miércoles, 26 de agosto de 2026

Mother - John Lennon & The Plastic Ono Band



Su viva imagen

Eres su viva imagen, me decían
sin sospechar entonces que esas cuatro palabras
iban a ser ahora mi condena.

No tengo dónde huir, dónde esconderme:
sus ojos están dentro de mis ojos;
su apellido en el mío
como el nombre de un barco en el fondo del mar.
Lo que ayer fue mi casa,
es la guarida de los tiburones.

Tú estabas a mi lado
y me has visto nadar en ríos de veneno;
has visto lágrimas
que eran cristales rotos, una lluvia de espinas,
cicatrices de agua que cruzaba la piel.

Miro su alianza de oro en mi dedo
y su rostro tallado sobre el mío,
mientas la vida sigue,
el aire mueve
los árboles o el sol ilumina su casa
lo mismo que si no estuviera vacía.

El tiempo sólo cura aquello que se puede
sustituir y yo no siento nada
que no sintiese antes
cualquiera en cuyas venas ha bebido la muerte:
la grieta de la angustia,
la plaga de los verbos en pasado;
los recuerdos que buscan su lugar en la vida.

Es tan raro saber que no volveré a verla
y los demás
seguiremos entrando en restaurantes,
cines,
supermercados,
estaciones de tren...
Que no volveré a oír su voz pero a las nueve
será otra vez la hora de la cena,
los fines de semana iré al estadio,
mi coche rodará por la autopista
que ella escuchaba desde su jardín...

Pienso en su dios cruel, el dueño del dolor
y la mentira,
el cínico dice:
–Yo te destruyo para que descanses en paz.
Y ojalá fuese cierto lo que nunca he creído
y ella viera la soledad que deja,
cómo la echo de menos; cuánto me va a faltar;
lo que daría
por volverla a tener una vez más aquí,
un día más, tan sólo.

La mía es la tristeza del cobarde
que reúne para seguir en pie
el valor que no tuvo para ver la caída
de aquello que más quiso.

No tengo que explicártelo. Tú estabas con nosotros
y conoces
el dolor sin refugios,
las sábanas que acechan el cuerpo del herido;
conoces el enjambre feroz de las agujas,
las noches que no acaban cuando sale el sol.

Quien lo sabía todo de mí se ha llevado
el secreto a la tumba,
me he convertido en un desconocido:
el hombre que perdió el rastro de su sangre;
que se ha vuelto una sombra;
que no tiene a quién preguntar por él.

Ahora que mi madre ya no está –si eso es cierto,
si hoy no va a resolver un crucigrama,
ni a mirar los concursos de la televisión
como todas las tardes;
si ha caído en un sueño eterno del que nunca
vamos a despertar–,
guardaré sus palabras, custodiaré sus huellas;
y jamás voy a darla por perdida:
la memoria es el margen de error del olvido.

Le gustaban la nieve, los gatos, la familia;
el fuego,
cocinar,
los cumpleaños,
llorar con las películas románticas;
encender velas en las catedrales.
Le asustaban los médicos,
las llamadas nocturnas,
las tormentas,
el frío,
los reptiles...

Antes de las sirenas y las radiografías,
el miedo blanco de las ambulancias,
sus labios devorados
lentamente
por la carcoma de las oraciones.

Antes de los engaños piadosos,
el fuego amigo de las medicinas,
el esqueleto abriéndose paso hacia la luz.

Cómo puedo escribir lo inexplicable,
lo que no tiene nombre,
lo que todos callamos porque la vida sigue
y junto al cementerio hay tiendas y mercados,
jóvenes que adelantan con sus motocicletas
a los furgones fúnebres,
y avanzamos de espaldas a lo que nos espera
y llamamos silencio
a todo lo que nadie quiere oír.

Le gustaban las fiestas,
los océanos
y creer que su dios no le daba los golpes
sino la fuerza para soportarlos.
Temía la vejez y al abandono:
pensaba que la forma más triste de marcharse
es no tener a alguien que te diga adiós.

La imagino en la época en que yo no existía,
haciendo cosas
que nunca le vi hacer: enamorarse,
bailar, romper las reglas, ser feliz;
y a veces me pregunto
si fue siempre la misma mujer que conocíamos,
tuvo tan claras sus obligaciones,
dónde estaba su sitio,
de qué infiernos no era decente escapar.

