Un halcón del cielo que había seguido
burlonamente la galleta del palo mayor, bajando desde su hogar natural entre
las estrellas, picó la bandera e incomodó allí a Tashtego: por casualidad, ese
pájaro interpuso su ancha ala móvil entre el martillo y la madera, y,
sintiendo, abajo, en su estertor de muerte, plantó allí su martillo como
helado; y así el pájaro del cielo, con gritos arcangélicos, y con su pico
imperial vuelto hacia arriba, y toda su forma cautiva envuelta en la bandera de
Ahab, se hundió con el barco, que, como Satán, no quiso bajar al infierno hasta
haber arrastrado consigo una parte viva del cielo, poniéndosela por casco.
Entonces, pequeñas aves volaron
gritando sobre el abismo aún entreabierto; una tétrica rompiente blanca chocó
contra sus bordes abruptos; después, todo se desplomó, y el gran sudario del
mar siguió meciéndose como se mecía hace cinco mil años.
Vamos con la entrada de "Hecho en Extremadura" correspondiente al mes de Marzo, y lo hacemos con uno de los grandes, un poeta que canta canciones, un cantautor que hace poesía.
Moby Dick, la obra de Herman Melville, que durante muchos años estuvo considerada una simple novela de aventuras para adolescentes, se ha convertido en uno de los libros imprescindibles de la literatura universal.
Cargada de simbolismos, se puede atribuir a la ballena blanca la representación del mal que arrasa con todo lo que se pone en su camino, el capitan Ahab puede verse como el egoísmo humano hecho hombre, cargado de sed de venganza y de la crueldad que lleva implícita en su condición natural, tambien como el intento de controlar la naturaleza.
Podría verse como el enfrentamiento del hombre con sus miedos para vencer esos temores que atormentan su existencia, incluso algunas veces se habla de que la verdadera lucha de Ahab es contra Dios que, por otra parte, no deja de ser uno de los miedos del hombre, y una necesidad, desde el principio de los tiempos. La gran ballena blanca puede que sea un símbolo de la persecución, por parte del hombre, de un sueño que a veces, puede derivar en obsesión.
Lo cierto es que el espíritu de Moby Dick sobrevuela esta bella canción del extremeño Pablo Guerrero. Espero que la disfrutéis.
"Todo lo que más enloquece y atormenta; todo lo que remueve la hez de las
cosas, toda verdad que contiene malicia, todo lo que resquebraja los
nervios y endurece el cerebro, todos los sutiles demonismos de vida y
pensamiento, todos los males, para el demente Ahab, estaban
personificados visiblemente, y se podían alcanzar prácticamente en Moby
Dick. Sobre la blanca joroba de la ballena amontonaba la suma universal
del odio y la cólera que había sentado toda su raza desde Adán para acá,
y luego, como si su pecho fuera un mortero, le disparaba encima la
ardiente granada de su corazón"
"Llamadme
Ismael. Hace unos años —no importa cuánto hace exactamente—, teniendo
poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me
interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para
ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la
melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo
poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un noviembre
húmedo y lloviznoso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante
las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondría
me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para
impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar
metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es
más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi
sustitutivo de la pistola y la bala. Con floreo filosófico, Catón se
arroja sobre su espada; yo, calladamente, me meto en el barco. No hay
nada sorprendente en esto. Aunque no lo sepan, casi todos los hombres,
en una o en otra ocasión, abrigan sentimientos muy parecidos a los míos
respecto al océano."