Cada migaja que te toca que te despierta que te cala punza su memoria en tu piel.
¡Sal! ¡Sal a la lluvia! Como a una derrota, como a una alegría. Que el hueco del corazón lo llene el prodigio del agua. Que te moje la gota que rozó aquel beso, que limpió la herida del ciervo, que en el terraplén alivió la muerte del soldado.
¡A la lluvia! ¡Sal a la lluvia! Que se embeba de ti, que se amalgame con tus lágrimas.
Regresará un día, y otro, y mil, hasta que la ventura la deje en la comisura de unos labios e inunde una boca de lluvia de memoria tuya.
Los diferentes ángulos de la lluvia nos distraen de la más íntima naturaleza de la lluvia: caer siempre perpendicular a algo.
Así a veces cae perpendicular al corazón, pero el corazón tiene miedo y escapa de todas las perpendiculares.
Otras veces cae perpendicular a los muertos, pero los muertos ya no aciertan ninguna geometría.
Y otras veces cae perpendicular a la noche, pero la noche la abraza como un surtidor por todas partes.
Sin embargo la perpendicular de la lluvia, para cumplir su llamado, no necesita ni siquiera una línea, sino tan sólo un punto donde poder caer y hundirse plenamente.
Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío.
Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.
Prométeme, prométeme hoy mismo, prométeme ahora, cuando el sol está sobre nuestras cabezas exactamente en el cénit, prométeme: Aun cuando te golpeen con una montaña de odio y violencia,
aun cuando te pisoteen y te aplasten como a un gusano, aun cuando te desmiembren y destripen, recuerda, hermano, recuerda: el ser humano no es nuestro enemigo. Lo único digno de ti es la compasión, invencible, ilimitada, incondicional. El odio nunca te dejará enfrentar al animal salvaje que hay en el hombre. Un día, cuando te enfrentes solo a este animal salvaje, con tu valor intacto, tus ojos llenos de bondad, tranquilos, (aun cuando nadie pueda verlos), de tu sonrisa se abrirá una flor. Y aquellos que te aman te verán atravesar diez mil mundos de nacimientos y muertes. Solo de nuevo, caminaré con la cabeza inclinada, sabiendo que el amor se ha hecho eterno. Sobre el camino largo y rudo, continuarán brillando el sol y la luna.
Lluvia que riega los campos, agua que limpia las almas, lluvia que moja mi patio, y que cae sobre tu cara. Lluvia que rocía la vida agua que anega las casas lluvia que empaña cristales y que humedece las alas. Lluvia que baña recuerdos agua que empapa tus lágrimas que sumerge soledades y salpica las ventanas. Lluvia que impregna recuerdos agua que cae en la mañana que remoja sentimientos y te acompaña hasta el alba. Lluvia que alumbra la noche y que truena en la mañana, lluvia que torna en pasión y que inunda nuestras almas. Que bautiza nuestro amor, y que encharca la distancia, y que, al igual que tus ojos, ilumina las estancias. Lluvia que moja, agua que cala lluvia que deja en el aire olor a tierra mojada.
Temazo del gran Chris Rea, para que a modo de "antidanza" de la lluvia, haga que se alejen las persistentes nubes y que los agricultores puedan llevar a cabo su, nunca suficientemente reconocida, labor.
Esos grandes ignorados, maltratados por bancos, intermediarios, gobiernos, y que si un día lograran ponerse de acuerdo y sólamente durante un año, se quedaran en casa y dejaran los campos sin producir, nos daríamos cuenta de lo importantes que son y de la poca importancia que les damos.
Las laboriosas manos de los trabajadores caerán sobre vosotras con dientes y cuchillas. Y las verán cortadas tantos explotadores en sus mismas rodillas.