Le gustaba que habláramos
de su salud,
del clima,
de su infancia en los años de la Guerra Civil.
Le asustaban los cambios y las banderas rojas,
la libertad y el paso de los días.

Antes de la morfina y el delirio,
de que fuera quedándose sin caminos de vuelta,
sin puentes que cruzar,
sin esperanza.
No sé cómo explicarlo:
los recuerdos te siguen; pero cuando te vuelves,
nunca están ahí.

Ahora que ya se ha ido,
sólo será posible querernos a escondidas,
fingir ante los otros que no me habla por dentro,
que todo ha terminado entre los dos.
Las cosas no se pierden cuando desaparecen,
sino cuando las dejas de buscar.

Miro su anillo;
miro sus fotos
y soy yo:
puedo ver nuestra cara, nuestras manos...
Y eso que era mi orgullo, ahora es mi condena:
ser hoy que ya no está su viva imagen,
ser su eco,
su huella
el fantasma
de María Ángeles Prado, la mujer de mi vida

Benjamín Prado (Madrid, 1961)

jueves, 20 de agosto de 2026

It's a heartache - Bonnie Tyler



El pasado 8 de Julio, se apagaba para siempre, la voz rasposa e inconfundible de Gaynor Hopkins.

Nacida en Gales, en 1951, comenzó su carrera cantando en locales de Swansea, en su país natal y era conocida en el mundo de la música como Bonnie Tyler.

La canción que suena hoy en el blog, que sirve de homenaje y despedida a la conocida como primera dama del rock, forma parte de su segundo disco, publicado en 1978 y durante muchos años fue considerado uno de los sencillos más vendidos del mundo (más de 6 millones de copias).

Es uno de sus temas más icónicos y, a lo largo de su carrera Tyler grabó varias versiones. A partir del éxito de la canción, la crítica especializada comparó su voz con la de Rod Stewart.

Es un tema muy versionado, por músicos de diversos estilos, e incluso el propio Rod grabó una versión para su disco Still the Same... Great Rock Classics of Our Time, en 2006.

En 1977 fue sometida a una cirugía para extirparle unos nódulos en las cuerdas vocales. Bonnie no siguió las recomendaciones médicas, que le aconsejaban guardar silencio absoluto durante varias semanas, frustrada por no poder hablar ni cantar, gritó de desesperación y el tejido operado quedó dañado para siempre. Ese "accidente" durante la convalecencia, le dio a su voz ese tono rasgado, áspero y potente que la hizo claramente reconocible la elevó a los altares del rock and roll.

En los días previos al reciente eclipse solar, su himno Total eclipse of the heart, inundó las redes sociales y puso banda sonora al fenómeno del astro rey. Como ya había sonado en el blog, espero que os guste este dolor de corazón que, al fin y al cabo, todos los admiradores de su voz y su talento, sentimos cuando nos enteramos de su desaparición.

¡Salud y que los dolores de vuestro corazón sean siempre livianos y pasajeros!

domingo, 16 de agosto de 2026

Anyone who knows what love it - Irma Thomas



 


- Maestro…
- ¿Si?
- Hay algo que debo contaros…
- Ya lo sé…
- ¿Me oiréis pues en confesión?
- Bueno, preferiría que… antes me lo explicaras como amigo…
- Maestro… ¿Habéis… estado alguna vez… enamorado?
- ¿Enamorado? Muchas veces…
- ¿De veras?
- Naturalmente… de Aristóteles, Ovidio, Virgilio, Tomás de Aquino…
- No, no, no… Quiero decir de una…
- ¿No estarás confundiendo amor con lujuria?
- Tal vez… no lo sé… Sólo deseo su propio bien. Deseo que ella sea feliz, deseo salvarle de su pobreza…
- Oh, cielos…
- ¿Por qué “oh cielos”?
- Estás enamorado…
- ¿Y eso es malo?
- Para un fraile eso representa ciertos problemas…
- ¿Pero no es cierto que Tomás de Aquino ensalza el amor por encima de todas las virtudes?
- Sí, el amor a Dios, Adso, el amor a Dios…
- ¿Y el amor… a una mujer…?
- De mujeres Tomás de Aquino sabía bastante poco, pero las escrituras son muy claras: los Proverbios nos advierten que la mujer se apodera de la preciosa alma del hombre, y el Eclesiastés nos dice “más amarga que la muerte es la mujer…”
- Sí, pero… ¿Qué opináis vos, maestro?
- Bueno… claro está que no gozo del beneficio de tu experiencia, pero me cuesta convencerme a mí mismo que Dios haya introducido un ser tan inmundo en la Creación sin haberlo dotado de alguna virtud, ¿no?
Qué pacífica sería la vida sin amor, Adso…
Qué segura…
Qué tranquila…
...Y qué insulsa…

