jueves, 26 de mayo de 2016

Cuando fuimos los mejores - Loquillo y Trogloditas




Llevo mucho tiempo dándole vueltas a esta entrada, concretamente desde que ví el documental "300 Km Suroeste (La Movida Cacereña)" que se estrenó en 2013.

No me he atrevido a publicarla antes porque, aunque creo que la situación que planteo es bastante realista y refleja con bastante acierto la realidad cacereña actual, la solución, o al menos su mejora, se me antoja bastante difícil; no me gusta ser tan negativo pero creo que es lo que hay. 

El referido documental está realizado por Jerónimo García y José León y , y sus imágenes, su música y la historia que narra, me hicieron pensar y darme cuenta de cómo han cambiado las cosas en esta ciudad.

Es claro que los sucesivos gobiernos municipales y autonómicos con sus normas para regular el horario de los bares, no han contribuido en absoluto a que Cáceres siguiera siendo un referente cultural y de diversión, no sólo en Extremadura sino en toda España.

Ciertamente, la crisis, esa puta en cuyo nombre se están cometiendo auténticas barbaridades, especialmente en contra de los trabajadores, tampoco ha ayudado a que esta ciudad sea un ejemplo de convivencia entre la cultura y el ocio y el latido diario de una pequeña ciudad.

Varios y diversos factores de todo tipo, han ayudado a que esta ciudad sea, hoy por hoy, y por mucho que nos duela, una ciudad fantasma, que huele a sacristía, incienso y a flores para la Virgen, y que se muestra absolutamente cerrada a cualquier cosa que suponga cambios. 

La vida universitaria nada tiene que ver con lo que debería ser y con lo que era en los años dorados de la movida, creo que los universitarios no están integrados en la ciudad, ambos viven de espaldas; el desempleo alcanza niveles dificilmente soportables y, nos guste o no, se ha convertido en una ciudad de funcionarios y jubilados.

Los políticos, como todos sabemos, tampoco cumplen con su cometido, únicamente se dedican a vendernos humo, como la fallida Capitalidad Cultural Europea 2016, o la rimbombante Capitalidad Gastronómica Española 2015, mientras los problemas importantes, los problemas de las personas, quedan relegados y tapados por el humo de los fastos y las celebraciones. Su labor se reduce a salir en la foto y poner el cazo para llevárselo muerto. 

Pero yo creo que algo ha pasado tambien en la sociedad cacereña, en las gentes en definitiva, que ha dejado que esta ciudad se sumerja en la niebla de la desesperanza y que la desgana, el tedio y la molicie se hayan adueñado de la ciudad, que por otra parte nunca se ha caracterizado por ser excesivamente luchadora ni reivindicativa; sin embargo, es cierto que en la época que retrata el documental, algo se movía en Cáceres que hizo que este pueblo fuera el centro del mundo, o al menos así lo percibíamos en medio de esa euforia y esa efervescencia cultural, que inundaba todos los rincones y las piedras de esta milenaria ciudad.

El viento de cambio que se intuía y que timidamente ha llegado a otros lugares, por aquí, como el Lusitania Expresso y otras muchas cosas, para nuestra desgracia, pasó de largo.

Hay gente que se mantiene ahí desde los tiempos en que éramos una ciudad que se movía, luchando por recuperar ese espíritu, otros muchos se les han unido por el camino, todos juntos deberíamos intentar rescatarlo y recuperarlo, para que aflore y que, entre todos, volvamos a situar a esta ciudad, a Cáceres, en el lugar que le corresponde, ese lugar que ocupamos...cuando fuimos los mejores.


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