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miércoles, 4 de enero de 2023

When tomorrow comes - Eurythmics




El tiempo no existe. El tiempo sólo son las cosas que te pasan, por eso pasa tan deprisa cuando a uno ya no le pasa nada. Después de Reyes, un día notarás que la luz dorada de la tarde se demora en la pared de enfrente y apenas te des cuenta será primavera. Ajenos a ti en algunos valles florecerán los cerezos y en la ciudad habrá otros maniquíes en los escaparates. Una mañana radiante, camino del trabajo, puede que sientas una pulsión en la sangre cuando te cruces en la acera con un cuerpo juvenil que estalla por las costuras, y un atardecer con olor a paja quemada oirás que canta el cuclillo y a las fruterías habrán llegado las cerezas, las fresas y los melocotones y sin saber por qué ya será verano. De pronto te sorprenderás a ti mismo rodeado de niños cargando la sombrilla, el flotador y las sillas plegables en el coche para cumplir con el rito de olvidarte del jefe y de los compañeros de la oficina, pero el gran atasco de regreso a la ciudad será la señal de que las vacaciones han terminado y de la playa te llevarás el recuerdo de un sol que no podrás distinguir del sol del año pasado. El bronceado permanecerá un mes en tu piel y una tarde descubrirás que la pared de enfrente oscurece antes de hora. Enseguida volverán los anuncios de turrones, sonará el primer villancico y será otra vez Navidad. La monotonía hace que los días resbalen sobre la vida a una velocidad increíble sin dejar una huella. Los inviernos de la niñez, los veranos de la adolescencia eran largos e intensos porque cada día había sensaciones nuevas y con ellas te abrías camino en la vida cuesta arriba contra el tiempo. En forma de miedo o de aventura estrenabas el mundo cada mañana al levantarte de la cama. No existe otro remedio conocido para que el tiempo discurra muy despacio sin resbalar sobre la memoria que vivir a cualquier edad pasiones nuevas, experiencias excitantes, cambios imprevistos en la rutina diaria. Lo mejor que uno puede desear para el año nuevo son felices sobresaltos, maravillosas alarmas, sueños imposibles, deseos inconfesables, venenos no del todo mortales y cualquier embrollo imaginario en noches suaves, de forma que la costumbre no te someta a una vida anodina. Que te pasen cosas distintas, como cuando uno era niño.

Manuel Vicent (El Pais, 4 de enero de 2009)

domingo, 31 de octubre de 2021

Here comes the rain again - Eurythmics




Los diferentes ángulos de la lluvia
nos distraen de la más íntima
naturaleza de la lluvia:
caer siempre perpendicular a algo.

Así a veces cae perpendicular al corazón,
pero el corazón tiene miedo
y escapa de todas las perpendiculares.

Otras veces cae perpendicular a los muertos,
pero los muertos ya no aciertan ninguna geometría.

Y otras veces cae perpendicular a la noche,
pero la noche la abraza como un surtidor por todas partes.

Sin embargo la perpendicular de la lluvia,
para cumplir su llamado,
no necesita ni siquiera una línea,
sino tan sólo un punto donde poder caer
y hundirse plenamente.


Roberto Juarroz (Argentina, 1925-1995)


viernes, 8 de marzo de 2019

Thorn in my side - Eurythmics



Sororidamos

Ahora somos hermanas, ¿por qué?

Porque en realidad ha sido así siempre, hasta que llegaron ellos y todos los volcanes del mundo erupcionaron contra nosotras.


Fue cuando pasamos de ser diosas fértiles, máximo exponente de la sabiduría de la naturaleza, a ser el segundo sexo, el débil.


Sí, sí, así nos llaman, aunque seamos el sexo que saca entre sus piernas a otro ser humano en partos donde a veces nos partimos.

Cuando pasamos a ser sus chachas, monjas, putas, sirvientas, las eternas cuidadoras de todos menos de nosotras mismas, donde nos pagan menos por el mismo trabajo, se censuran nuestros pezones o se nos adoctrina para no desear ni acceder a puestos relevantes, donde se nos hace elegir entre lo personal y lo profesional, la minifalda o la decencia, la pasión o el amor, la economía o la descendencia, la depilación o la abominación, la sumisión o la muerte.
Se nos dicta que ellos nos matan y violan pero, ¡eh!, las peores machistas sois vosotras que habláis mal unas de otras.