Umberto Eco (El nombre de la rosa)

miércoles, 12 de agosto de 2026

Oh very young - Cat Stevens




Vivimos rápido

Vivimos esperando
a que la vida nos espere.
La vida es lenta, muy lenta,
y nosotros vamos rápido, muy rápido.
Comemos rápido,
hablamos rápido y dormimos rápido,
mientras la vida no entiende
de esos espacios temporales estresados.
La vida es eso que pasa
mientras nosotros corremos.
Vivimos esperando el momento perfecto,
sin utilizar el momento y hacerlo perfecto.
Ese momento donde nos preocupamos más
por lo material que por nosotros mismos.
Vivimos esperando
que la jornada termine para llegar a casa,
vivimos esperando que sea viernes
(olvidando que el que no es feliz un miércoles
tampoco lo será el fin de semana).
Vivimos esperando que lleguen los puentes,
las vacaciones, el verano…
Vivimos esperando que pase algo,
y lo único que pasa
es la vida.

César Poetry

domingo, 9 de agosto de 2026

Princesa - Joaquín Sabina





Ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.

Idea Vilariño (Montevideo, 1920-2009)

jueves, 6 de agosto de 2026

Something on your mind - Karen Dalton




Espantapájaros 8
 

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades. En mi, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad. Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C. ¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera! Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan. ¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo – me pregunto – todas estas personalidades inconfesabIes, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora? El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta detacto... Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie,discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas. Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas, a todas juntas, a la mierda.

Oliverio Girondo

lunes, 3 de agosto de 2026

It's summertime - The Flaming Lips




Bleecker Street, Summer

Verano para prosa y limones, para desnudez y languidez,
para la eterna indolencia del regreso imaginado,
para flautas singulares y pies descalzos, y el dormitorio de agosto
con sábanas enredadas y la sal del domingo, ¡ah, violín!

Cuando aprieto juntos los atardeceres de verano sale
un mes de acordeones callejeros y surtidores
que alivian el polvo, pequeñas sombras que huyen de mí.

Es música que empieza y acaba, Italia mía, en Bleecker,
ciao, Antonio, y los gritos de niños que juegan en el agua
rompiendo el cielo rosado en tiras de papel;
es atardecer en la nariz y el aroma del agua
por calles sucias que no conducen al agua,
y reunir islas y limones en la mente.

Está el Hudson, como el mar en llamas.
Te desnudaría en el calor del verano,
y reiría y secaría tu carne húmeda si vinieses.

Derek Walcott 
(Santa Lucía, 1930-2017)

sábado, 1 de agosto de 2026

Como si fueras a morir mañana - Leiva




Memento mori

No morimos de golpe,
morimos por pedazos,
morimos por instantes.
Primero es el cordón umbilical,
luego el diente de leche,
la amígdala, el uñero;
por células, por órganos
imperceptiblemente vamos feneciendo.
De afección consuntiva
se muere la inocencia;
cada mañana en el lavabo
se tronchan fulminados los cabellos
y entre gravámenes y fechas
nos llega el exterminio.
La piel, a fuego lento,
comienza a derrengarse.
Al principio es una millonésima de parte,
luego la décima,
la tercera,
después es invasiva, incontenible
hasta que se nos hace Zombie el cuerpo.
Vamos así arañando
los días con los dientes.
Luego viene el golpe final,
cae en cama el amor
y nunca vuelve a levantarse.

