| sobre el mantel el pan de cada día; darle al sudor lo suyo y darle al sueño y al breve paraíso y al infierno y al cuerpo y al minuto lo que piden; reír como el mar ríe, el viento ríe, sin que la risa suene a vidrios rotos; beber y en la embriaguez asir la vida, bailar el baile sin perder el paso, tocar la mano de un desconocido en un día de piedra y agonía y que esa mano tenga la firmeza que no tuvo la mano del amigo; probar la soledad sin que el vinagre haga torcer mi boca, ni repita mis muecas el espejo, ni el silencio se erice con los dientes que rechinan: estas cuatro paredes ?papel, yeso, alfombra rala y foco amarillento? no son aún el prometido infierno; que no me duela más aquel deseo, helado por el miedo, llaga fría, quemadura de labios no besados: el agua clara nunca se detiene y hay frutas que se caen de maduras; saber partir el pan y repartirlo, el pan de una verdad común a todos, verdad de pan que a todos nos sustenta, por cuya levadura soy un hombre, un semejante entre mis semejantes; pelear por la vida de los vivos, dar la vida a los vivos, a la vida, y enterrar a los muertos y olvidarlos como la tierra los olvida: en frutos... Y que a la hora de mi muerte logre morir como los hombres y me alcance el perdón y la vida perdurable del polvo, de los frutos y del polvo. Octavio Paz (Ciudad de México, 1914-1998) |
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miércoles, 22 de octubre de 2025
Boys in the better land - Fontaines D.C.
lunes, 26 de junio de 2023
Once upon a time in the west - Dire Straits
Como pájaros ciegos, prisioneros, como temblantes alas detenidas o cánticos sujetos, suben amargamente hasta la luz aguda de los ojos y el desgarrado gesto de la boca, los latidos febriles de la sangre, petrificada ya, e irrevocable: No pasarán. Como la seca espera de un revólver o el silencio que precede a los partos escuchamos el grito; habita en las entrañas, se detiene en el pulso, asciende de las venas a los labios: No pasarán. No pasarán. ¡Cómo llena ese grito todo el aire y lo vuelve una eléctrica muralla! Detened al terror y a las mazmorras, para que crezca, joven, en España, la vida verdadera, la sangre jubilosa, la ternura feraz del mundo libre. ¡Detened a la muerte, camaradas! Octavio Paz |
Entiéndase esta entrada como un homenaje al pasado y, al mismo tiempo, una advertencia sobre un futuro que me temo.
jueves, 29 de abril de 2021
Roots and wings - The Wallflowers
Parece que para que haya casa
tiene que haber árbol,
raíces, tronco, olor a tierra.
Han de brotar las ramas,
desprenderse las hojas.
Ha de pasar el agua cerca.
Tiene que caer la lluvia, llevarse el polvo,
secar el aire las hojas.
Para que haya casa ha de haber tiempo para ordenar
y espacio para el desorden.
Han de quedar siempre
pequeños rincones por explorar, por ejemplo,
aquellos lugares donde se guardan
las palabras que aún no supimos decir.
Para que haya casa
hemos de llevar muy adentro
las casas que fueron los que ahora viven lejos.
Casa es también el lugar
donde nos permitimos llorar y dejamos
a las lágrimas alcanzar la tierra.
Habitar cuerpo, árbol, tierra, madre.
Soltar lluvia, aire, lágrimas, río.
Construir sueños, monte, amor, versos.
Hallar la casa.
Han de quedar siempre
pequeños rincones por explorar, por ejemplo,
aquellos lugares donde se guardan
las palabras que aún no supimos decir.
Para que haya casa
hemos de llevar muy adentro
las casas que fueron los que ahora viven lejos.
Casa es también el lugar
donde nos permitimos llorar y dejamos
a las lágrimas alcanzar la tierra.
Habitar cuerpo, árbol, tierra, madre.
Soltar lluvia, aire, lágrimas, río.
Construir sueños, monte, amor, versos.
Hallar la casa.
Beatriz Viol (Sabadell, 1983)
jueves, 8 de marzo de 2018
Absolute beginners - David Bowie
Puntos de vista, 1
Desde el punto de vista del búho, del murciélago, del bohemio y del ladrón, el crepúsculo es la hora del desayuno.
La lluvia es una maldición para el turista y una buena noticia para el campesino.
Desde el punto de vista del nativo, el pintoresco es el turista.
Desde el punto de vista de los indios de las islas del mar Caribe, Cristóbal Colón, con su sombrero de plumas y su capa de terciopelo rojo, era un papagayo de dimensiones jamás vistas.
