miércoles, 29 de octubre de 2025

Good things - BoDeans




Y entonces

El ruido de las llaves
que hacen ciertas personas
antes de abrir la puerta,

o la forma de caminar
hasta llegar a ella

incluso la manera
con la que se desabrochan
 los zapatos y los dejan
caer contra el suelo.

Son sonidos
de vida,

sin importancia
aparentemente

hasta que dejan 
de estar,

y entonces
lo son todo.

Carlos Kaballero

domingo, 26 de octubre de 2025

Time passages - Al Stewart




 El reloj de arena


Está bien que se mida con la dura
sombra que una columna en el estío
arroja o con el agua de aquel río
en que Heráclito vio nuestra locura

El tiempo, ya que al tiempo y al destino
se parecen los dos: la imponderable
sombra diurna y el curso irrevocable
del agua que prosigue su camino.

Está bien, pero el tiempo en los desiertos
otra substancia halló, suave y pesada,
que parece haber sido imaginada
para medir el tiempo de los muertos.

Surge así el alegórico instrumento
de los grabados de los diccionarios,
la pieza que los grises anticuarios
relegarán al mundo ceniciento.



Del alfil desparejo, de la espada

inerme, del borroso telescopio,
del sándalo mordido por el opio
del polvo, del azar y de la nada.

¿Quién no se ha demorado ante el severo
y tétrico instrumento que acompaña
en la diestra del dios a la guadaña
y cuyas líneas repitió Durero?

Por el ápice abierto el cono inverso
deja caer la cautelosa arena,
oro gradual que se desprende y llena
el cóncavo cristal de su universo.

Hay un agrado en observar la arcana
arena que resbala y que declina
y, a punto de caer, se arremolina
con una prisa que es del todo humana.

La arena de los ciclos es la misma
e infinita es la historia de la arena;
así, bajo tus dichas o tu pena,
la invulnerable eternidad se abisma.

No se detiene nunca la caída
yo me desangro, no el cristal. El rito
de decantar la arena es infinito
y con la arena se nos va la vida.

En los minutos de la arena creo
sentir el tiempo cósmico: la historia
que encierra en sus espejos la memoria
o que ha disuelto el mágico Leteo.

El pilar de humo y el pilar de fuego,
Cartago y Roma y su apretada guerra,
Simón Mago, los siete pies de tierra
que el rey sajón ofrece al rey noruego,

Todo lo arrastra y pierde este incansable
hilo sutil de arena numerosa.
No he de salvarme yo, fortuita cosa
de tiempo, que es materia deleznable.

Jorge Luis Borges

viernes, 24 de octubre de 2025

Un buen día - Los Planetas




Días sin ti

Día Uno sin ti:
te echo tanto de menos
que en mi reloj aún es ayer.

Día Dos sin ti:
no salgo de la cama,
aún estás conmigo, tan guapa,
aunque sea en mis pesadillas.

Día Tres sin ti:
no llamas
y todo, las canciones en mi cama
la pena mi pecho tu nombre mi nombre con el tuyo
tus fotos mis trozos nuestros restos,
comunica.

Día Cuatro sin ti:
me abandonaste a las tres en punto.
Mi reloj lleva cuatro días marcando las tres y cinco.

Día Cinco sin ti:
tu ausencia aplastando mis entrañas.
Pareciera que han pasado por mi alma noventa años.

Día Seis sin ti:
hoy solo he llorado escuchando a Andrés
y leyendo a Ernesto.
voy mejorando.

Día Siete sin ti:
mi madre me ha besado las ojeras
y he salido del ataúd que es mi cama sin ti,
dejando al lado de mi almohada una nota de resurrección.

Día Ocho sin ti:
me he ido a dar un paseo a la playa,
ha llovido como si le rompieran el corazón al cielo
y he comprendido
que uno es de donde llora pero siempre
querrá ir a donde ríe.

Día Nueve sin ti:
no te olvido,
pero hoy he vuelto a reir de nuevo
y he sentido un anhelo reconfortante al abrir la ventana,
como si el aire barriera los fantasmas de mi suelo.

Día Diez sin ti:
he dejado de huir
porque me he dado cuenta de que soy la
única que me sigue.
Tu recuerdo tampoco: Se ha quedado atrás.
Creo que me acerco a la meta.

Día Once sin ti:
me he olvidado de que te estaba olvidando
y te he olvidado.

Día Doce sin ti:
he conocido a alguien,
soy yo.
Voy a darme una oportunidad.

Elvira Sastre

miércoles, 22 de octubre de 2025

Boys in the better land - Fontaines D.C.