Euler R. Granda (Ecuador, 1935-2018)

lunes, 20 de julio de 2026

Imaginación - Luis Eduardo Aute




UN CÍRCULO LLENO DE FLORES

Un día como hoy mataron a John Lennon.
Fue hace veintisiete años. Extraño número,
© Yoko Ono
impar 
y terminado en siete. No es redondo, no invita
a celebrar aniversarios. A los veintisiete
estaba en el esplendor de su carrera (era la
morsa) y se daba el lujo de cantar algunas calles
que ahora nos pertenecen a todos. Juré visitar
algún día esas calles. Pero el destino, que no
sabe de juramentos, me llevó primero al Central
Park. Allí lo recuerda un círculo (siempre lleno
de flores) y en él una palabra: IMAGINE.
Comencé por el final. Siempre comencé por
el final. Escuché a los Beatles cuando se habían
disuelto, y por cobrarme diez años los vengo
escuchando casi treinta. Lo demás es historia.
George sobrevivió a las puñaladas de un loco
y dijo adiós. A Paul se le murió Linda y sobrevivió
a un divorcio. Ringo ha perdido algo de pelo,
no esa sonrisa bonachona de quien finge no
tomarse en serio. Hace veintisiete años mataron
a John Lennon. Yo tenía veinte, mi hermano
diecinueve. Los dos nos encerramos a escuchar
sus canciones y lloramos en silencio. Nunca
habíamos llorado juntos. Tal vez ni se acuerde.
Cuando lo vea voy a preguntarle.

Eduardo Chirinos (Lima, 1960- 2016)


jueves, 16 de julio de 2026

Queen of hearts - Juice Newton





Por el Este amanece en el smartphone
y ella abre un ojo para clavarlo en la pantalla.

Afuera hace sol y un mirlo blanco viene
a posarse en la rama de la acacia,
pero no importa: nada supera al tuit
-salvo el retuit-
y ella es absorbida, como Alicia,
por el País de las Redes Sociales.

El día se convierte en bombardeo
y cuesta pensar más de dos segundos
en la misma simple cosa. mientras
ella asiste a los prodigios
digitales, fuera un niño refuta la existencia
del bosón, Cartago es destruida
y comienza el invierno nuclear.

Alicia hace click, y click, y click, y doble click,
siguiendo al Conejo Blanco, al Sombrerero Loco,
porque da mucho miedo enfrentar este vacío.
mejor decir ‘me gusta’
e iniciar la larga huida hacia delante
– haciendo scroll.

(Manifiesto:

la vida es aquello que ocurre mientras la web se carga
los seres queridos son avatares pixelados
los estados de ánimo eufóricas flamencas
y la muerte no es más que un pantallazo azul;
la carne, el hueso y la sangre nos dan asco
porque preferimos parecernos a un androide
que a un cocido madrileño)

Ajeno a todo esto, el sol, que es analógico,
se derrumba y anochece, y Alicia se despide
cariñosa de su smartphone. Antes de apagar la lucecita
piensa que ya solo quedan ocho horas:

con un poco de suerte, suspira,
soñará con un estado de Facebook
que cambiará el mundo. Pero en su sueño
reina la Reina de Corazones, que grita:
¡que le corten la cabeza!

Sergio C. Fanjul



domingo, 12 de julio de 2026

Fire woman - The Cult




Rebelión

No me impongas el silencio
Tengo una historia que contar
Quítame esta cadena de los pies.
Ven, hombre, egoísta, ven
Abre las rejas de esta jaula
Me hiciste prisionera de por vida
Libérame para mi último vuelo.
Soy ese pájaro
Que desde hace tiempo sueña con volar
Mi canto se hizo suspiro
En mi apesadumbrado corazón
Mis días huyeron en lamentos (…)
Hombre, detén esta fábula del honor
La vergüenza me colmó de un placer delirante
El dios que me dotó de un corazón de poeta
Sabrá perdonarme.
Ábreme la puerta
Para que me escape por el cielo limpio.
Déjame volar
Y seré una flor en el jardín de la poesía.

Forough Farrokhzad (Irán, 1934-1967)

Traducción: Clara Janés y Sahand

miércoles, 8 de julio de 2026

You'll be in my heart - Phil Collins




Las madres en los espejos

Yo pensaba que mi madre,
estaba en su tumba fría,
y la he encontrado en mis ojos,
llevo su boca en la mía.
Mis andares son los suyos,
mis gestos y mi mirada.
Si me dirijo a mis hijos,
utilizo sus palabras.
Todo lo que ella decía,
lo digo sin darme cuenta.
Toso como ella tosía,
gasto las bromas de ella.
Las madres no se van nunca,
se quedan en los espejos,
para ver cómo sus hijos,
se les van haciendo viejos. 

