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sábado, 15 de febrero de 2025

Witchy woman - Eagles



¡Llamadme bruja!

No importa quién soy. No importa cómo me llamo. Podéis llamarme Bruja. Porqué de todas formas mi naturaleza es esta. Desde siempre, a partir del primer vagido, del primer respiro de vida, de la primera patada que tiré en el mundo.

Soy una de aquellas mujeres que tienen el fuego en el alma, soy una de aquellas mujeres que tienen la vista y el oído de un gato, soy una de aquellas mujeres que hablan con los árboles y con las hormigas, soy una de aquellas mujeres que tienen el cerebro de Hypatia, de Artemisia, de Madame Curie. Y soy bella.

Tengo la belleza de la luz, tengo la belleza de la armonía, tengo la belleza del mar en tormenta, tengo la belleza de un tigre, tengo la belleza de los girasoles, de la lavanda y también de la hierba grama. Por esto soy Bruja.

Soy Bruja porqué soy diferente, soy única, soy otra, soy mi misma, estoy fuera de las filas, estoy fuera de los esquemas, soy a-normal… ¡soy yo!

Soy Bruja porqué estoy orgullosa de mi ser animal-mujer-gitana-artista y… ingeniera loca de mi vida. Soy Bruja porqué sé utilizar la cabeza, porqué digo siempre lo que pienso, porqué no tengo miedo de la palabra peligrosa y pruriginosa, de la palabra poderosa y potente.

Soy Bruja porqué a menudo fastidio a las Santas Inquisiciones de este extraño milenio, de esta Edad Media de tribunales mediáticos y apáticos.

Soy Bruja porqué las hogueras todavía existen y yo – antes o después – podría acabar dentro.

Barbara Giorgi

miércoles, 29 de marzo de 2023

No more cloudy days - Eagles




«A veces uno amanece con ganas de extinguirse, Rocamadour. Como si fuéramos velitas sobre un pastel de alguien inapetente. A veces nos arden terriblemente los labios y los ojos y nuestras narices se hinchan y somos horribles y lloramos y queremos extinguirnos. Seguro que ahora no comprendes esto, pero cuando seas mayor habrá días en que amanezcas con ganas de que un aliento gigante sople sobre ti, apagándote. Así es la vida, Rocamadour, un constante querer apagarse y encenderse.»

Julio Cortázar (Rayuela)

domingo, 22 de marzo de 2020

Take it easy - Eagles




  Imagina un caballo


Imagina un caballo.
Un caballo muy blanco desbocado en la noche.
Pero no en los lugares ni contextos comunes,
sino sobre el asfalto de las céntricas calles
de una ciudad cualquiera.
Una ciudad de tantas,
con luces de neón y gente que camina,
donde jamás ocurre nada extraño,
nada tan asombroso ni tan inexplicable
como nuestro caballo imaginario.

Imagina un caballo.
Un caballo muy blanco desbocado en la noche.

Imagina a la gente que se aparta a su paso,
y grita sorprendida, cautivada
por la visión anómala y sublime.
Y después argumentan, se emocionan, discrepan
y no saben ponerse de acuerdo en lo que han visto,
y no saben ponerse de acuerdo en lo que otros
les han dicho que han visto.
Y la noticia vuela, de boca en boca, insólita.

Imagina un caballo.
Un caballo muy blanco desbocado en la noche.
Algunos lo señalan como a un ser de otro mundo,
pero el caballo solo es un caballo.
Es fuerte. Corre y bufa.
Y no lleva montura ni riendas, solo crines
y músculos y ojos. Y relincha.
Y sus cascos avanzan
resonando en lo muerto del cemento, en lo ajeno
de esta ciudad que nunca vio un caballo
corriendo por sus calles,
tan libre, tan sin hombre, tan desnudo;
esta ciudad absorta, concebida
para el orden cabal de peatones y coches,
jamás para caballos desbocados.

Imagina un caballo.
Imagina las formas de un caballo que escapa,
nadie sabe de dónde ni hacia dónde,
nadie sabe por qué. Todos ignoran.
Quisieran detenerlo en su carrera
y alcanzar a montarlo,
sucumbir un instante para siempre a su fuga
solitaria y heroica. Pero nadie se atreve.
Hay que ser, para hacerlo, solitario y heroico.

Imagina un caballo desbocado en la noche.
Un caballo que corre como corre el delirio,
como cruza el deseo.
Y piensa en la ciudad, al día siguiente,
recordando la escena singular del caballo.
Y piensa en la ciudad, al día siguiente,
consternada y eufórica,
inventando un idioma para hablar del caballo.

Así es un buen poema:
belleza desbocada donde nadie la espera.