 











 La vida sencilla


Llamar al pan y que aparezca 
sobre el mantel el pan de cada día; 
darle al sudor lo suyo y darle al sueño 
y al breve paraíso y al infierno 
y al cuerpo y al minuto lo que piden; 
reír como el mar ríe, el viento ríe, 
sin que la risa suene a vidrios rotos; 
beber y en la embriaguez asir la vida, 
bailar el baile sin perder el paso, 
tocar la mano de un desconocido 
en un día de piedra y agonía 
y que esa mano tenga la firmeza 
que no tuvo la mano del amigo; 
probar la soledad sin que el vinagre 
haga torcer mi boca, ni repita 
mis muecas el espejo, ni el silencio 
se erice con los dientes que rechinan: 
estas cuatro paredes ?papel, yeso, 
alfombra rala y foco amarillento? 
no son aún el prometido infierno; 
que no me duela más aquel deseo, 
helado por el miedo, llaga fría, 
quemadura de labios no besados: 
el agua clara nunca se detiene 
y hay frutas que se caen de maduras; 
saber partir el pan y repartirlo, 
el pan de una verdad común a todos, 
verdad de pan que a todos nos sustenta, 
por cuya levadura soy un hombre, 
un semejante entre mis semejantes; 
pelear por la vida de los vivos, 
dar la vida a los vivos, a la vida, 
y enterrar a los muertos y olvidarlos 
como la tierra los olvida: en frutos... 
Y que a la hora de mi muerte logre 
morir como los hombres y me alcance 
el perdón y la vida perdurable 
del polvo, de los frutos y del polvo.

Octavio Paz (Ciudad de México, 1914-1998)

martes, 14 de octubre de 2025

Drop the weapon - Deep Purple





Hay que decir lo que hay que decir

Hay que decir lo que hay que decir pronto,
de pronto,
visceral
del tronco;
con las menos palabras posibles
que sean posibles los imposibles.
Hay que hablar poco y decir mucho
hay que hacer mucho
y que nos parezca poco:
Arrancar el gatillo a las armas,
por ejemplo.

Gloria Fuertes 
(Madrid, 1917-1998)

viernes, 10 de octubre de 2025

Career of evil - Blue Öyster Cult




©António Moreira Antunes
«Miren. El cadáver purulento de la podredumbre estadounidense embutido en un traje que no le queda bien: la sordidez de un estafador, la cobardía de un evasor del servicio militar, la glotonería de un parásito, el racismo de un miembro del Ku Klux Klan, el sexismo de un canalla de barrio, la ignorancia de un borracho de bar y la avaricia de un depredador de fondos de cobertura; todo pintado de naranja con aerosol y exhibido como un cerdo premiado en una feria del condado. Ni un presidente. Ni siquiera un hombre. Solo la destilación enfermiza de todo lo que este país jura no ser, pero siempre ha sido: arrogancia disfrazada de excepcionalismo, estupidez presentada como sentido común, crueldad vendida como dureza, avaricia exaltada como ambición y corrupción venerada como evangelio. Es la sombra de Estados Unidos hecha carne, un ídolo de calabaza podrida que demuestra que cuando una nación se arrodilla ante el dinero, el poder y el rencor, no solo pierde su alma, sino que defeca esta obscenidad inflada y la llama líder»

Oliver Kornetzke

lunes, 6 de octubre de 2025

Hoy que te amo - Pablo Guerrero




La maga de Coimbra

Eres una mujer coronada de espuma.
Eres una mujer tan llena de sonido.
Tu boca oculta fruta embrujada.
Tus manos señalando aventuras y rutas.

Eres una mujer que resume canciones.
Eres una mujer despojada de sombras.
Tu alegría de campos de amapolas.
Tu cinturón un aro de esperanza.

Eres una mujer que hace brotar latidos.
Eres una mujer como de mediodía.
Tus ojos saben penetrar la corteza.
Tus sueños ahogan como un diluvio nuevo.

Eres una mujer que duerme en una barca.
Eres una mujer rodeada de olvido.
Tu locura asombra a las estrellas.
Tu cuerpo esconde el ritmo del espacio.

Pablo Guerrero (Esparragosa de Lares, 1946-Madrid, 2025)

jueves, 2 de octubre de 2025

In your eyes - Peter Gabriel




Todos necesitamos que alguien nos mire. Sería posible dividirnos en cuatro categorías, según el tipo de mirada bajo la cual queremos vivir:

La primera categoría anhela la mirada de una cantidad infinita de ojos anónimos, o dicho de otro modo, la mirada del público.

La segunda categoría la forman los que necesitan para vivir la mirada de muchos ojos conocidos. Estos son los incansables organizadores de cócteles y cenas.

Luego está la tercera categoría, los que necesitan de la mirada de la persona amada.

Y hay también una cuarta categoría, la más preciada, la de quienes viven bajo la mirada imaginaria de personas ausentes. Son los soñadores.

Milan Kundera, (La insoportable levedad del ser)