Magdalena Sánchez Blesa

viernes, 3 de julio de 2026

Viernes - Manolo García




ODA AL VIERNES

Ven a nosotros ya, tarde de Viernes,
danos un sorbo de café y canela,
y una lenta bocanada del narguile
que frene los precisos engranajes de la prisa.
La paz sea con vosotros, administrativos de la oficina A,
id felices, blandiendo
llaves de coches que os llevarán
a un dichoso atasco de Viernes,
porque después, se os depara sofá y televisión.
Y a los que preferís los sofocados clubs de música
decantaos por cócteles de pociones embriagantes,
y por la familiar cerveza, espumadora de bigotes
y cosquilleante de labios, incitándoos a la caza del salado aperitivo,
igual que a chistes sobre el escotazo de la nueva camarera.
Deléitanos, Viernes, con el susurro del tabaco de liar,
cántanos los teléfonos de las chicas más locuelas,
las que bailan sobre las mesas como
en las películas americanas de bajo presupuesto.
Oh, Viernes, amo el tornasol de tu cobijo
y la emoción de procrastinar las tareas
hasta el lunes, como soterradas en la cueva
de un dragón vencido, con una perforadora de papel en lugar de afilada mandíbula.
Soy persona humilde, que trabaja como una hormiga
cada día, entregando manso las horas de mañanas y tardes,
pero también anhelo los portazos del Viernes
y el alborozado trasiego en las escaleras.
Yo mismo trabajé hace tiempo en la oficina A
y trataba de ligar con las secretarias, sentadas
en soledad ante las puertas de entrada,
y en el descanso del almuerzo vagaba por el vecindario.
Ahora veo el viernes como una ciudad,
de donde me alejé, y en sueños a veces recorro,
de sol radiante, o luces de neón,
que bulliciosa aguarda la noche.

Serguéi Timoféev (Riga, 1970)

Traducción: Antonio Sánchez Carnicero y Marco Vidal González

martes, 30 de junio de 2026

Black door - The black keys





©Leonard Nolens
Abre todas las puertas


Abre todas las puertas: la que conduce al oro,
la que lleva al poder, la que esconde el misterio
del amor, la que oculta el secreto insondable
de la felicidad, la que te da la vida
para siempre en el gozo de una visión sublime.
Abre todas las puertas sin mostrarte curioso
ni prestar importancia a las manchas de sangre
que salpican los muros de las habitaciones
prohibidas, ni a las joyas que revisten los techos,
ni a los labios que buscan los tuyos en la sombra,
ni a la palabra santa que acecha en los umbrales.
Desesperadamente, civilizadamente,
conteniendo la risa, secándote las lágrimas,
en el borde del mundo, al final del camino,
oyendo cómo silban las balas enemigas
alrededor y cómo cantan los ruiseñores,
no lo dudes, hermano: abre todas las puertas.
Aunque nada haya dentro.

Luis Alberto de Cuenca


sábado, 27 de junio de 2026

Hoy va a ser la noche de que te hablé - Leño




Quiero hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito 


Cualquiera diría al verte
que los catastrofistas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú.                         

Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
—en mi vida—
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos tan llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa del barrio.

Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.

Y yo sonrío
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de la basura.
Y tú sonríes
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita las bragas
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
me gusta tu verdad
y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.

Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

Y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
No te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos para guardarte,
paseo por Madrid
y te quiero conmigo en cada esquina.

Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.

Elvira Sastre (Segovia, 1992)

martes, 23 de junio de 2026

Burn - Deep Purple




23 Junio

Fuegos

A la medianoche de hoy, rompen los fuegos.

El gentío se reúne alrededor de las altas hogueras.

Esta noche se limpian las casas y las almas. Se arrojan al fuego los trastos viejos y los deseos viejos, cosas y sentires gastados por el tiempo, para que lo nuevo nazca y encuentre lugar.

Desde el norte del mundo, esta costumbre se difundió por todas partes. Siempre fue una fiesta pagana. Siempre, hasta que la Iglesia Católica decidió que ésta sería la Noche de San Juan.


