como un lunes sin plata,
sin aviso,
sin promesas bonitas.
Me miró cansado
y se sentó a fumar conmigo.
La vida no me enseñó a ganar.
me enseño a aguantar.
A seguir caminando
con el pecho lleno de ruido,
a reírme fuerte
para que no se note el miedo.
El sexo fue refugio,
no fiesta.
Un cuerpo contra otro
para no pensar tanto,
para sentir que todavía
algo responde cuando
lo tocan.
Te quise sin futuro,
sin planes,
como se quieren las cosas
urgentes.
Te quise con hambre,
con ansiedad,
con esa fe torcida
que solo tienen los que ya
perdieron.
Y aquí estoy,
todavía vivo,
todavía creyendo un poco
en el amor,
en la cama,
en que mañana,
aunque duela,
igual vale la pena levantarse.
Milton Meca (El adiós y el olvido)
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