un hombre que ha salido muy temprano, que pasa por delante de la mar sintiéndose distinto a la mañana anterior, repitiendo, sin embargo, cada paso de ayer, como una máquina. Se ignora si es la bestia quien lo lleva, o si en cambio conduce el ser humano; o si se necesitan mutuamente como se necesitan con urgencia los amantes los sábados. Amanece despacio y alguien grita sin que nadie pregunte ni responda. Y es que solo hay un hombre paseando, no arrastra tras de sí ningún dolor, no representa nada, no es un símbolo de ningún tipo, no es una metáfora del dolor y la angustia de vivir, hay poemas mejores para aquello. Aquí solo hay un hombre que ha sacado a su perro a la calle unos minutos, que pretende volver en cuanto pueda a la cama a seguir imaginando que el perro se le muere, que de pronto se le destina a un sitio donde nadie entienda una palabra en castellano. Un sitio sin correas. Eso piensa el hombre que pasea con su perro, el hombre que ha salido tan temprano porque le aterroriza que otros hombres puedan interrogarle con preguntas sobre la raza y sobre las costumbres del animal que tiene amordazado, mientras sale a la calle con su perro, aburrido del mundo, junto al mar, y piensa que ha vivido muchos años y que ha sido feliz muy pocas veces, y que ha tenido varios perros buenos pero solo un amor, y ese fue malo. Ben Clark (Ibiza, 1984) |
viernes, 16 de enero de 2026
Again tonight - John Mellencamp
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