Eduardo Galeano
Los hijos de los Días

sábado, 20 de junio de 2026

Big Bang - Arde Bogotá




Uno y Cero

Uno no quería contar con nadie
y Uno no entendía porque era impar
si antes de él había alguien
Uno no quería contar con nadie
y uno sentía que después de él estaba el infinito
y a Uno ese epíteto le daba miedo
así que Uno muerto de pavor se fijó en Cero
y cuando Uno vio a Cero pensó que Cero era el número más bonito que había visto
y que aun viniendo antes que él era entero
pensó que en Cero había encontrado el amor verdadero
en Cero había encontrado a su par
así que decidió ser sincero con Cero
y decirle que aunque era un Cero a la izquierda
sería el Cero que daría valor y sentido a su vida
eso de ser el primero ya no le iba
así que le dio a Cero la gran bienvenida
juntos eran pura alegría y se completaban
Uno tenía cero tolerancia al alcohol
pero con Cero se podía tomar una cerveza cero por su aniversario
que para eso tenía que inventarse una fecha cero en el calendario
pero era algo cerrado y le costaba representar textos
pero junto a Uno hacían el perfecto código binario
y eran los dígitos del barrio
y procesaban el amor a diario
pero Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde
así que Uno perdió a Cero
y para cuando Uno se dio cuenta
Cero ya contaba de la mano con Menos Uno
que a pesar de ser algo negativo la trataba como a una reina
a Cero le gustaba que Menos Uno fuera original
tener un hueco en Menos Uno
un guión con el que podían jugar
a Cero le gustaba que menos uno no fuera uno más
que Menos Uno no fuese ordinal
que fuese justamente competitivo
y que cuando jugasen al uno
Menos Uno no le dejase ganar
Cero sentía que a diferencia de Uno
Menos Uno le trataba como a un número de verdad
y Menos Uno no ponía peros ni pretendía darle valor a Cero
poniendo comas entre ellos
Menos Uno no tenía complejos
y cuando hacían el amor
a Menos Uno le encantaba estar bajo Cero
y Uno una vez más volvió a quedarse solo
separado como una unidad
sin Cero su vida se consumía como una vela
sin Cero el tiempo en él hacía mella
y Uno empezó a contar
pero sin Cero
se olvidó de los pesos de Cero
del sexo con Cero
de los celos de Cero
y empezó a contar pero sin Cero
Uno se olvidó de Cero y le dijo adiós
Uno se olvidó de Cero y tal vez del amor
y empezó a contar hacia lo que más miedo le daba
hasta el infinito o tal vez solo hasta Dos.

César Brandon Ndjocu Davies (Malabo, 1993)

martes, 16 de junio de 2026

Burning heart - Survivor


















 

 CONOZCO AL ENEMIGO


En la infancia aprendí
que mis padres, mis abuelos, mis tíos…
tuvieron que trabajar desde edades muy tempranas,
que apenas pudieron conocer el colegio.

Nacían y vivían en un pueblo,
uno de tantos que habían perdido la guerra,
o mejor dicho, la Guerra Civil
les había vencido a ellos,
les había derrotado en esos apenas tres años
en una derrota que duró lustros.

Conocieron de cerca al enemigo.
Pero me temo que pronto olvidaron
que el enemigo estaba vivo,
que la sombra del enemigo se extendía…
hambre,
pobreza,
miseria,
analfabetismo,
superstición,
miedo a la guerra,
miedo a la política,
miedo a la muerte.

Conozco al enemigo.

Muchos años después,
conocí mi particular campo de batalla,
en otra derrota que duró lustros,
en ese nuevo escenario
las balas y los prisioneros eran otros:
dinero, responsabilidades, cumplimientos.

Comprobé que la sombra del enemigo
continuaba alargando sus dominios…
explotación,
competitividad,
envidia,
poder,
codicia.

Decidí desertar.
Me alejé de tanta sinrazón,
me alejé después de la ciudad,
para intentar vivir lejos de cualquier derrota.

Todavía, muchos días, muchas veces,
tengo la sensación de que debo
seguir alejándome,
huyendo.

Conozco al enemigo.