                               José Manuel Díez (Zafra, 1978)


jueves, 11 de abril de 2019

Lyin' eyes - Eagles




“Todos necesitamos que alguien nos mire. Sería posible dividirnos en cuatro categorías, según el tipo de mirada bajo la cual queremos vivir.

La primera categoría anhela la mirada de una cantidad infinita de ojos anónimos, o dicho de otro modo, la mirada del público. Ése es el caso del cantante alemán, de la actriz norteamericana y también del redactor de largas barbas. Estaba acostumbrado a sus lectores y, cuando un buen día los rusos cerraron su semanario, tuvo la sensación de que el aire era cien veces más enrarecido. Nadie podía reemplazarle la mirada de los ojos desconocidos. Le pareció que se ahogaba. Entonces fue cuando advirtió que la policía vigilaba todos sus pasos, que oían sus conversaciones por teléfono y que hasta le sacaban en secreto fotos en la calle. ¡De pronto los ojos anónimos estaban otra vez en todas partes y él podía respirar de nuevo! ¡Estaba feliz! Se dirigía con voz teatral a los micrófonos de las paredes. Había encontrado en la policía al público perdido.


La segunda categoría la forman los que necesitan para vivir la mirada de muchos ojos conocidos. Éstos son los incansables organizadores de cócteles y cenas. Son más felices que las personas de la primera categoría, quienes, cuando pierden a su público, tienen la sensación de que en el salón de su vida se ha apagado la luz. A casi todos ellos les sucede esto alguna vez. En cambio, las personas de la segunda categoría siempre consiguen algunas de esas miradas. Entre éstos están Marie-Claude y su hija.

Luego está la tercera categoría, los que necesitan de la mirada de la persona amada. Su situación es igual de peligrosa que la de los de la primera categoría. Alguna vez se cerrarán los ojos de la persona amada y en el salón se hará la oscuridad. Pertenecen a este grupo Teresa y Tomás.

Y hay también una cuarta categoría, la más preciada, la de quienes viven bajo la mirada imaginaria de personas ausentes. Son los soñadores. Por ejemplo Franz. El único motivo de su viaje hasta la frontera de Camboya fue Sabina. El autobús traquetea por la carretera tailandesa y él siente que su larga mirada se fija en él.”

                                            Milan Kundera (La insoportable levedad del ser)


jueves, 21 de enero de 2016

New kid in town - Eagles




La entrada de hoy trae un tema que forma parte del aclamado disco de los Eagles "Hotel California" y que fué lanzado como el primer single del album en Diciembre de 1976. Posiblemente sea el tema más conocido de la banda estadounidense si exceptuamos la archiconocida pieza que da nombre al disco.

El tema fué escrito por  la banda en respuesta a los críticos musicales que, en su mayoría, afirmaban que el "country-rock" estaba pasado de moda, toda vez que sus más genuinos representantes, entre ellos The Byrds, estaban evolucionando hacía un rock más potente.

La voz de Glen Frey, con los coros de Don Henley, forman una combinación perfecta que sostienen la melodía y ayudan al espíritu de la canción.

A pesar de que los miembros de la banda siempre han sostenido que la letra no tiene más significado que el de cualquier canción de nostalgia y amor, hay quien dice que el tema cuenta el camino profesional de toda banda de rock, en que sólo cuenta lo último que grabas para mantener el estatus de estrella y mantenerte en lo más alto. Si no lo haces, cualquier grupo que saque algo nuevo y exitoso te desplaza y la gente te olvida facilmente.

La metáfora que usa es la de un nuevo chico que llega a la ciudad y capta la atención de la gente que facilmente se olvida de tí, y pone al nuevo como centro de todo su día a día.

De la misma forma el público consume lo nuevo, pegadizo y con una imagen a la moda, y se olvida de todo lo anterior sin tener en cuenta el éxito cosechado en otros tiempos.

Sea como fuere, lo cierto es que con este disco los Eagles prolongaron un poco más su sitio en la cumbre y pasaron a ocupar un puesto influyente  en la historia de la música del siglo XX.

Sirva este tema como homenaje a todos ellos y, en especial, al recientemente fallecido Glen Frey, miembro fundador, cantante y guitarrista de una banda que, salvo un parón entre 1980 y 1994, han estado dando conciertos hasta, casi, ayer.

¡Salud y a disfrutar, que no sólo de Hotel California vive el hombre! 
 

miércoles, 27 de octubre de 2010

Hotel California - Eagles



Circulan varias leyendas sobre el origen de esta canción. Desde chicas fantasmas en un hotel fantasma hasta autoestopistas que murieron hace mucho tiempo, pasando por las drogas y sus efectos y llegando incluso a relacionarse con temas satánicos.

Sea como fuere lo único indiscutible es que nos hallamos ante una obra maestra de la música rock del siglo XX.

Los Eagles, con este tema, alcanzaron cotas dificiles de superar e incluso de igualar.