«Necesitamos ser fuertes para resistir e ilusión para mejorar el futuro. Y esa fuerza comienza con la solidaridad y la justicia. Necesitamos una sociedad más solidaria y más justa. Necesitamos ilusión para creer que el futuro será mejor que el presente».«Al final uno comprende que todo lo ha hecho impulsado por la esperanza, esa virtud que hoy parece más revolucionaria que nunca, quizá porque su anverso nos conduce necesariamente al inmovilismo y al retroceso. Tiene otra cualidad: no le gusta actuar sola. Necesita operar en compañía de otros. Sus cómplices son todos aquellos que también poseen esa arma de construcción masiva que es la esperanza».«La libertad como forma de vivir y respirar. Libertad de opinión, de pensamiento, de expresión, sin torturas, sin limitaciones, más allá del respeto a los demás en todas sus facetas. Es el mejor camino para humanizarnos, para sentirnos parte de un mundo que, en ocasiones, parece que tiene propietarios y donde los demás no contamos para nada».
José Chamizo, párroco y Defensor del Pueblo Andaluz
Si todos los curas aplicaran la doctrina de Jesucristo como hace José Chamizo, otro gallo cantaría a la Iglesia Católica y si todos entendemos que tener esperanza es formar parte de la revolución, entenderemos que esa esperanza, junto con la lucha contra la injusticia, es la lluvia que tiene que caer a cántaros.
Es sorprendente,triste y decepcionante que una canción compuesta en 1972 siga, a día de hoy, más vigente que nunca.
Jeff Tweedy y sus chicos nos regalan esta joya, ideal para escuchar en penumbra, mirando a través de los cristales empañados por la lluvia, ansiado néctar del cielo que moja los campos y limpia las almas...
Llueve en silencio, que esta lluvia es muda...
Llueve en silencio, que esta lluvia es muda y no hace ruido sino con sosiego. El cielo duerme. Cuando el alma es viuda de algo que ignora, el sentimiento es ciego. Llueve. De mí (de este que soy) reniego...
Tan dulce es esta lluvia de escuchar (no parece de nubes) que parece que no es lluvia, mas sólo un susurrar que a sí mismo se olvida cuando crece. Llueve. Nada apetece...
No pasa el viento, cielo no hay que sienta. Llueve lejana e indistintamente, como una cosa cierta que nos mienta, como un deseo grande que nos miente. Llueve. Nada en mí siente...
Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935) tradución: Ángel Crespo
Llueve... Espera, no duermas, estáte atento a lo que dice el viento y a lo que dice el agua que golpea con sus dedos menudos en los vidrios.
¡Cómo estará de alegre el trigo ondeante! ¡Con qué avidez se esponjará la hierba! ¡Cuántos diamantes colgarán ahora del ramaje profundo de los pinos! Espera, no te duermas. Escuchemos el ritmo de la lluvia. Apoya entre mis senos tu frente taciturna. Yo sentiré el latir de tus dos sienes palpitantes y tibias, como si fueran dos martillos vivos que golpearan mi carne.
Espera, no te duermas. Esta noche somos los dos un mundo, aislado por el viento y por la lluvia entre la cuenca tibia de una alcoba. Espera, no te duermas. Esta noche somos acaso la raíz suprema de donde debe germinar mañana el tronco bello de una raza nueva. Juana de Ibarbourou (Uruguay, 1892-1979)
Juan Luis Guerra y sus 4:40 deseaban que lloviera café, Gene Kelly arriesgaba su salud cantando bajo un auténtico diluvio y el artista antes conocido como Prince le cantaba a una lluvia con un color, un poco raro para un fenómeno meteorológico.
Las chicas del tiempo, se mojan y anuncian que, para alegria de muchas y también de algunos, estan lloviendo hombres.
Canción que aparece en múltiples películas y series de televisión y que tiene muchas versiones por parte de muy diversos artistas. Se dice que está relacionada con la guerra de Vietnam (lluvia de bombas...).
Sea como fuere, es una gozada escuchar a John Fogerty y sus chicos...