“El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo. Sonreías. Dejabas atrás un pueblo del que muchas veces me dijiste: “Lo quiero por ti; pero lo odio por todo lo demás, hasta por haber nacido en él.” Pensé: “No regresará jamás; no volverá nunca."
Pero los caminos de ella eran más largos que todos los caminos que yo había andado en mi vida y hasta se me ocurrió que nunca terminaría de quererla.
Ese sueño que eres tú todavía dura. Durará siempre, porque siento como que estás dentro de mi sangre y pasas por mi corazón a cada rato.
He aprendido a decir tu nombre mientras duermo. Lo he aprendido a decir entre la noche iluminada. Lo han aprendido ya el árbol y la tarde… y el viento lo ha llevado hasta los montes y lo ha puesto en las espigas de los trigales. Y lo murmura el río… “
Me gustan las ciudades, sus plazas, sus calles, sus esquinas, sentarme en la terraza de un bar con un café delante y dejar que pase el tiempo, sin hacer nada, sin prisa, observando esto y aquello, y luego ir a alguna librería y revolver un poco los estantes, y si hay río cruzar el puente y repetir la misma operación al otro lado.
Me gusta estar solo entre la gente, no ser nadie, no tener que ir a ningún sitio pero poder ir a todos.
Me gusta la primera vez que me asomo al espejo del baño del hotel, ese momento de suspense, recién llegado, cuando no sabes si va a aparecer tu rostro o el del último huésped, atrapado aún en la memoria del azogue.
Me gustan los parques y los ríos urbanos, pasear por ellos, a su lado, especialmente en otoño.
Me gustan las ciudades, sí: andar, mirar, vivir, enamorarme de esa mujer del vestido rojo…
Conocí a Txetxu Altube en plena pandemia. A través de las redes, Los Secretos, subieron algunas canciones y ahí descubrí que contaban con un nuevo miembro. He seguido desde sus inicios a los hermanos Urquijo y me llamó la atención una nueva presencia en la formación de la banda.
Me puse a investigar y descubrí que llevaba prácticamente toda su vida dedicado a la música. Empezó en solitario allá por el año 1998, tocando en bares y garitos musicales y en 2003 formó la banda que suena hoy en el blog. Compositor y voz principal de Los Madison, confieso que no había oído nada de ellos pero han supuesto toda una revelación.
Su discografía no es muy amplia pero tienen un puñado de extraordinarias canciones que, según el propio Altube, beben de Tom Petty, de Bruce Springsteen y del rock americano en general y de Los Secretos, Quique González y Antonio Vega entre otros muchos. Con esas influencias era difícil que no sonaran maravillosamente bien.
El tema de hoy estaba incluido en su disco Compás de espera, del año 2012 y, posteriormente formó parte de su último trabajo discográfico, grabado en directo en el año 2013 y que se llama En losTeatros del Canal. La versión que escuchamos es la de ese disco, donde suenan la voz de Miguel Ríos (Txetxu formó parte de la banda que acompañaba al padre del rock en España) y la guitarra de José Nortes, que se encarga además de la producción del álbum.
En ese disco también cuentan con la colaboración de Álvaro Urquijo, Mikel Erentxun y Carlos Tarque. A buen seguro volverán a sonar en el blog y nos traerán su medicina en forma de píldoras de buen rock, con alguna dosis de blues, que nos escarba el alma y nos alivia el espíritu.
En 2014, el grupo publicó un comunicado en el que anunciaban que Txetxu dejaba la banda y que ellos ponían un punto y aparte en su trayectoria y abrían un periodo de inactividad que se ha prolongado hasta nuestros días. Aunque aseguraban que ya nada sería igual que antes, prometían volver a regalarnos nuevas canciones. Estaremos atentos.
¡Salud y que disfrutéis de la música en directo de Los Madison!
Nuestra canción con nombre de mujer de hoy, aunque no soy de celebrar santos, quiero que sea un homenaje a todos los pueblos de España que están en fiestas y, especialmente, para todas las Marías, empezando por la mía, y viene de la mano del gran J.J. Cale.
