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miércoles, 7 de febrero de 2024

Legs - ZZ Top




Somos mujeres

Miradnos. Somos la luz de nuestra propia sombra, el reflejo de la carne que nos ha acompañado, la fuerza que impulsa a las olas más minúsculas.

Somos el azar de lo oportuno, la paz que termina con las guerras ajenas, dos rodillas arañadas que resisten con valentía.

Miradnos. Decidimos cambiar la dirección del puño porque nosotras no nos defendemos: nosotras luchamos.

Miradnos. Somos, también, dolor, somos miedo, somos un tropiezo fruto de la zancadilla de otro que pretende marcar un camino que no existe. Somos, también, una espalda torcida, una mirada maltratada, una piel obligada, pero la misma mano que alzamos abre todas las puertas, la misma boca con la que negamos hace que el mundo avance, y somos las únicas capaces de enseñar a un pájaro a volar.

Miradnos. Somos música, inabarcables, invencibles, incontenibles, inhabitables, luz en un lugar que aún no es capaz de abarcarnos, vencernos, contenernos, habitarnos, porque la belleza siempre cegó los ojos de aquel que no sabía mirar.

Nuestro animal es una bestia indomable que dormía tranquila hasta que decidisteis abrirle los ojos con vuestros palos, con vuestros insultos, con este desprecio que, oídnos: no aceptamos.

Miradnos. Porque yo lo he visto en nuestros ojos, lo he visto cuando nos reconocemos humanas en esta selva que no siempre nos comprende pero que hemos conquistado.

He visto en nosotras la armonía de la vida y de la muerte, la quietud del cielo y del suelo, la unión del comienzo y del fin, el fuego de la nieve y la madera, la libertad del sí y el no, el valor de quien llega y quien se va, el don de quien puede y lo consigue.

Miradnos, y nunca olvidéis que el universo y la luz salen de nuestras piernas.

Porque un mundo sin mujeres no es más que un mundo vacío y a oscuras. Y nosotras estamos aquí para despertaros y encender la mecha.

Elvira Sastre

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Chevrolet - ZZ Top





AL VOLANTE DEL CHEVROLET POR LA CARRETERA DE SINTRA

Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra,
al luar y al sueño por la carretera desierta,
conduzco a solas, conduzco casi despacio, y un poco
me parece, o me esfuerzo porque un poco me parezca,
que sigo por otra carretera, por otro sueño, por otro mundo,
que sigo sin que haya Lisboa atrás dejada o Sintra a la que llegar,
que sigo, ¿y que más puede haber en seguir sino no parar, proseguir?

Voy a pasar la noche en Sintra por no poder pasarla en Lisboa,
mas cuando llegue a Sintra me apenará no haberme quedado en Lisboa.
Siempre esta inquietud sin propósito, sin nexo, sin consecuencia,
siempre, siempre, siempre
esta desmedida angustia del espíritu por nada
en la carretera de Sintra o en la carretera del sueño o en la carretera de la vida...

Maleable a mis movimientos subconscientes del volante
galopa por debajo de mí conmigo el automóvil prestado.
Sonrío del símbolo al pensarlo, y al girar a la derecha.
¡Con cuántas cosas prestadas voy yendo por el mundo!
¡Cuántas cosas que me prestaron conduzco como mías!

A la izquierda la casucha -sí, casucha- al borde del camino.
A la derecha el campo abierto, con la luna a lo lejos.
El automóvil, que hasta hace poco parecía darme libertad,
es ahora una cosa en donde estoy encerrado,
que sólo puedo conducir si en ella estoy encerrado,
que sólo domino si me incluyo en ella y ella me incluye a mí.

A la izquierda, ya atrás, la casucha modesta, menos que modesta.
Allí la vida debe ser feliz, sólo porque no es la mía.
Si alguien me vio por la ventana soñará: ese sí que es feliz.
Para el niño que atisbaba detrás de los cristales de la ventana de arriba
tal vez yo haya quedado (con el automóvil prestado) como un sueño, como un hada real.
Para la muchacha que al oír el motor miró por la ventana de la cocina,
desde el piso de abajo,
tal vez yo fuese algo así como el principe que hay en todo corazón de muchacha,
y de reojo pegada al cristal me siguiese hasta la curva en que me perdí.

