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martes, 30 de mayo de 2023

Ay que gustito pa mis orejas - Raimundo Amador




Cuando te abres de piernas y se te escurre
el corazón hasta mi boca...
entonces puedo lamer la luna como un gato callejero
y cerrar los ojos para ver lo que tienes que decirme.

Porque sobran palabras
y faltan poros en mi lengua.

Y entonces vienen a mí sabores de ciudades olvidadas,
de tejados donde se hacen el amor un par de estrellas,
de los sueños que sueñan los coches aparcados,
de arañas que perdieron las ganas de asustar,
de la inmensa soledad de los juguetes.

Porque no hace falta ver para mirarte por dentro,
para sentir en el pelo la lluvia que baja desde el fondo
de tus ojos, las lágrimas que nunca has llorado,
las que saben a mar con barcos hundidos.
El llanto que guardaste a los quince años,
cuando creías que era mejor
hacerse la fuerte para ser mujer.

Ahora sabes un poco mejor
lo que siento cuando meto la cabeza entre tus piernas.

Sólo es necesario mirar a los ojos de tu orgasmo
y susurrarle en voz baja que estalle sobre mí, 
que llore lo que tenga que llorar,
que escupa los cristales de un pasado destrozado,
que se duerma, tranquilo, entre mis brazos.

Córrete sin miedo entre mis labios, amor,
porque en eso consiste la vida.

Y dile a la gente que este poema no habla de sexo,
que este poema es sólo un grito de socorro.

Y que yo estaré allí,

siempre,

entre tus piernas,

para ayudar a salvar el mundo.


        Luis Ramiro (Madrid, 1976) de su libro"Poemas para infancias mal curadas" 

viernes, 22 de enero de 2021

Some kind of wonderfull - Grand Funk Railroad




MARIPOSAS IMPOSIBLES


Mejor será creer en los dragones,
en grandes superhéroes invencibles,
mejor seguir soñando con leones
que cazan mariposas imposibles.

Los Reyes Magos nunca son los padres,
no dejes que te engañe un torpe adulto,
prefieren que enmudezcas a que ladres,
la infancia que se alarga es un insulto.

Y yo sigo creyendo en Don Quijote,
en locos como aquellos los de antes,
en Sanchos gobernantes de su islote.

Reniego de los cuerdos dominantes,
yo tengo un corazón que sigue a flote,
yo sé que los molinos son gigantes.


          Luis Ramiro (Madrid, 1976)
             del libro Te odio como nunca quise a nadie, 2015