Un tipo que vivió discretamente, sin llamar la atención salvo cuando acariciaba las seis cuerdas de su guitarra y sonaba su laid back, mezcla de rock, blues, jazz, folk y blues, tocado de forma lenta, sin prisa, que te acaricia el alma y te reconcilia con el mundo.
La canción de hoy forma parte del que sería su último disco de estudio publicado en vida, en el que nos dejó un buen puñado de buenas canciones, y donde demostraba que mejoraba con los años.
Cuando comenzó su carrera, allá por el año 1971, a pesar de ser un gran músico, el éxito se le resistía. El gran público lo conoció a través de las versiones que, de algunos de sus temas hicieron Lynyrd Skynyrd (Call me the breeze) y Eric Clapton (Cocaine y After midnight). De hecho se comentó que el éxito de Clapton en esta última adaptación le hizo dejar su intención de abandonar su carrera musical dada su escasa repercusión hasta entonces. Afortunadamente abandonó esa idea y siguió regalándonos su música para el disfrute y placer de todos los amantes de su música.
Ha visitado el blog en varias ocasiones y en una de ellas ya puse las palabras de su esposa Christine Lakeland que me parecen una definición perfecta de lo que supone escuchar a John Weldon Cale : "Te sientas en el porche de casa a la caída de la tarde, abres unas cervezas y escuchas tocar a Cale. No existe nada mejor".
Disfrutad pues de la guitarra del genio de Oklahoma que ha sido maestro y referente de varias generaciones de guitarristas y ha sido admirado y versionado por multitud de artistas, entre los que podemos citar a Tom Petty, John Mayer, Kansas, Brian Ferry y Jerry García, además de los ya citados Clapton y Lynyrd Skynyrd.
¡Salud, abrid una cerveza y disfrutad de la música de J. J. Cale!
A todos los ilusos, a los que le hablan al viento. A los locos por amor, a los visionarios, a aquellos que darían su vida por alcanzar un sueño. A los parias, los rechazados, a los excluidos. A los locos reales o supuestos. A los hombres de corazón, a aquellos que se empeñan en creer en el sentimiento puro. A todos aquellos que aún se conmueven. Un homenaje a los grandes impulsos, a las ideas y los sueños. A quién nunca se rinde, que puede ser burlado y juzgado. A los poetas de diario. A los "Vincibili" por tanto, y también a los derrotados que están dispuestos a levantarse y a luchar de nuevo. A los héroes olvidados y a los vagabundos. A quién después de haber luchado y perdido por sus ideales, aún se siente invencible. A quién no tiene miedo de decir lo que piensa. A quién ha dado la vuelta al mundo y a quien un día lo hará. A quién no quiere distinguir entre realidad y ficción. A todos los caballeros andantes.
Podría demostrarle que mi hijo morirá de malaria y usted no me dejaría entrar en el país. Podría contarle cómo la sequía calcinó mis cultivos y usted no me dejaría entrar en su país. Podría enseñarle las cicatrices que me dejó el desierto y usted no me dejaría entrar en su país.
Podría explicarle que mi hija tendrá larga experiencia como esclava sexual
antes de su primera menstruación y usted pensará en su plan de pensión. Podría narrarle mi historia de ablación, explotación y prejuicio pero usted no escuchará ninguna palabra que me humanice.
Nunca compadecerá a quien no puede hacerle daño.
Usted quiere encerrarme en mi celda de fronteras por temor a que no sobre una migaja de su riqueza. Podría enseñarle el kalashnikov que me entregaron cuando cumplí siete años con el que maté a mi padre y a mi madre y a otros mil seres humanos. Podría llevarte al lugar donde yacen los cráneos de mi familia y mi pueblo junto al diamante y al cadmio.
Podría contarle cómo el recién nacido chupó de mi teta hasta que perdió todas las fuerzas y usted no me dejaría entrar en su país.
Podría decirle mi nombre y usted no me dejaría entrar en su país, ni me dejará nunca pronunciar las palabras, ninguna palabra, que me humanicen.
Debí Las cosas que dejaron de pasarme las llevo en la memoria como espinas. Aquellos pecaditos que no hice me duelen como nadie se imagina.
