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jueves, 7 de diciembre de 2023

Foreign land - Teenage Fanclub




El pasado

La deuda está saldada,
el veredicto dicho,
las furias aplacadas,
la peste está detenida.
Los destinos hechos;
gira la llave y traba la puerta,
dulce es la muerte para siempre.
Ni elevadas esperanzas, ni antiguos disgustos,
ni odios mortales, pueden entrar.
Todo está ahora seguro e inalterable;
ni los dioses pueden sacudir el Pasado;
moscas – a la puerta adamantina
clausurada para siempre.
Nadie puede volver allí,-
ni un ladrón muy atildado,
ni Satán con un truco espléndido
puede filtrarse por la ventana, fisura o agujero,
para anudar o desatar, agregar lo que faltaba,
insertar una página, fraguar un nombre,
mejorar o terminar lo que está cerrado,
alterar o enmendar un hecho eterno.

Ralph Waldo Emerson

lunes, 6 de febrero de 2023

You could be mine - Guns N'Roses




FEAR

Se dice que antes de entrar al mar 
un río tiembla de miedo.
Él mira hacia atrás por donde ha venido, 
desde las cimas de las montañas, el largo camino sinuoso
que atraviesa bosques y pueblos
Y frente a él, ve un océano tan vasto, 
que para entrar parece nada más que tener que desaparecer para siempre.
Pero no hay otra forma.
El río no puede retroceder.
Nadie puede regresar.
Regresar es imposible en la existencia.
El río debe correr el riesgo de entrar al océano
porque solo entonces el miedo desaparecerá,
porque ahí es donde el río sabrá que
no se trata de desaparecer en el océano, 
sino de convertirse en un océano.

Khalil J. Gibran

domingo, 5 de mayo de 2019

I remember you - Steve Earle



Máter


Ya sé que no te acuerdas, Madre, no te acuerdas.

Bajo el cabello blanco, una goma de borrar –no como aquellas
de infancia que olían a vainilla– hecha de niebla
y humo que todo lo difumina, lo desvanece todo. Y sólo deja
tras de sí un hojaldre de escarcha, tan frágiles
esquirlas de cristal que la luz de mis ojos
las rompe si las toca.
Ya sé que no te acuerdas, madre,
pero yo soy tu hijo.
Tu hijo soy, y como tú a mí cuando era niño, ahora te digo yo: eso es azul,
se llama cielo.

Estoy aquí para ser tu memoria y la mano
que conduce tu índice por la línea del mapa que es un río o el rastro
que deja el hada Campanilla, estoy
para ser la linterna que sin miedo se adentra en saqueadas
galerías oscuras, y su haz no se agota porque es luz sin olvido,
porque es luz de luciérnagas. Estoy
para decirte, por ejemplo, Matar a un ruiseñor es tu película
favorita y habla de honestidad, de dignidad, de resistencia.
O vi también, vi tus lágrimas cuando en Los puentes de Madison
la Streep roza temblando el pomo de la puerta
mas no la abre, no la abre y no baja del coche, no baja,
no se atreve a la felicidad.
Y llueve
y el limpiaparabrisas y llueve en el semáforo.

Ya sé que no te acuerdas, pero las lilas
son tus flores, por eso cumples los años en abril, y ves
abejarucos en las multicolores pinzas que sujetan en el cordel
la ropa. Las enmeladas rosas son tu dulce, el rojo tu color, la Historia
tu carrera perdida, y reconócelo, madre, te pierde
un helado de chocolate fundido con naranja.

Esta es tu voz, escucha
cómo atrae a las olas y ahuyenta la tristeza. Cómo, a pesar de tanto,
aparta de mí la soledad.
Ya sé que no recuerdas
porque un maldito soplo aventa los vilanos y flotan
como pequeñas nubes con sus ángeles muertos dentro de la memoria,
pero sí, tú pronuncias palabras que los demás ignoran,
y tú conoces, sí, poemas de Rubén y de Bécquer,
de Machado, de Lorca…
Y me emocionas, madre, me derrumbas,
cuando de pronto,
como un relámpago de alas en la noche, recitas
lejanos versos míos, torpes, de adolescente confundido.
Versos que, tan cabrona la vida, hoy
misteriosamente cumplen el más alto destino:
sirven
para escuchar tu risa,
para que un hijo ría junto a su madre.

Para sanar.

Para vivir.

                      Juan Cobos Wilkins (Minas de Riotinto, 1957)


Dedicado a todas las madres del mundo y del tiempo, a las que son, las que fueron y las que serán, especialmente a aquellas que perdieron sus recuerdos. El suyo perdurará en el corazón de sus hijos hasta el final de los días.


viernes, 28 de septiembre de 2018

The winner takes it all - ABBA




¿Qué es el éxito?

Ganarse el respeto de las personas inteligentes y el cariño de los niños.

Apreciar la belleza de la naturaleza y de todo lo que nos rodea.

Buscar y fomentar lo mejor de los demás.

Dar el regalo de ti mismo a otros sin pedir nada a cambio, porque es dando cómo recibimos.

Haber cumplido una tarea, como salvar un alma perdida, curar a un niño enfermo, escribir un libro o arriesgar tu vida por un amigo.

Haber celebrado y reído con gran entusiasmo y alegría y cantado con exaltación.

Tener esperanza incluso en tiempos de desesperación, porque mientras hay esperanza hay vida.

Amar y ser amado.

Ser entendido y entender.

Saber que alguien ha sido un poco más feliz porque tú has vivido.

Éste es el significado del éxito.


                        Ralph Waldo Emerson (1803-1882)