Mostrando entradas con la etiqueta Bonnie Tyler. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bonnie Tyler. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de agosto de 2026

It's a heartache - Bonnie Tyler



El pasado 8 de Julio, se apagaba para siempre, la voz rasposa e inconfundible de Gaynor Hopkins.

Nacida en Gales, en 1951, comenzó su carrera cantando en locales de Swansea, en su país natal y era conocida en el mundo de la música como Bonnie Tyler.

La canción que suena hoy en el blog, que sirve de homenaje y despedida a la conocida como primera dama del rock, forma parte de su segundo disco, publicado en 1978 y durante muchos años fue considerado uno de los sencillos más vendidos del mundo (más de 6 millones de copias).

Es uno de sus temas más icónicos y, a lo largo de su carrera Tyler grabó varias versiones. A partir del éxito de la canción, la crítica especializada comparó su voz con la de Rod Stewart.

Es un tema muy versionado, por músicos de diversos estilos, e incluso el propio Rod grabó una versión para su disco Still the Same... Great Rock Classics of Our Time, en 2006.

En 1977 fue sometida a una cirugía para extirparle unos nódulos en las cuerdas vocales. Bonnie no siguió las recomendaciones médicas, que le aconsejaban guardar silencio absoluto durante varias semanas, frustrada por no poder hablar ni cantar, gritó de desesperación y el tejido operado quedó dañado para siempre. Ese "accidente" durante la convalecencia, le dio a su voz ese tono rasgado, áspero y potente que la hizo claramente reconocible la elevó a los altares del rock and roll.

En los días previos al reciente eclipse solar, su himno Total eclipse of the heart, inundó las redes sociales y puso banda sonora al fenómeno del astro rey. Como ya había sonado en el blog, espero que os guste este dolor de corazón que, al fin y al cabo, todos los admiradores de su voz y su talento, sentimos cuando nos enteramos de su desaparición.

¡Salud y que los dolores de vuestro corazón sean siempre livianos y pasajeros!

miércoles, 23 de agosto de 2017

Total eclipse of the heart - Bonnie Tyler



EL ECLIPSE


Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido, aceptó que ya nada podría salvarlo.

La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos V condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar, se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.


Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.


-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después, el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.


Augusto Monterroso (1921-2003)