¿Dejo los sueños a mi espalda, o será el automóvil el que los deja?
¿Yo, conductor del automóvil, o el automóvil prestado que conduzco?

En la carretera de Sintra al luar, en la tristeza ante los campos y la noche,
mientras conduzco el Chevrolet prestado desconsoladamente
me pierdo en la carretera futura, me sumo en la distancia que alcanzo,
y en un deseo terrible, súbito, violento, inconcebible,
acelero...
Pero mi corazón quedó en el montón de piedras del que me desvié al verlo sin verlo,
junto a la puerta de la casucha,
mi corazón vacío,
mi corazón insatisfecho,
mi corazón más humano que yo, más exacto que la vida.


En la carretera de Sintra al filo de la medianoche, al luar, al volante,
en la carretera de Sintra, qué cansancio de la propia imaginación,
en la carretera de Sintra, cada vez más cerca de Sintra,
en la carretera de Sintra, cada vez menos cerca de mí...

                                     Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa)

                                                                                                    Traducción de César Antonio de Molina

Joe Michael «Dusty» Hill in memoriam

sábado, 17 de marzo de 2018

Tush - ZZ Top




Ese culo 

No te voy a mentir. Igual que él, te miré el culo antes que los ojos. En mi defensa diré que estabas de espaldas. Pero admitiré mi culpa diciendo que tus ojos son color café pero que con la luz del sol son con leche; que tienes cataratas, muchas, así en plan Niágara; que tienes 0,32 de miopía en uno y astigmatismo en otro; que sabes dilatar las pupilas a conciencia pero que no lagrimeas ni jugando a ver quién parpadea primero; que cuando miras por el rabillo te da un tic en la ceja opuesta y te duele la cabeza; que tienes una mancha en el blanco del ojo derecho -esquina inferior derecha- pero solo se ve cuando tienes un orgasmo de los buenos; que achinas los ojos cuando te cuentan cuentos chinos y que los abres como persianas cuando bostezas. Admitiendo mi culpa diré, que solo esos ojos podrían elegir unos vaqueros que te hacen ese culo. Y que te quiero, ya que estoy.

                              César Brandon Ndjocu Davies (Malabo, 1993)


martes, 3 de octubre de 2017

Blue jean blues - ZZ Top




Maneras de escuchar un blues 

Es hermosa esta noche de verano,
aunque no más hermosa
que cualquier otra noche de verano.


Es hermosa esta noche en que estoy solo,
y fumo, y he dejado
en penumbra la casa mientras suena
un dulce y triste blues,
un blues tan triste y dulce como otros.


Nada en mí, ni en la noche, ni en la música,
se diría especial, y sin embargo
existe algo muy hondo en esas cosas
que parecen sencillas:
una extraña grandeza que no acaba
de ser exaltación, tragedia, paz,
pero que es todo eso, y es también
un sentir claramente
que para que esto ocurra ha sido necesario
apurar estos años, acumular recuerdos,
haber ganado
y haber perdido tantas cosas.

Para que este piano suene así,
para temblar así con esta música,
ha sido necesario
ir llenándola poco a poco
de belleza y de daño, ir llenándola
con nuestra propia vida, para que se parezca
a nuestra propia vida, y suene así:
tan insignificante
y tan grande, tan triste, tan hermosa.


                 Vicente Gallego (Valencia, 1963)



[In memoriam Thomas Earl Petty]


martes, 27 de agosto de 2013

Sharp dressed man - ZZ Top




Agosto es mes de vacaciones y, al final, ataca el síndrome postvacacional. Uno de los muchos remedios para combatirlo es la música. Ésta, entre sus múltiples propiedades, incluye la cura para una gran cantidad de síndromes y dolencias varias.

Tambien podemos pensar que el famoso síndrome es una prueba irrefutable de que tenemos trabajo y eso, en los tiempos que corren, gracias al capitalismo y sus acólitos, se está convirtiendo en casi un lujo.

