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miércoles, 8 de julio de 2026

You'll be in my heart - Phil Collins




Las madres en los espejos

Yo pensaba que mi madre,
estaba en su tumba fría,
y la he encontrado en mis ojos,
llevo su boca en la mía.
Mis andares son los suyos,
mis gestos y mi mirada.
Si me dirijo a mis hijos,
utilizo sus palabras.
Todo lo que ella decía,
lo digo sin darme cuenta.
Toso como ella tosía,
gasto las bromas de ella.
Las madres no se van nunca,
se quedan en los espejos,
para ver cómo sus hijos,
se les van haciendo viejos. 

Magdalena Sánchez Blesa

viernes, 25 de octubre de 2024

You can't hurry love - Phil Collins




Una querencia tengo por tu acento    

Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía
por la ausencia del aire de tu viento.

Paciencia necesita mi tormento
urgencia de tu garza galanía,
tu clemencia solar mi helado día,
tu asistencia la herida en que lo cuento.

¡Ay, querencia, dolencia y apetencia!:
tus sustanciales besos, mi sustento,
me faltan y me muero sobre mayo.

Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia,
a serenar la sien del pensamiento
que desahoga en mí su eterno rayo.

Miguel Hernández

“El rayo que no cesa”, (1935)

jueves, 27 de abril de 2023

Another day in paradise - Phil Collins




Lástima que Adán fuera tan bruto. Lástima que Eva fuera tan sorda. Y lástima que yo no supe hacerme entender.

Adán y Eva eran los primeros seres humanos que de mi mano nacían, y reconozco que tenían ciertos defectos de estructura, armado y terminación. 

Ellos no estaban preparados para escuchar, ni para pensar. Y yo, bueno, quizá yo no estaba preparado para hablar. 

Antes de Adán y Eva, nunca había hablado con nadie. Yo había pronunciado bellas frases, como Hágase la luz, pero siempre en soledad. Así que aquella tarde, cuando me encontré con Adán y Eva a la hora de la brisa, no fui muy elocuente. Me faltaba práctica.

Lo primero que sentí fue asombro. Ellos acababan de robar la fruta del árbol prohibido, en el centro del paraíso. Adán había puesto cara de general que viene de entregar la espada y Eva miraba al suelo, como contando hormigas. 

Pero los dos estaban increíblemente jóvenes y bellos y radiantes. Me sorprendieron. Yo los había hecho: pero no sabía que el barro podía ser luminoso.

Eduardo Galeano  (Libro de los Abrazos)

miércoles, 30 de noviembre de 2022

In the air tonight - Phil Collins




Yo sonreí.
Ellos me miraron tranquilos.
Todo está bien-dije-,
y siguieron con sus vidas.

Soy bastante bueno en esto,
soy bueno en el arte
de fingir sonrisas
cuando el mundo
me pide un par de lágrimas.

Una sonrisa, sin duda, 
es un buen escudo.
Al menos no preguntan,
y yo con eso me conformo.

Carlos Kaballero


viernes, 23 de noviembre de 2018

While my guitar gently weeps - George Harrison




El 22 de Noviembre de 1968 se publicó el álbum blanco de The Beatles llamado así pues su portada es totalmente blanca y sólo aparece el nombre de la banda en relieve (en las primeras ediciones se incluía un nº de serie que correspondía con su orden de fabricación).

Es el noveno disco de estudio de los chicos de Liverpool y se grabó entre Mayo y Octubre del 68. Las canciones, en su gran mayoría habían sido compuestas entre Marzo y Abril del mismo año en un curso de meditación trascendental que realizaron en India.

El periodo de grabación resultó bastante ajetreado, George Martin se fué de vacaciones durante un tiempo, el ingeniero de sonido dimitió, Ringo Star abandonó la banda durante unos días (de hecho en "Dear prudence" y en algún tema más  la batería que suena es tocada por Paul McCartney) y las disputas y discusiones fueron frecuentes entre los cuatro miembros del grupo. De hecho, a pesar de que posteriormente publicaron tres discos más, esos días constituyen el principio del fin de The Beatles y en 1970 se separarían definitivamente pasando a ser historia viva del rock and roll.

Durante las sesiones de grabación comenzó a aparecer por el estudio la nueva novia de Lennon, Yoko Ono, que, en opinión de muchos, resultó ser el factor definitivo para el final de una de las bandas, si no la , más grandes de la historia.

El disco se lanzó como doble álbum y está considerado como el más atrevido de la discografía del grupo pues toca diversos estilos de música convirtiéndose en un disco mítico.

La canción que suena en la entrada de hoy fué compuesta por George Harrison y la segunda guitarra está tocada por Eric Clapton que fué invitado por George a la grabación. Aunque en un principio Clapton se mostró un poco renuente a participar en el proyecto, finalmente accedió y luego la guitarra con la que grabó el tema se la regaló a Harrison que la bautizó con el nombre de Lucy.

Aunque la versión de hoy no es la del disco y es cierto que falta Lennon y MCCartney, creo que la banda que la interpreta no está nada mal si tenemos en cuenta que está formada por George Harrison y Ringo Star acompañados por Eric Clapton y Jeff Lyne a la guitarra, Ray Cooper y Phil Collins a la batería, Mark King al bajo y Elton John y Jool Holland al piano. Es de un concierto de 1987 realizado para The Princes Trust (organización benéfica del Reino Unido fundada por el príncipe Carlos en 1976).

Como curiosidad, si queréis podéis escuchar aquí  una versión acústica de George Harrison que vió la luz muchos años después y que, posiblemente sea como la concibió en el momento de su composición el beatle discreto (mi preferido, por cierto).

¡Salud y que al ritmo del llanto suave de su guitarra disfrutéis de un tema y de un álbum históricos!


martes, 18 de abril de 2017

One more night - Phil Collins





Noche canalla


Yo no sé si la quise pero andaba conmigo,
 
me guiaba su risa por la ciudad tan gris.
Ella tenía en su boca colinas de Ketama

y el cielo de sus ojos me pintaba de añil.

Yo vi tantas estrellas como ella puso siempre
en aquel cielo raso como un paño de tul.
Ella llevaba el pelo como la Janis Joplin
y los labios morados como el Parfait-Amour.

La he perdido en un bosque de jeringas brillantes
por donde nos decían que se llegaba al mar;
se fue sobre un caballo de hermosos ojos negros,
por más que yo me muera no la podré olvidar.

Bajo el cielo ceniza me conducen mis piernas.
Esta noche no tengo ni esperanza ni amor.
Sólo queda el calor de mi pobre navaja.
Hoy me he visto la cara de un retrato-robot.

A pesar de sus ojos he salido a la calle,
a pesar de sus ojos me ha tocado vivir .
En un barrio de muertos me trajeron al mundo.
Esta noche canalla no respondo de mí.


Javier Egea (Granada, 1952-1999)