J. Seafree (Madrid, 1964)



miércoles, 10 de junio de 2026

Bobby Brown goes down - Frank Zappa



El mundo es un lugar hermoso
donde nacer
si no te importa que la felicidad
no sea siempre
tan divertida
si no te importa esa pizca de infierno
de vez en cuando
justo cuando todo estaba bien
ya que ni siquiera en el cielo
están cantando
todo el rato.

El mundo es un lugar hermoso
donde nacer
si no te importa que alguna gente muera
todo el rato
o pase un hambre mortal
parte del tiempo
lo cual no es ni la mitad de malo
si no eres tú.


Oh, el mundo es un lugar hermoso
donde nacer
si no te importan
unas pocas almas muertas
en los pisos más altos
o una bomba o dos
de vez en cuando
en tu carita respingona
o algunas otras inconveniencias
como que nuestra sociedad Marca Registrada
sea presa de
sus hombres de la distinción
y sus hombres de la extinción
y sus curas
y otros patrulleros
y sus segregaciones varias
e investigaciones del congreso
y otros estreñimientos
de los que nuestra tonta carne
es heredera

Sí el mundo es el mejor lugar de todos
para un puñado de cosas como
montar una escena divertida
y montar una escena de amor
y montar una escena triste
y cantar graves canciones y sufrir de inspiración
y pasear
mirándolo todo
y oliendo las flores
metiendo mano a las estatuas
y hasta pensar
y besar a la gente y
hacer bebés y llevar pantalones
y tocarse el sombrero y
bailar
e ir a nadar en los ríos
en picnics
a mitad del verano
y así en general
"vivir la vida"


pero justo entonces en mitad del asunto
llega sonriente
el sepulturero.

Lawrence Ferlinghetti

viernes, 5 de junio de 2026

Roadhouse blues - The Doors




Un buen libro, Marcus, no se mide sólo por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza, porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro, Marcus; es un libro que uno se arrepiente de terminar.

Joël Dicker (La verdad sobre el caso de Harry Quebert)

lunes, 1 de junio de 2026

Jet Airliner - Steve Miller Band





En 1966, Steve Miller, Barry Goldberg, Roy Rubi, Craymore Stevens y Lance Haas, fundaron, en Chicago, la Goldberg-Miller Blues Band, para tocar blues por los garitos de la ciudad.

Poco después, Miller, se trasladó a San Francisco y formó la Steve Miller Blues Band. Aunque, en un principio, no tuvieron excesiva atención por parte del público, comenzaron a grabar discos y, poco a poco, se fueron ganando su favor, aumentado sus ventas.

El tema de hoy forma parte de su disco publicado en 1977,  llamado Book of dreams,  y nos habla de una cuestión tan vieja como el hombre.

Nos habla de la dicotomía que supone dejar atrás lo conocido y nos proporciona seguridad, para intentar mejorar e iniciar nuevas aventuras, lo que nos provoca miedo y ansiedad a lo desconocido.

La ilusión por abrir caminos y empezar una nueva vida frente al miedo de perder nuestras raíces y el lugar de donde venimos.

Esa lucha es la que ha hecho evolucionar y avanzar al hombre y al mundo; y en esa lucha debemos intentar que venza la ilusión pero sin olvidar nuestra esencia y lo que somos dando gracias a quienes nos han ayudado a conseguirlo.

Como dijo C.S. Lewis, nunca se es demasiado viejo para marcarte un nuevo objetivo o tener un nuevo sueño

¡Salud, música y mirar al frente esperando lo que se avecina, buscando nuestros sueños!


miércoles, 27 de mayo de 2026

It's been too long - Ringo Starr




Richard Starkey​, músico multiinstrumentista, compositor y actor británico, nacido en Liverpool en 1940, es mundialmente conocido por ser el batería, durante casi todo el periodo que estuvieron en activo como banda, de The Beatles.

Tal vez opacados por la rivalidad y fama de John y Paul, tanto Starr como Harrison, permanecieron un poco en segundo plano, aunque sus carreras en solitario demuestran que no estaban lejos de sus dos compañeros en cuanto a talento y creatividad.

Tras la separación del grupo, Ringo comenzó su carrera en solitario y aún hoy permanece en activo. Con altibajos y algunas pausas, paralelamente desarrolló una carrera como actor y productor, además de ser músico de sesión en multitud de trabajos de otros artistas entre los que se incluyen sus tres compañeros escarabajos.