Alegrémonos pues de padecer los síntomas o deseemos que pronto seamos víctimas de ellos, vistámonos de domingo y, acompañados por estos barbudos, digámosle adios a todas nuestran congojas y abramos las mentes y las almas a la música y su poder curativo.

martes, 7 de febrero de 2012

La Grange - ZZ Top




El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen. Me acordé de Rosa Cabarcas, la dueña de una casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenía una novedad disponible. Nunca sucumbí a ésa ni a ninguna de sus muchas tentaciones obscenas, pero ella no creía en la pureza de mis principios. También la moral es un asunto de tiempo, decía, con una sonrisa maligna, ya lo verás. Era algo menor que yo, y no sabía de ella desde hacía tantos años que bien podía haber muerto. Pero al primer timbrazo reconocí la voz en el teléfono, y le disparé sin preámbulos:
-Hoy sí.

Ella suspiró: Ay, mi sabio triste, te desapareces veinte años y sólo vuelves para pedir imposibles. Recobró enseguida el dominio de su arte y me ofreció una media docena de opciones deleitables, pero eso sí, todas usadas. Le insistí que no, que debía ser doncella y para esa misma noche. Ella preguntó alarmada: ¿Qué es lo que quieres probarte? Nada, le repliqué, lastimado donde más me dolía, sé muy bien lo que puedo y lo que no puedo. Ella replicó impasible que los sabios lo saben todo, pero no todo: los únicos Virgos que van quedando en el mundo son ustedes los de agosto. ¿Por qué no me lo encargaste con más tiempo? La inspiración no avisa, le contesté. Pero tal vez espera, dijo ella, siempre más resabida que cualquier hombre, y me pidió aunque fueran dos días para escudriñar a fondo el mercado. Yo le repliqué en serio que en un negocio como aquél, a mi edad, cada hora es un año. Entonces no se puede, dijo ella sin la mínima duda, pero no importa, así es más emocionante, qué carajo, te llamo en una hora.

Memoria de mis putas tristes(Gabriel García Márquez)


lunes, 2 de agosto de 2010

Gimme All Your Lovin' – ZZ Top




Cuando la vieja escuela demuestra un par de cosas las fichas comienzan a caer de a poco. Es cierto, la primera visita de ZZ Top llegó con tantos años de atraso que la situación pudo haberse magnificado. Pensando que la banda, como Megadeth, como los Ramones, como los Stones, pudo haber tocado la fibra argenta unos cuantos años atrás. Pero llegaron en el 2010, un día después del festejo de los 200 años del 25 de mayo. Ver la patria rockera conmovida es francamente conmovedor.

Primero fueron las bujías sobrevolando en la pantalla, la mecánica, el taller, la grasita, ¡¡¡vienen hacia nosotros las calorías rockeras!!! "Pressure" no sólo calentó la gola de Billy Gibbons, también preparó al público anunciándole que la noche estaba cargadita: hard rock ejecutado con ojos cerrados. Un poco de blues (con segmento propio y chica-linda-presentando-traduciendo-calentando), mucho rock and roll motorizado y los famosos movimientos simétricos y sincronizados de Gibbons y Dusty Hill (con la voz en mejor estado, puede entenderse, no canta la mayoría de las canciones). Para escarbar más en la memoria emotiva (como si la sola presencia de las barbas más famosas del rock no hubieran alcanzado) los videos de la banda, aquellos filmados entre autos, rubias texanas y guitarras locas en la década del 80, acompañaban la escena. Premio especial para la guitarra roja y negra de Billy, para Jack White que la mira por TV.

Sonó "Rock Me Baby" de BB King, "Head´s in Missisippi", "Hey Joe" (para que un guitarrista demuestre cuan grosso es la medida Hendrix es infalible) y "Cheap Sunglasses" (infaltable, es parte de la religión Zi Zi). Con Frank Beard sentado en una especie de batería tuneada a lo Mack (o Scania, esto es a gusto), ZZ Top la iba rompiendo de a poco, haciendo quedar como niños sensibles a tanto rockero de vinilo, los que saben que "La Grange" y "Tush "son, fueron y serán momentos que enternecen al más duro. Porque sí, porque significan muchísimo, tanto como ver a Gibbons, Hill y Beard por fin en Buenos Aires.
Crítica del concierto de ZZ Top celebrado el 26 de Mayo de 2010
Estadio Luna Park  de Buenos Aires