Los propietarios Ricos los hizo el contrabando y millonarios el ganado. No hay una lágrima que ellos ya no se la hayan adueñado. Agua, aire, tierra, fuego, todo entra en sus inventarios. son los dueños de las noticias, de los lectores y de los diarios. | Poseen lo negro y lo blanco, los autos y las carreteras, todo el horizonte visible, desde el mar hasta la cordillera. Toda cosa les pertenece, toda puerta, todo ladrillo. Todo lo registraron sin pausa con su ojo abierto y amarillo. En sus grandes computadoras nos tienen con pelos y señales. Somos suyos desde la cabeza hasta los órganos genitales. Son los dueños de nuestra noche, de su luna y de su sereno. De nuestro árbol y de su sombra. Nada humano les es ajeno. Ricos los hizo el contrabando y millonarios el ganado. No hay una lágrima que ellos ya no se la hayan adueñado. Juan José Saer (Argentina, 1937-Francia, 2005) |
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lunes, 4 de noviembre de 2024
Working man - Rush
lunes, 4 de julio de 2022
Limelight - Rush
Si por intelectual entendemos todo aquel que trabaja únicamente con su cabeza, y no con sus manos, un empleado de banca es un intelectual, y Miguel Ángel no.
Hoy, con los ordenadores, cualquiera es un intelectual. Por eso no creo que la cuestión tenga nada que ver con profesiones o con clases sociales.
Para mí, un intelectual es alguien que produce nuevos conocimientos haciendo uso de su creatividad.
Un campesino, cuando comprende que un nuevo tipo de injerto puede producir una nueva clase de manzanas, está desarrollando una actividad intelectual, mientras que un catedrático de Filosofía que se pasa la vida repitiendo la misma clase sobre Heidegger, no tiene por qué ser un intelectual.
La creatividad crítica, el espíritu crítico para analizar lo que hacemos o inventar formas mejores de hacerlo, es la única vara para medir la actividad intelectual.
Umberto Eco (Italia, 1932-2016)
viernes, 17 de enero de 2020
Tom Sawyer - Rush
Poco después se encontró Tom con el paria infantil de aquellos contornos, Huckleberry Finn, hijo del borracho del pueblo. Huckleberry era cordialmente aborrecido y temido por todas las madres, porque era holgazán, y desobediente, y ordinario, y malo..., y porque los hijos de todas ellas lo admiraban tanto y se deleitaban en su velada compañía y sentían no atreverse a ser como él. Tom se parecía a todos los muchachos decentes en que envidiaba a Huckleberry su no disimulada condición de abandonado y en que había recibido órdenes terminantes de no jugar con él. Por eso jugaba con él en cuanto tenía ocasión. Huckleberry andaba siempre vestido con los desechos de gente adulta, y su ropa parecía estar en una perenne floración de jirones, toda llena de flecos y colgajos. El sombrero era una vasta ruina con media ala de menos; la chaqueta, cuando la tenía, le llegaba cerca de los talones; un solo tirante le sujetaba los calzones, cuyo fondillo le colgaba muy abajo, como una bolsa vacía, y eran tan largos que sus bordes deshilachados se arrastraban por el barro cuando no se los remangaba. Huckleberry iba y venía según su santa voluntad. Dormía en los quicios de las puertas en el buen tiempo, y si llovía, en bocoyes vacíos; no tenía que ir a la escuela o a la iglesia y no reconocía amo ni señor ni tenía que obedecer a nadie; podía ir a nadar o de pesca cuando le venía la gana y estarse todo el tiempo que se le antojaba; nadie le impedía andar a cachetes; podía trasnochar cuanto quería; era el primero en ir descalzo en primavera y el último en ponerse zapatos en otoño; no tenía que lavarse nunca ni ponerse ropa limpia; sabía jurar prodigiosamente. En una palabra: todo lo que hace la vida apetecible y deleitosa lo tenía aquel muchacho. Así lo pensaban todos los chicos, acosados, cohibidos, decentes, de San Petersburgo.
Mark Twain (Las aventuras de Tom Sawyer)
Neil Peart in memoriam
Mark Twain (Las aventuras de Tom Sawyer)
Neil Peart in memoriam
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