No olvidaré jamás el beso inmenso
que dejamos de darnos en la esquina, aquel que nos tragamos para siempre porque andaba acechando una vecina. Debí haberme fugado de mis clases para irme a la balsa de los peces a darme un baño largo y relajado como tú me dijiste tantas veces. Debí haber saltado aquella verja para robar manzanas al manzano, por mucho que dijera mi maestro, ¡era un pecado sano! Cuántas noches de luna habré perdido, la de lluvias que habré desperdiciado debajo del brasero de mi casa por miedo a no coger un resfriado... Por lo buena que he sido en esta vida, por tantos disgustillos que no he dado, por todos los pecados que no hice, espero que Dios me haya perdonado. Magdalena Sánchez Blesa
¿Qué nos han hecho que siendo pensantes somos sumisos? Que siendo libres, somos salario…. Que siendo parlantes, somos cotorras… Que siendo animales, somos piedras… Que siendo diferentes, somos contrarios. Que siendo espíritu, somos objetos… Que siendo pasión, somos iceberg… Que siendo querer, somos temor… Que siendo risas o llantos, somos hastío… Que siendo sentidos, somos consumo… Que siendo salvajes, somos soldados… Que siendo Vida, somos cadáver. ¡Es la desaparición de lo humano!
Vicente: A nosotros, que hemos nacido poetas entre todos los hombres, nos ha
hecho poetas la vida junto a todos los hombres. Nosotros venimos brotando del
manantial de las guitarrras acogidas por el pueblo, y cada poeta que muere, deja
en manos de otro, como una herencia, un instrumento que viene rodando desde la
eternidad de la nada a nuestros corazón esparcido. Ante la sombra de dos
poetas, nos levantamos otros dos, y ante la nuestra se levantarán otros dos de
mañana. Nuestro cimiento será siempre el mismo: la tierra. Nuestro destino es
parar en las manos del pueblo. Sólo esas honradas manos pueden contener lo que
la sangre honrada del poeta derrama vibrante. Aquel que se atreve a manchar
esas manos, aquellos que se atreven a deshonrar esa sangre, son los traidores
asesinos del pueblo y la poesía y nadie los lavará: en su misma suciedad
quedarán cegados. Tu voz y la mía irrumpen del mismo venero. Lo que echo de
menos a mi guitarra, lo hallo en la tuya.
Pablo Neruda y tú me habéis dado imborrables pruebas de poesía, y el pueblo
hacia el que tiendo todas mis raices, alimenta y ensancha mis ansias y mis
cuerdas con el soplo cálido de sus movimientos nobles.
Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de sus
poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas.
Hoy, este hoy de pasión, de vida, de muerte, nos empuja de imponente modo a ti,
a mí, a varios, hacia el pueblo. El pueblo espera a los poetas con las orejas y
el alma tendidas al pie de cada siglo.
Dedicatoria del libro “Viento del
pueblo” de Miguel Hernández (1937)
¡¡ Que la poesía y la música hagan soplar el viento del pueblo que nos traerá salud y república !!
Maneras de escuchar un blues Es hermosa esta noche de verano, aunque no más hermosa que cualquier otra noche de verano.
Es hermosa esta noche en que estoy solo, y fumo, y he dejado en penumbra la casa mientras suena un dulce y triste blues, un blues tan triste y dulce como otros.
Nada en mí, ni en la noche, ni en la música, se diría especial, y sin embargo existe algo muy hondo en esas cosas que parecen sencillas: una extraña grandeza que no acaba de ser exaltación, tragedia, paz, pero que es todo eso, y es también un sentir claramente que para que esto ocurra ha sido necesario apurar estos años, acumular recuerdos, haber ganado y haber perdido tantas cosas.
Para que este piano suene así, para temblar así con esta música, ha sido necesario ir llenándola poco a poco de belleza y de daño, ir llenándola con nuestra propia vida, para que se parezca a nuestra propia vida, y suene así: tan insignificante y tan grande, tan triste, tan hermosa.
Lo que comenzó de una manera casual, ha terminado por convertirles en una pareja de hecho, al menos en nuestro blog.
Él ha aparecido en varias ocasiones por aquí, pero ella en las dos veces que ha sobrevolado esta página, lo ha hecho al ritmo de la música de él. Para completar su particular trilogía, Amelia realiza su última travesía por el blog acompañada por la música y la voz de Tom Petty.
