Mostrando entradas con la etiqueta Arde Bogotá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arde Bogotá. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de junio de 2026

Big Bang - Arde Bogotá




Uno y Cero

Uno no quería contar con nadie
y Uno no entendía porque era impar
si antes de él había alguien
Uno no quería contar con nadie
y uno sentía que después de él estaba el infinito
y a Uno ese epíteto le daba miedo
así que Uno muerto de pavor se fijó en Cero
y cuando Uno vio a Cero pensó que Cero era el número más bonito que había visto
y que aun viniendo antes que él era entero
pensó que en Cero había encontrado el amor verdadero
en Cero había encontrado a su par
así que decidió ser sincero con Cero
y decirle que aunque era un Cero a la izquierda
sería el Cero que daría valor y sentido a su vida
eso de ser el primero ya no le iba
así que le dio a Cero la gran bienvenida
juntos eran pura alegría y se completaban
Uno tenía cero tolerancia al alcohol
pero con Cero se podía tomar una cerveza cero por su aniversario
que para eso tenía que inventarse una fecha cero en el calendario
pero era algo cerrado y le costaba representar textos
pero junto a Uno hacían el perfecto código binario
y eran los dígitos del barrio
y procesaban el amor a diario
pero Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde
así que Uno perdió a Cero
y para cuando Uno se dio cuenta
Cero ya contaba de la mano con Menos Uno
que a pesar de ser algo negativo la trataba como a una reina
a Cero le gustaba que Menos Uno fuera original
tener un hueco en Menos Uno
un guión con el que podían jugar
a Cero le gustaba que menos uno no fuera uno más
que Menos Uno no fuese ordinal
que fuese justamente competitivo
y que cuando jugasen al uno
Menos Uno no le dejase ganar
Cero sentía que a diferencia de Uno
Menos Uno le trataba como a un número de verdad
y Menos Uno no ponía peros ni pretendía darle valor a Cero
poniendo comas entre ellos
Menos Uno no tenía complejos
y cuando hacían el amor
a Menos Uno le encantaba estar bajo Cero
y Uno una vez más volvió a quedarse solo
separado como una unidad
sin Cero su vida se consumía como una vela
sin Cero el tiempo en él hacía mella
y Uno empezó a contar
pero sin Cero
se olvidó de los pesos de Cero
del sexo con Cero
de los celos de Cero
y empezó a contar pero sin Cero
Uno se olvidó de Cero y le dijo adiós
Uno se olvidó de Cero y tal vez del amor
y empezó a contar hacia lo que más miedo le daba
hasta el infinito o tal vez solo hasta Dos.

César Brandon Ndjocu Davies (Malabo, 1993)

lunes, 9 de diciembre de 2024

Exoplaneta - Arde Bogotá




Cuando todos se vayan


Cuando todos se vayan a otros planetas

yo quedaré en la ciudad abandonada

bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.

Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.

Jorge Teillier (Chile, 1935-1996)


domingo, 26 de marzo de 2023

Los perros - Arde Bogotá













 

Poema sobre el destino


I

A aquello que otros llaman astros
(astillas del fuego inmemorial
o enormes frutos de un 
extraño sueño de mil eras)
yo le doy el nombre de ataduras;

pende sobre mí la cuerda y la navaja 
que muchos dirán casualidad o apenas
(en una frase que a fuerza de repetición 
perdió su fuerza)
simple y llana «mala suerte».

En el fondo, sin embargo, 
en lo íntimo de sí,
cada uno ha presentido 
los garfios herrumbrosos 
que descienden
de un terrible cielo 
buscando nuestra espalda.

Y una vez que nos enganchan, 
que nos guindan y hacen oscilar 
en la enorme galería de carnicero 
que llamamos mundo,
queda tal vez preguntarnos
si no es ocio o fantasía pueril 
siquiera levantar el índice
y apuntarlo al horizonte
como si estuviese en nosotros 
alcanzarlo.

Adán Brand (Méjico, 1984)