Con George, el beatle tranquilo, mantuvo una relación muy especial hasta el último día de la vida de Harrison.

El tema que suena hoy, forma parte de su último trabajo discográfico, Long Long Road, publicado en marzo de este año, y está conscripto y producido por T. Bone Burnett que, recientemente, ha sonado en el blog.

It's been too long nos habla de lo bien que sienta reconectar con las personas, hablar, escucharse y planear sueños y realizar proyectos en compañía de las personas que nos importan. Nos dice que todo eso, de algún modo, se ha perdido y tenemos que recuperar esas sensaciones antes de que pase más tiempo y todo eso nos parezca muy lejano y olvidado para siempre.

¡Salud, música y proyectos en común para tod@s!

domingo, 24 de mayo de 2026

Can't stop this thing we started - Bryan Adams




Por qué cantamos

Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil

usted preguntará por qué cantamos

si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza

usted preguntará por qué cantamos

si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro

usted preguntará por que cantamos

cantamos por qué el río está sonando
y cuando suena el río suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino

cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos

cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota

cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta

cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.

Mario Benedetti

miércoles, 20 de mayo de 2026

Un error de apreciación - La dama se esconde




EIN TRAUM

Lo sabían los tres.
Ella era la compañera de Kafka.
Kafka lo había soñado.
Lo sabían los tres.
Él era el amigo de Kafka.
Kafka lo había soñado.
Lo sabían los tres.
La mujer le dijo al amigo:
Quiero que esta noche me quieras.
Lo sabían los tres.
El hombre contestó: Si pecamos,
Kafka dejará de soñarnos.
Uno lo supo.
No había nadie más en la tierra.
Kafka se dijo:
Ahora que se fueron los dos, he quedado solo.
Dejaré de soñarme

Jorge Luis Borges

sábado, 16 de mayo de 2026

Tour de Francia - Vetusta Morla





Al cumplir diez

Sólo de pensarlo me pongo enfermo,
y es peor que el peor dolor de estómago
o que las jaquecas
que se me levantan por leer con poca luz:
una suerte de sarampión del espíritu,
de paperas de la psique,
de desfiguradora varicela del alma.

Me dices que es demasiado pronto para mirar al pasado,
pero eso es porque te has olvidado
de la perfecta sencillez que supone ser uno
y de la hermosa complejidad introducida por dos.
Puedo tumbarme en la cama y recordar todos los números.
A los cuatro era un mago de Arabia.
Podía volverme invisible
si me bebía un vaso de leche de una determinada manera.
A los siete era un soldado; a los nueve, un príncipe.

Ahora, sin embargo, paso el tiempo junto a la ventana,
contemplando la luz del atardecer.
Entonces nunca daba tan solemnemente
en los costados de la casita del árbol,
y mi bicicleta nunca se apoyaba en el garaje
como lo hace hoy,
desposeída de su velocidad azul.

Aquí nace la tristeza, me digo,
mientras recorro en bambas el universo.
Es hora de decir adiós a mis amigos imaginarios,
de cumplir mi primer gran número.

Parece que fue ayer cuando creía
que debajo de mi piel sólo había luz,
que, si me cortabas, fulgía.
Pero ahora, cuando me caigo en las aceras de la vida,
me pelo las rodillas. Y sangro.

Billy Collins (Nueva York, 1941)

Trad. Eduardo Moga

miércoles, 13 de mayo de 2026

Heaven - Talking Heads




La rutina

Quién sabe si por su lentitud
o porque sus colores
preferidos
son el gris
y el azul degastado, sin brillo,
de las chaquetas de los oficinistas,
no goza entre los jóvenes
de buena prensa.
De todo lo bueno que les pasa de largo
la responsabilizan a ella.
Los viejos, sin embargo, incluso rezan
para que no falte a la cita
al día siguiente.
Detesta las euforias
desmedidas, las sorpresas
y el excesivo culto a la esperanza.
No le hace falta más que un rato
para bajarle los humos
a lo espectacular.
Después de las catástrofes y las guerras,
después del infierno del desamor,
aparece ella,
como si nada,
y te ayuda a seguir adelante.

Karmelo C. Iribarren