Amelia Earhart, junto con su copiloto Fred Noonan, desaparecieron en 1937 mientras intentaban dar la vuelta al mundo a bordo de su aeroplano llamado Electra, en lo que supone uno de los mayores misterios de la aviación.
La última comunicación por radio la situaba en el Océno Pacífico en una zona próxima a Papúa Nueva Guinea, después de eso, nada se volvió a saber de ellos. Hay varias teorías que se apoyan en distintas pruebas y testimonios, pero creo que jamás sabremos nada a ciencia cierta.
Alguna de las teorías llega a afirmar que Amelia y Fred sobrevivieron al accidente y que fueron apresados por los japoneses que los acusaron de espías. Serían asesinados posteriormente aunque hay algunos que incluso creen que regresaron a Estados Unidos y que vivieron muchos años más bajo nombres falsos.
En fin, todo ello forma parte del misterio y la leyenda. Lo que siempre quedará como real es la determinación y las ansias de aventura de esta pionera de la aviación, a la que me gusta imaginar en su aeronave con sus gafas de piloto y su pañuelo ondeando al viento mientras escucha a todo volumen alguna canción de Tom Petty, por ejemplo el temazo que suena en la entrada de hoy. Este tema me gustaría dedicarlo a todas las mujeres que derribando prejuicios y desafiando los convencionalismos y la moral de su época, se atrevieron a luchar y a ser las primeras en intentar algo queestaba "reservado a los hombres". ¡Volad altodisfrutando del vuelo y de la música!
Artículo 13. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de cada Estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país. Artículo 14. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en otros países. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial legítima por crímenes comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas. Artículo 15. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.
Esta canción fue incluida en el disco de 1964, "Another side of Bob Dylan" y, como muchas de las canciones del genio estadounidense, ha sido versionada por numerosos artistas de toda índole y procedencia. Tal vez una de las más famosas sea la del grupo angelino The Byrds. Esta versión que escuchamos en la entrada de hoy, corresponde al concierto celebrado en el Madison Square Garden de nueva York, el 16 de Octubre de 1992 y que sería publicado en Agosto de 1993 para celebrar los 30 años dedicados a la música de Robert Allen Zimmerman.
Participaron un montón de artistas entre ellos, y ademas de los que participan en el tema de hoy, Lou Reed, Stevie Wonder, Sinead O'Connor, Tracy Chapman, Johnny Winter, Johnny Cash, Ron Wood, The Band, John Mellencamp, Willie Nelson y algunos más. Dotada de una letra enigmática e intemporal, está cargada con una buena dosis de rebeldía y de denuncia de las desigualdades y de las injusticias que se cometen en este planeta nuestro en todo tiempo y lugar, desde el principio de los días del hombre. Otras interpretaciones dicen que Dylan se arrepiente, no de lo que defiende, sino de la manera de hacerlo hasta entonces. De todas formas, creo que lo importante es que ni el tiempo ni el sistema te cambien y sigas defendiendo tus principios, con la misma fuerza que cuando eras más joven... "Yo era más viejo entonces, soy más joven ahora". ¡Que la disfrutéis!
El pasado mes de Julio se cumplió un año de la muerte del gran J.J. Cale.
Su amigo Eric Clapton, con motivo de este aniversario publicó un disco llamado "The breeze: an appreciation of J.J. Cale" en el que rinde tributo al que considera uno de sus maestros y, sobre todo, un amigo y colaborador.
El disco contiene 16 canciones compuestas la gran mayoría por J.J. Cale y cuenta con la colaboración de Mark Knopfler, John Mayer, Tom Petty, Willie Nelson y Don White (¡casi nada!).
Cada uno de ellos interpreta temas del mago de la guitarra de Oklahoma, acercándolo a su estilo y manera de entender la música, dando como resultado una auténtica joya de la música, un disco de los que mientras más lo escuchas más te gusta.
El tema que ambienta la entrada de hoy aparece firmado por J.J. Cale y Walt Richmond y lo interpreta Mark Knopfler, haciéndolo totalmente suyo al pasarlo por el tamiz de su voz y el sonido inconfundible de su guitarra.
Sin duda, un gran homenaje para un gran guitarrista y compositor.