Así que ven dame la mano aprieta fuerte que vienen curvas y vendavales y vamos a hacer un pacto, de sangre, de la que emanan mes a mes nuestras flores, esa sangre bendita que nunca ha matado a nadie y vamos a prometer algo que construya castillos imposibles de quebrar, que yo ya estoy cansada de sentirme amenazada por tu copa de, por tus muslos sin cartucheras, porque seas más joven, más tersa, más delgada, más rubia, más culona, más alta, más lo que sea.

No quiero más esta guerra, que se la coman con patatas los que se enriquecen con ella que a mí casi se me va la vida en luchar en trincheras que ni existen ni suman ni liberan.

Vamos a no criticar jamás a otra mujer y menos aún con insultos patriarcales y menos aún con esas mentiras inventadas por religiones escritas en papel de estraza.

Te propongo utilizar la empatía como arma suprema, el amor como revolución forzosa, te propongo abrazarnos y sonreír, brindar a las semejantes con el beneficio de la duda, sin prejuicios, sin juicios, sin más odio, vamos a construirlo juntas.

¿No te parece?

Yo ya estoy lista

¿Te apuntas?


                            Elena Bautista (Talayuela, 1986)



Video poema Pacto


viernes, 25 de enero de 2019

Sweet dreams (Are made of this) - Marilyn Manson





La ley es tela de araña, y en mi ignorancia lo explico,
no la tema el hombre rico, no la tema el que mande,
pues la rompe el bicho grande y sólo enrieda a los chicos.

Es la ley como la lluvia, nunca puede ser pareja,
el que la aguanta se queja, más el asunto es sencillo,
la ley es como el cuchillo, no ofiende a quien lo maneja.

Le suelen llamar espada y el nombre le sienta bien,
los que la manejan ven en dónde han de dar el tajo,
le cae a quién se halle abajo, y corta sin ver a quién.

Hay muchos que son doctores, y de su ciencia no dudo,
mas yo que soy hombre rudo, y aunque de esto poco entiendo
diariamente estoy viendo que aplican la del embudo.


"El gaucho Martín Fierro" de José Hernández (Buenos Aires, 1834-1886)





Las leyes son para que las cumplan los pobres.
Las leyes son hechas por los ricos para poner un poco de orden a la explotación.
Los pobres son los únicos cumplidores de leyes de la historia.
Cuando los pobres hagan las leyes ya no habrá ricos.

Roque Dalton (El Salvador, 1935-1975)
 

jueves, 6 de diciembre de 2012

Sweets dreams - Eurythmics



"Así, cuando miro esas repúblicas que hoy día florecen por todas partes, no veo en ellas - ¡Dios me perdone! - sino la conjura de los ricos para procurarse sus propias comodidades en nombre de la república. Imaginan e inventan toda suerte de artificios para conservar, sin miedo a perderlas, todas las cosas de que se han apropiado con malas artes, y también para abusar de los pobres pagándoles por su trabajo tan poco dinero como pueden. Y cuando los ricos han decretado que tales invenciones se lleven a efecto en beneficio de la comunidad, es decir, también de los pobres, enseguida se convierten en leyes."



“¿No es ingrata e injusta aquella República que desperdicia grandes caudales en los que llama nobles, en los artífices de cosas vanas, en los bufones, en los inventores de deleites superfluos, y en muchos otros por el estilo, no teniendo el menor interés por el bienestar de los agricultores y toda clase de trabajadores, sin los cuales la República no podría subsistir? Se usa mal de aquellos cuyo trabajo es de gran provecho, desentendiéndose de sus desvelos; y cuando después de haber pasado muchos años se hallan necesitados de todas las cosas y con graves enfermedades, se les deja morir en extrema miseria, olvidando los grandes servicios que prestaron. 

¿Qué diremos de los ricos que se quedan con el salario de los trabajadores, no solamente con violencia y engaño, sino con el pretexto de las leyes? Así, lo que antes se tenía por injusto, como era el no recompensar con agradecimiento a los que habían hecho algún bien y servicio a la República, ahora esta ingratitud y perversión la ensalzan y califican con el nombre de justicia, estableciendo leyes nuevas sobra esta base. 
Estas invenciones de los poderosos, adornadas con los colores de la nación, se 
convierten en leyes; y los hombres perversos con codicia insaciable se reparten 
entre ellos los bienes que debían destinarse a la necesidad de todos. ¡Qué lejos está 
esto del bienestar de la República de Utopía!”

Fragmentos de Utopía de Tomás Moro, publicado en 1516 y cuyo título original es "Libro del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía"