cerraba The Wind, el último disco del  músico y cantautor estadounidense que murió en 2003 , apenas una semana después de la publicación del álbum.

En 2002 le habían diagnosticado un cáncer de pulmón con una esperanza de vida de tres meses. Zevon se aferró a la  vida, se apoyó en la música y durante un año combatió a la muerte.

En ese mismo disco aparece una versión de Knockin' on Heaven's Door de Bob Dylan donde participa el actor Billy Bob Thornton, amigo del músico. Warren hace unos proféticos coros que, conocida la historia, al escucharlos ponen la piel de gallina... "Open up, open up for me".

A buen seguro que, tanto Joan y su poesía, como Warren y su música, volverán a recorrer muy pronto la bitácora del Comandante Ternura, para ponernos la piel de gallina, los pelos de punta y el alma en pie.

¡Salud, música y poesía, siempre!

viernes, 7 de abril de 2017

Werewolves of London - Warren Zevon



“The hustler”, en España estrenada como “El buscavidas”, es una película de 1961 dirigida por Robert Rossen y protagonizada por Paul Newman.

Eddie Felson es un jugador de billar, joven y arrogante, que se gana la vida timando a jugadores de billar en garitos de mala muerte. Unas cuantas copas de whisky, unas cuantas partidas perdidas a propósito hasta que el incauto apuesta a lo grande y entonces Eddie le despluma.

Se fija como objetivo ganar al “Gordo de Minnesota”, un legendario campeón de billar, para ser considerado como el mejor. Este objetivo se acaba convirtiendo en una obsesión, y Eddie “el rápido” Felson, es capaz de renunciar a todo lo bueno que hay en su vida (amor incluido) con tal de hacer realidad su sueño.

En 1986, Martin Scorsesse en “El color del dinero”, recupera la vida de Eddie y nos lo presenta como un vendedor de whisky que no ha vuelto a coger un taco desde que derrotara al gordo, hace 25 años.

Un buen día conoce a Vincent Lauria (Tom Cruise), un joven jugador de billar, y Eddie se ve reflejado en ese joven arrogante, prepotente y con una maestría asombrosa con el taco. Le propone participar en un importante campeonato que se celebra en Atlanta y durante el trayecto de dedican a timar a cuanto jugador se pone en su camino por todas las salas de billar que se encuentran en la carretera.

Ese camino, además de un viaje a Atlanta, se convierte en una transformación para cada uno de ellos. El joven Vincent que hasta ahora sólo había jugado por el placer de demostrarse a sí mismo y a los demás que es el mejor, comienza a aprender los trucos que le enseña Eddie y empieza a interesarse por el dinero.

Eddie, por el contrario, pasará de tener como único objetivo el dinero, a querer demostrarse a sí mismo que es capaz de derrotar a ese chico y volver a ser lo que un día fué, el mejor jugador de billar del mundo.

La canción que suena en la entrada de hoy, está presente en la película de Scorsesse, en una escena en la que Vincent, dejándose llevar por su deseo de demostrar a todos que es el mejor, se dedica a dar una exhibición de sus dotes para el billar. De esta forma casi echa por tierra los planes de Eddie de hacerlo pasar por un ingenuo para timar a unos cuantos jugadores.

En el film suena de fondo y apenas unos momentos, aquí podremos disfrutarla en su totalidad mientras reflexionamos si lo importante es el dinero, el éxito o la satisfacción personal de alcanzar nuestros sueños aunque esta satisfacción no nos reporte ni dinero ni éxito.

¡Salud y que alcancéis vuestras metas!

sábado, 28 de junio de 2014

Lawyers, guns and money - Warren Zevon




Vamos a repetir un "juego" que hemos realizado otras veces en el blog y que, buceando en la red, me ha permitido descubrir canciones y artistas de los que jamás había oido hablar anteriormente. Este es el caso del cantautor que inaugura el "juego" que desarrollaremos durante las próximas semanas.

Vamos a dedicar unas cuantas entradas al Dios moderno que marca el destino de nuestras vidas y que no es otro que el dinero. El vil metal será el protagonista de nuestro blog, no por su importancia y por las desgracias que provoca, sino como inspirador de grandes canciones e historias.

Warren Zevon, cantautor estadounidense de vida salpicada de drogas, alcohol e intento de suicidio, con su habitual sensibilidad e ironía, nos acerca la historia de un hombre que ha contraido deudas de juego y le pide a su padre que le envíe abogados, armas y dinero.

Fantástica canción de un desconocido para mí hasta el día de hoy y que tiene varios temas extraordinarios que aparecerán, a buen seguro y sin mucha demora, en el blog como la fantástica "Werewolves of London" que acompaña la ostentosa exhibición de juego de Tom Cruise, que pone de muy mala leche a Paul Newman, en el film de Martin Scorsese de 1986, "El color del dinero. ¡Coño, otra vez la pasta!