A las nubes no les quedan pastores. Nómadas taciturnas tras los rebaños de dromedarios, las risas de los niños, los frigs de jaimas, los pozos verdes y las melfas cantarinas…
Todo es distinto.
Se fueron… y vino el silencio a cubrir la infinidad de narcótica pausa. Adormece al río, al viento enmudece, vacío… en la mirada, en la palabra… intención.
No queda nada.
La sombra de las nubes consuela a una huérfana acacia.
Zahra Hasnaui (El
Aaiun,1963)
“Poesía no es decir lo que ves ahí fuera. Poesía es
contar lo que siente tu corazón cuando ves lo que hay ahí fuera”. Luali Lehsan,
poeta saharaui
Hace unos días encontré esta carta en los blogs del diario Público,concretamente en principiamarsupia de Alberto Sicilia, y habla de un personaje muy interesante que ya visitó nuestro blog en Julio del pasado año.
Se trata de Amelia Earhart y de la carta que escribió a su futuro marido, George P. Putnam, unas horas antes de contraer matrimonio y que reproduzco a continuación:
Querido GPP,
Creo que debería dejar escritas algunas cosas antes de que nos casemos, aunque ya hayamos hablado muchas veces sobre ellas.
Tengo que reiterarte mis dudas con respecto al matrimonio, mi sensación de renunciar a oportunidades en un trabajo que tanto significa para mí. Tengo la sensación de que casarme es una de las decisiones más estúpidas que jamás he tomado. Sé que habrá compesaciones, pero no puedo ocultarte mis dudas.
Para nuestra vida en común quiero que comprendas que no estarás sometido a ningún código de fidelidad y que yo tampoco me considero atada a ti. Si somos honestos, podremos evitar las dificultades que surgirán si tú o yo nos enamoramos de otra persona.
Por favor, no interferamos en el trabajo del otro, ni permitamos que el resto del mundo contemple nuestras alegrías o desacuerdos. En este sentido, voy a tener que mantener algún lugar donde pueda ser profundamente yo misma. No puedo soportar los confinamientos, por muy atractiva que sea la jaula.
Debo exigirte una promesa cruel: que me dejarás marchar dentro de un año si no hemos encontrado la felicidad juntos.
Voy a tratar de hacerlo lo mejor posible y ofrecerte esa parte de mí que conoces y que tanto quieres.
A.E.
Se casaron esa misma tarde (7 de febrero de 1931) y estuvieron casados hasta la desaparición de Amelia en 1937, cuando intentaba realizar un vuelo alrededor del mundo.
Al igual que en la ocasión anterior, Tom Petty pone banda sonora al vuelo del espíritu libre, aventurero y rebelde de Amelia Earhart.
En mayo de 1932, Amelia Earhart, se convirtió en la primera mujer que cruzó el Océano Atlántico en solitario, a bordo de un Lockheed Vega. Además ostentó varios récords relacionados con la aviación y los viajes transoceánicos. Fué la primera persona en cruzar el Atlántico dos veces (previamente, en 1928 junto al piloto Wilmer Stultz y al mecánico Louis Gordon, había realizado el mismo viaje), tambien tenía el récord de la distancia más larga volada por una mujer sin parar y récord por cruzarlo en el menor tiempo.
En 1935 comenzó a pensar en realizar un vuelo alrededor del mundo, y en 1937, concretamente el 1 de junio, lo comenzó en Miami. El 2 de julio, tras varias comunicaciones desapareció sin dejar rastro. Se cree que cayó cerca de la costa de la isla Howland en el Océano Pacífico. 9 barcos y 66 aviones estuvieron rastreando la zona en busca de Amelia y su acompañante Fred Noonan, hasta que el 18 de julio fueron suspendidas las labores de búsqueda definitivamente.
«Las mujeres deben tratar de hacer las cosas tal como los hombres lo han
hecho. Y cuando fallen, su fracaso no debe ser sino un reto para otras» Amelia Earhart (Kansas,1897-en algún lugar del Pacífico,1937)
Para acabar el mes de Abril y dar la bienvenida al ansiado Mayo, escuchemos otra perla de esa mezcla de amistad y buen rollo, aliñado con toneladas de talento, que fueron los Traveling Wilburys.