Puntos de vista, 2
Desde el punto de vista del Sur, el verano del Norte es invierno.
Desde el punto de vista de una lombriz, un plato de espaguetis es una orgía.
Donde los hindúes ven una vaca sagrada, otros ven una gran hamburguesa.
Desde el punto de vista de Hipócrates, Galeno, Maimónides y Paracelso, existía una enfermedad llamada indigestión, pero no existía una enfermedad llamada hambre.
Desde el punto de vista de sus vecinos del pueblo de Cardona, el Toto Zaugg, que andaba con la misma ropa en verano y en invierno, era un hombre admirable: —El Toto nunca tiene frío —decían. Él no decía nada. Frío tenía; lo que no tenía era un abrigo
Puntos de vista, 3
Desde el punto de vista de las estadísticas, si una persona recibe mil dólares y otra persona no recibe nada, cada una de esas dos personas aparece recibiendo quinientos dólares en el cómputo del ingreso per cápita.
Desde el punto de la lucha contra la inflación, las medidas de ajuste son un buen remedio. Desde el punto de vista de quienes las padecen, las medidas de ajuste multiplican el cólera, el tifus, la tubercolosis y otras maldiciones.
Puntos de vista, 4
Desde el punto de vista del Oriente del mundo, el día de Occidente es la noche.
En la India, quienes llevan luto visten de blanco.
En la Europa antigua, el negro, color de la tierra fecunda, era el color de la vida, y el blanco, color de los huesos, era el color de la muerte.
Según los viejos sabios de la región colombiana del Chocó, Adán y Eva eran negros, y negros eran sus hijos Caín y Abel. Cuando Caín mató a su hermano de un garrotazo, tronaron las iras de Dios. Ante las furias del Señor, el asesino palideció de culpa y de miedo, y tanto palideció que blanco quedó hasta el fin de sus días. Los blancos somos, todos, hijos de Caín.
Puntos de vista, 5
Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano?
Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo «parirás con dolor y tu marido te dominará». Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó a la prensa.
Eduardo Galeano (Patas arriba. La escuela del mundo al revés, 1998)
Creo que para cambiar las cosas hemos de acercarnos a la vida con la mente en blanco, sin prejuicios, poniendo en duda todo lo aprendido, recorrer el camino soprendiéndonos a cada paso, porque en realidad no somos más que unos completos principiantes.
¡Felicidades a todas las mujeres! Ojala que vuestra/nuestra lucha resulte fructífera...
sábado, 5 de julio de 2014
Spirits in the material world - The Police
EL DINERO Y SU RUEDA
El dinero y su rueda,
el dinero y sus números huecos,
el dinero y su rebaño de espectros.
El dinero es una fastuosa geografía:
montañas de oro y cobre,
ríos de plata y níquel,
árboles de jade
y la hojarasca del papel moneda.
Sus jardines son asépticos,
su primavera perpetua está congelada,
sus flores son piedras preciosas sin olor,
sus pájaros vuelan en ascensor,
sus estaciones giran al compás del reloj.
El planeta se vuelve dinero,
el dinero se vuelve número,
el número se come al tiempo,
el tiempo se come al hombre,
el dinero se come al tiempo.
La muerte es un sueño que no sueña el dinero.
El dinero no dice tú eres:
el dinero dice cuánto.
Más malo que no tener dinero
es tener mucho dinero.
Saber contar no es saber cantar.
Alegría y pena
ni se compran ni venden.
La pirámide niega al dinero,
el ídolo niega al dinero,
el brujo niega al dinero,
la Virgen, el Niño y el Santito
niegan al dinero.
El analfabetismo es una sabiduría
ignorada por el dinero.
El dinero abre las puertas de la casa del rey,
cierra las puertas del perdón.
El dinero es el gran prestidigitador
evapora todo lo que toca:
tu sangre y tu sudor,
tu lágrima y tu idea.
El dinero te vuelve ninguno.
Entre todos construimos
el palacio del dinero:
el gran cero.
No el trabajo: el dinero es el castigo.
El trabajo nos da de comer y dormir:
el dinero es la araña y el hombre la mosca.
El trabajo hace las cosas:
el dinero chupa la sangre de las cosas.
El trabajo es el techo, la mesa, la cama:
el dinero no tiene cuerpo ni cara ni alma.
El dinero seca la sangre del mundo,
sorbe el seso del hombre.
Escalera de horas y meses y años:
allá arriba encontramos a nadie.
Monumento que tu muerte levanta a la muerte.
OCTAVIO PAZ
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